Sin duda alguna, la política es el arte de llegar a acuerdos de manera civilizada, entre detractores o grupos de poder.
En Morelos, Graco fue el que verdaderamente hizo no sólo una campaña, sino política en los grupos de todos los niveles del conglomerado ciudadano, y ahora tiene la primera oportunidad de demostrar que sabe cuál es su profesión, por lo que deberá iniciar la reconciliación con los grupos que no estuvieron con él antes de su triunfo electoral.
Así como lo hizo en la campaña, donde se acercó a todos, les guste o no, pues de ello dependerá el que de inmediato, y a partir del mes de octubre, se note el cambio de mando en el Gobierno del Estado.
Marco Adame aplicó la política del dinero, que perdió a los diputados priístas, que ahora se encontrarán sin chamba; Graco, como viejo político, aplicará las artes políticas, de las cuales tiene mucha experiencia, y si lo hace y deja la soberbia a un lado, demostrará por qué ganó no sólo la gubernatura, sino también por qué es el autor de que Morelos se pinte de amarillo.
Él es el autor, y, desde luego, se espera mucho de él; si lo logra, nuestro estado se convertirá en un bastión del perredismo real.
En referencia a lo que señalamos anteriormente, aporta Jesús Reyes Heroles, uno de los más importantes politólogos del siglo pasado.
En su artículo “La Fuerza de la Política”, del libro “Antología Universal del Discurso Político”, señala cómo los políticos ven los acuerdos a los que hay que llegar:
“Creemos en un acuerdo en lo fundamental que no sea coraza exclusiva de una ideología, que sea coraza de la nación, que sea el instrumento para la resolución pacífica de los inevitables conflictos.
“Del acuerdo en lo fundamental, que desearíamos que fuera, como hablan los ideólogos del siglo pasado, coincidencia en lo fundamental, pero que nos conformamos con que sea acuerdo en lo fundamental, sólo deriva un compromiso para todos los partidos políticos, y me atrevo a decir que para todos los mexicanos; un sólo compromiso que, por su propia naturaleza, excluye las componendas: el compromiso de sujetarnos todos a las decisiones de las mayorías; el compromiso de aspirar, si se desea, a cambiar nuestro régimen, siempre y cuando se intente hacerlo en la paz y por decisión de las mayorías; el compromiso de estar en contra de la violencia.
“¿Es mucho pedir? Si superamos la contienda de origen religioso y obtuvimos que el mexicano pueda convivir pacíficamente, independientemente de su credo religioso, ¿es mucho ambicionar el que los mexicanos podamos vivir pacíficamente, sea cual fuere nuestro modo de pensar político? ¿Qué, acaso, no se desborda la incontenible conciencia más en lo religioso que en lo político? Creo que lo que hemos conseguido en el curso de nuestra historia es mucho más de lo que ahora aspiramos a conseguir.
“Y que no se nos malinterprete. El acuerdo en lo fundamental no excluye la diferencia en lo esencial. Se puede, dentro de él y respetándolo, aspirar a un régimen totalmente distinto a aquel en que se vive, siempre y cuando se respete un compromiso básico: sólo emplear para lograrlo los medios legales permitidos, recurrir a un solo método, obtener las mayorías populares.
“¿Estaremos equivocados? ¿Acaso no existe un acuerdo en lo fundamental? ¿Acaso somos banderías y no una nación? ¿Acaso somos facciones y no un pueblo? No lo creo. México arribó a la mayoría de edad. Los mexicanos, reafirmo, estamos de acuerdo en lo fundamental; queremos una nación independiente, libertades y progresar en un régimen pluralista, imbuido de justicia social.
La base de esta política de libertades, de discusiones, de decisiones mayoritarias, es la creencia de que los mexicanos ya hemos superado el México propicio a la sangre”.
Claro y contundente, Jesús Reyes Heroles nos enseña que es con base en los acuerdos políticos como demostramos que somos un país con mayoría de edad; si así lo lleva a cabo el virtual Gobernador electo, todos se lo aplaudiremos, ya que deseamos lo mejor para Morelos. ¿No cree usted?
Todos ya reconocieron el triunfo de la izquierda; tendrá el Congreso y los más importantes municipios a su favor, con excepción de Cuernavaca, donde Jorge Morales, que sabe de política, desde luego que trabajará coordinadamente con el gobierno de izquierda; su problema será a quiénes y cuántos meterá a la cárcel por los desfalcos al Ayuntamiento, que son muchos; ahí tenemos al hamponzote del Secretario de Obras Públicas, que hay que pepenarlo antes de que se vaya como "El Jibarito", loco de contento con su cargamento.
Es un reto importante, pero deberá tomarlo, pues la ciudadanía le demostró que le reconoce su trayectoria y su trabajo al frente del Ejecutivo, y confía en él.
Ahora a él le toca demostrar de que está hecho, y desde la formación de su gabinete, ya que tiene un gran problema en las manos, pues el Ayuntamiento de Cuernavaca está deshecho; si lo arregla y convence, nadie le quita el camino de la grande. ¿No cree usted?
lavinleon@gmail.com
Twitter: @teolavin
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