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Fábulas Nueva Visión

¡Fíjate qué suave! Le expresaba  Manolín a Schilinky, cómico y su patiño de la década de los 60. Újule, todavía existían pterodáctilos,  mamuts,  pájaros albatros, equinos con pezuñas abiertas, agentes motociclistas con casco y libreta de infracciones, no faltaba más. Cómo han pasado los años de tan   dulces remembranzas. 1º.- En la antigüedad, Esopo se volvió famoso con sus fábulas  educativas de animales; 2º.- de  los  30 en adelante,  Walt Disney,   por hacer hablar a los animales domésticos: el ratón Miguelito,  su novia Mimí, el perro Pluto, el pato Donald,  su tío Rico McPato,  los tres cochinitos: el dormilón, el tragón, el trabajador y otros casos adicionales.  Recogiendo aquí y allá:  1.-En botaneras de varios niveles (altos, medios y bajos); cafés del centro, alrededor de las bancas de la  Plaza de Armas, recientemente  bautizada Emiliano Zapata  Salazar; del rinconcito y su fuente  al sur poniente, lugar  designado a los “pájaros  caídos”   y otros venerables sitios de altos niveles    informativos (vulgo, chismosos);  a continuación se muestran al directo tres fábulas de la Nueva Visión, siglo XXI. Sale la primera fábula: La prensa, nuestro DDM, al servicio de la comunidad,  radio, televisión e Internet,  realiza una entrevista a  la señora gallina:  —cómo logro la extraordinaria hazaña de poner un huevo de medio  kilo de peso, señora gallina? Secreto heredado de precursores familiares, conectados con personeros de la Nueva Visión.  —¿Ha elaborado un  plan para su futuro político,  social, democrática y  cultural, en  nuestra sociedad plural, abierta, limpia e igualitaria? —Desde  luego: poner un huevo de  un kilo de peso.  Enseguida acercan al gallo, las cámaras de televisión, fotógrafos peseteros, los  corresponsales de la prensa mundial (New York Times, Washington Post, Le Soir, Le Figaro de Paris, el  Messagiero romano,  el Honesto  de Tepito  y otros) preguntan: —¿Cómo ha logrado semejante éxito, señor gallo. —Secreto de familia, transmitido de generación en generación. —¿Tiene planes futuros? —Partirle la madre al avestruz, ni más ni menos. Viene la segunda fábula: Pues hay tienen ustedes,  sus apreciables  mercedes, que érase una vez un elefante que  diariamente,  por hay  de  las tres de la tarde,   pasaba  los siete  días semanales (nada de semana inglesa) arrastrando sus cuatro patotas   sobre la superficie del   hormiguero y lo sumía  bien hasta adentro.  Las hormigas ya estaban sumamente  molestas;  en asamblea plenaria, por decisión unánime, tomaron la decisión de matar al elefante. A la siguiente tarde,  todas las hormigas se subieron a los  árboles cercanos y, cuando pasaba el elefante, se le dejaron caer  en masa y   lo empezaron a picar; éste, rápidamente,  sacudió la cola y tiró a todas las hormigas, excepto una que se quedó prendida al cuello;  al verla, las hormigas,  al unísono,  le empezaron  a gritar desde abajo: “Ahórcalo,  ahórcalo”. Fin de la segunda fábula. Tercera y última: Érase  un cura aficionado a la ornitología;  tenia doce pájaros  alojados en sus respectivas jaulas. Diariamente  los soltaba  por la mañana y regresaban por las tardes  a sus respectivas  jaulas, abiertas  de par en par. Cierto día,  únicamente regresaron once pájaros.  En la misa de 12,  del domingo siguiente,  desde el púlpito, el cura preguntó a la feligresía: “¿Quién tiene un pájaro?”. Todos los del sexo masculino,  de los 5 a los 70 años y más,  se levantaron de sus respectivos asientos. El cura se disculpó: “No me expliqué bien. ¿Quién ha visto un pájaro?”. Todas las personas del sexo femenino, de 7 a 70 años y más,  también  se levantaron.  “¡No, no, no y no! ¿Quién ha visto mi pájaro?”. Todas las monjitas de la Luz  del Perpetuo Socorro  se hincaron con los brazos abiertos en cruz, exclamando: “Perdónanos,  Señor”. Después de tan ilustrativas, claras, irreductibles, verídicas  exposiciones, ya ni duda existirá, para bien, de que la Nueva Visión es un faro de esperanza que llevará por buen camino a la salvación de las almas que se pierden en  nuestro Centro  Histórico (Guerrero, etc.). Es  cuanto.