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EPN, reformas y día 1

Este sábado primero de diciembre tomará protesta Enrique Peña Nieto como Presidente de México; será en estos días cuando se conocerán a las personas que lo acompañarán al frente de las principales Secretarías de Estado, la administración centralizada y la paraestatal.

No existe la menor duda que las mujeres y hombres que acompañan a quien tiene la más alta encomienda en el Poder Ejecutivo, sea en entidades federativas, municipios y en este caso la Presidencia de México, tienen un rol fundamental en el desenvolvimiento público; son personas cercanas a los primeros círculos de elaboración, instrumentación y ejecución de las políticas públicas y, por ende, articuladores del éxito en una administración.

El próximo gabinete federal se ha venido procesando basado en perfiles y en una mística de equilibrio; la óptica del Presidente Peña Nieto es hacer un gobierno eficaz; de resultados.

El Presidente Peña Nieto durante este periodo de transición ha encontrado una organización gubernamental con mucha burocracia y poca estructuración operativa, por eso, de inicio –antes de asumir su responsabilidad-, comienza a lograr una serie de reformas legales (y próximamente administrativas) para darle un enfoque diferente a la administración pública federal que pueda hacer sinergia con los sectores productivos del país; primeramente, una reforma de contabilidad gubernamental que ordena los criterios del manejo financiero, permite acceso a esta información y sanciona a quien haga mal uso del gasto público, por ejemplo, a los endeudamientos de estados y municipios; adicionalmente, una reforma laboral, en pleno respeto a los derechos de los trabajadores, pero a la vez, busca detonar la productividad, flexibilizar el mercado laboral y brindar certeza jurídica, seguridad social y competitividad.

En puerta están otras dos reformas, la de anti-corrupción y la de la administración pública; en cuanto a la primera, se tiene pensada una institución encargada de prevenir, investigar y sancionar los actos de corrupción en materia administrativa cometidos por los servidores públicos de la Federación, así como por cualquier particular; asimismo, atraer casos de corrupción de Estados y Municipios, ya sea persona física o moral. La segunda reforma busca una sólida coordinación del gabinete, así como el seguimiento de políticas públicas; es decir, funcionalidad entre las instituciones públicas para que estas dependencias y ventanillas sean eficientes a la hora de servir a los mexicanos; también darle al gobierno un nuevo esquema organizacional para garantizar la seguridad interior del país.

Con Morelos, nuestro próximo Presidente hizo compromisos concretos que van desde obra pública, infraestructura y fomento cultural, así como con el medio ambiente y sector turístico en general; sin embargo, un reto mayor será reorientar la estrategia nacional de seguridad y que esto vaya debidamente coordinado con las acciones que localmente el gobierno de la “Nueva Visión” nos ofrezca para tener un Morelos pacífico.

El gobierno que entrará en funciones este fin de semana, a diferencia de otras administraciones, sí trae un proyecto claro de los cambios urgentes en el gobierno para que éste sea una plataforma de desarrollo y no una carga; ha venido trabajando en los acuerdos con todos los grupos parlamentarios para avanzar en estas reformas iniciales, a lo cual también se sumará otra generación de reformas impostergables, y en unos días, el PEF-2013.

Se ve del nuevo gobierno una conducción de intensa comunicación con todos los actores; los días de la transición fueron de incansables del overol puesto y diálogo como actitud permanente en la suma de voluntades; claro está que como sociedad en México avanzamos siendo irreductible el valor de convencer y la necesidad de unir a cada vez más mexicanos.