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En Cuernavaca fue…

Ni “una noche de luz”, ni “una noche de amor”, en contrario sensu a la pieza musical que nos reconforta frente al trío; aunque para muchos cuernavacenses sí fue de “quimera” el manejo administrativo del municipio, que llevó al problema financiero, de pagos y de prestación de servicios a Cuernavaca.

En efecto, “En Cuernavaca fue” el borbollón que motivó el análisis de las autoridades hacendarias, en relación a qué se tiene que hacer con los municipios que se encuentren en la triste hipótesis de la crisis financiera por malos manejos detectados. Fue contundente el secretario de Hacienda y Crédito Público, Dr. Luis Videgaray Caso, expresando que no habría rescate y que la instrucción del Presidente de la República es poner orden en el asunto.

Quizás no es la primera vez que se repita la canción, pero el Gobierno de la República parece conducir la resolución de este problema, por la vía de dos consideraciones de fondo: la primera, es no premiar, salvando con recursos federales, a aquellos que por un mal manejo administrativo y de la deuda pública, dejaron las arcas estatales en riesgo hasta de brindar los servicios básicos a la ciudadanía y, lo segundo, es atender la problemática no tapando un bache, destapando otro.

Concretamente el mensaje a los alcaldes entrantes y a los gobernadores es a responsabilizarse por un equilibrado y transparente manejo de sus finanzas, pero al mismo tiempo, enviar el mensaje que no habrá titubeos contra quienes cometieron excesos e ilicitudes en las administraciones municipales o se enriquecieron inexplicablemente.

Ya aterrizados en el ámbito local, las finanzas de Cuernavaca deben ir a una especie de reconocimiento de lo que se hizo mal, para poder convencer a la ciudadanía de los métodos financieros que existen para estabilizar las arcas municipales y que los recursos públicos hablen por sí solos en mejores servicios y en una ciudad digna para los habitantes.

El tema da para mucho ya que no es menor la indignación de la ciudadanía en contra de quienes dejaron a Cuernavaca en bancarrota, el malestar es visible y comentado por diferentes públicos y espacios de reflexión; donde invariablemente alguien pone sobre la mesa la pregunta, de si habrá o no, responsabilidad contra quienes hicieron mal uso de los recursos del Ayuntamiento de Cuernavaca.

Para el nuevo Presidente Municipal de Cuernavaca, Jorge Morales Barud, la tarea no será sencilla, independientemente de su carisma y credibilidad, siempre estará presentándose en la ciudadanía la necesidad de entender, de este particular asunto de las finanzas de Cuernavaca, qué fue lo que se hizo con tanto dinero y si existe una responsabilidad legal al respecto de sus antecesores; de existir ambigüedad en la respuesta o percepción de omisión de parte de las autoridades municipales actuales, el enojo comprensible permanecerá en el ánimo y eso en nada ayudará a reconstruir la unidad de nuestra capital.

Como lo dice “En Cuernavaca fue”, el tema del endeudamiento y situación financiera de nuestra capital, será por muchos años, “una canción que hará latir tu corazón”, para bien o para mal, a los cuernavacenses ya nos sirvió de experiencia, que también con poco, podemos hacer mucho para sobrellevar los negocios, la convivencia y seguir haciendo sociedad.

Esperemos mayor tamaño de los nuevos ayuntamientos para tener claro el aprendizaje en camisa ajena de no caer en los extremos, respetar la nueva legislación en materia de contabilidad gubernamental e interiorizar que todo servidor público, debe abonar a un trabajo eficiente y de buen modo hacia la ciudadanía. Y ya sin ser parte de esta muy repetida canción, dejarles la reflexión: no hay cargo público que dure 100 años, tampoco prestigio que lo resista. ¡En Cuernavaca fueeeee!

guillermoamerena@hotmail.com
Twitter: @GAmerena