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El Reto de la Adversidad.

 Morelos ha vivido tiempos muy difíciles a lo largo de su historia, si bien es cierto que también hemos conocido la prosperidad y la bonanza, la violencia ha sido una constante en nuestra vida cotidiana. No solo la independencia o la revolución han representado periodos de sucesos trágicos, también lo han sido los plateados, las matanzas de San Vicente y Chiconcuac, la reducida presencia de la cristiada, la “Rebelión del Sorteo” contra el servicio militar obligatorio, el internamiento de japoneses o mexicanos de origen nipón en la Hacienda de Temixco, hasta los actos, algunos recientes, de linchamientos populares. Hace décadas decían que a Fulano “se lo llevaron”  años después que lo secuestraron y hoy que “lo levantaron” para referirse cuando una persona era secuestrada o privada de su libertad, cambian los términos pero no se erradica el cáncer.  
Hoy enfrentamos en la entidad, como ya se ha mencionado en reiteradas ocasiones en este espacio y en el de mis colegas columnistas, la crisis de seguridad publica mas grave desde el retorno del orden constitucional a Morelos en 1930, si bien es una herencia de los gobiernos federales y estatales de Acción Nacional, también es cierto que saberlo no es consuelo, es necesario remontar la ola, ahí es donde estriba el reto a la adversidad. Muchas esperanzas se tienen puestas en el Gobernador del Estado que apenas comienza su compleja responsabilidad, también en el Presidente Electo, quien a unos días de asumir su encargo ya deja ver acciones valientes y congruentes como lo es desaparecer la Secretaria de Seguridad Publica Federal y restaurarle a la Secretaria de Gobernación una de sus funciones primordiales en el mantenimiento de la paz interior y el estado de Derecho.
Los ciudadanos no podemos tomar acciones directas para enfrentar a la delincuencia, no estamos preparados para ello, incluso no estamos facultados legalmente para hacerlo, el articulo 17 de la Carta Magna es muy claro al no permitir la “justicia por propia mano” la seguridad publica es potestad del poder ejecutivo y la administración de justicia del poder judicial.
Sin embargo lo que si podemos hacer, es cerrar filas con las autoridades, aplaudiendo los aciertos, denunciando las omisiones y los excesos, así no solo fortaleceremos el estado de Derecho, sino también  sacaremos la casta. Un Estado fuerte redunda en una mejor calidad de vida para todos los morelenses.
Hoy en la zona sur de la entidad, muchos empresarios estamos amenazados por los delincuentes, debemos tomar nuestras providencias, pero no debemos abandonar los construido en décadas de esfuerzo y sacrificio. No lo merecemos, nuestros hijos tampoco.
La historia  no solo la construyen lo héroes, también lo hacen los hombres y mujeres anónimos que con congruencia hacen sus labores cotidianas, ellos son la inmensa mayoría de los morelenses y quienes sin duda tendrán la fortuna de pronto recordar estos tiempos como una pagina ya lejana en nuestra historia. Pero así como estos héroes anónimos caminan por miles hoy en nuestras calles, también debemos tener presente el ejemplo de morelenses  distinguidos, hoy en estas líneas rindo homenaje a uno de ellos: José Diego Fernández, ilustre Senador de la República. Quien en 1913 al desaparecer Huerta y su esbirro Juvencio Robles los poderes en el Estado, fue el único que alzo la voz en el Congreso de la Unión, denunciando este atropello a Morelos.
En la hora más negra, este avezado jurista, oriundo de Cuernavaca, dio cuenta del espíritu que caracteriza a los Morelenses en general. Hoy más que nunca su recuerdo y su ejemplo deben estar presente en todos, para que cuando pase la tormenta, las generaciones venideras nos puedan recordar como nosotros recordamos a José Diego Fernández, Senador de la República por Morelos.

opinion@diariodemorelos.com