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El respeto y la Constitución

Hoy se conmemora la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hecho que ocurrió, como todos sabemos, el 5 de febrero de 1917, aunque entró en vigor hasta el 1 de mayo de ese mismo año… Y como parece que queremos conmemorar sus 96 años con grandes honores, tuvimos un “puente” que incomprensiblemente no se prolongó hasta el primer minuto de mañana miércoles, sino que para los comunes mortales se nos pretendió adelantar la fecha, o hacernos festejar la vigilia del día de la Constitución. Y digo que a los comunes mortales nos tocó el festejo el día anterior porque así lo dispusieron los diputados cuando determinaron hacerlo con un paquete de fechas conmemorativas que pueden adelantarse o posponerse a modo de que podamos gozar de “puentes” y ellos los días de asueto… Pero en lo oficial —para los elegidos, pues— la conmemoración del aniversario de la Constitución será hoy, y podemos estar seguro que irá acompañado de todos los discursos que los políticos habrán de pronunciar sobre la magnificencia de la Carta Magna que es el marco político y legal para la organización y relación del gobierno federal con los estados de este país, sus ciudadanos y todas las personas que viven o visitan los Estados Unidos Mexicanos —así no le guste a Calderón llamar a nuestra república y se arrojara al vacío intentando cambiarle el nombre a como se le dice comúnmente tan sólo México, pero como la ocurrencia fue en los últimos días de su mandato, nadie lo peló—…
Puedo garantizar y adelantar que hoy escucharemos toda clase de alabanzas sobre esa Constitución promulgada por el Congreso Constituyente en Querétaro, allá tan lejos como el siglo pasado. No importa que el contenido descrito por los constituyentes de hace 96 años, haya sido reformado por los diputados que le siguieron a esa legislatura, decenas y decenas de veces, al grado de que ahora resulta ser un texto muy diferente al original… Los políticos toman las cosas de los festejos patrios como días aprovechables para desahogar las grandes frases que esperan queden escritas en los anales de la historia y por supuesto no desaprovechan los reflectores que estarán sobre ellos este día y que nos los mostrarán como los héroes que les han otorgado los puestos que ocupan…  
Pero hay quien toma en serio sus discursos y hasta les reclama… La Constitución de este país, como decía que dicen los políticos, es la que nos marca claramente lo que debemos y no debemos hacer, así como lo que nos pueden hacer y no deben hacernos. Para eso establece normas y garantías.
Y esa Carta Magna de este país —cosa bien sabida— ha sido violada por tantos y en formas a veces tan burdas, ha sido burlada, ha sido manoseada, ha sido sobre todo interpretada como les ha complacido a los poderosos, al grado de que esas leyes que emanan de la Constitución llegan a ser usadas para su provecho —el de los políticos y poderosos que los acompañan— así en días como hoy, nos quieran decir lo contrario. Es decir los políticos en su envestidura de autoridad, no se tientan el corazón cuando utilizan la Constitución para abusar de los ciudadanos…
No necesitamos ir demasiado lejos en el tiempo para tener el ejemplo de lo que puede ocurrir cuando las autoridades rebasan los límites de los derechos constitucionales, sino simplemente revivir el reciente caso de Florence Casséz, que tuvo que ser revisado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que al hacerlo y constatar lo ocurrido, se vio obligada a intervenir para defender la Constitución y las garantías establecidas en ella… Florence Casséz fue un ejemplo claro de lo que está ocurriendo con la constante violación de los derechos constitucionales de los mexicanos, o finalmente de cualquiera que siendo extranjero viva o visite este país e incurra en algún supuesto acto delictivo. Fueron las autoridades encargadas de la aprehensión de esa mujer, las primeras en obstruir la posibilidad de admitirla al “debido proceso” establecido por la Constitución, y que como tal, el debido proceso es una garantía que dista de ser una cuestión adjetiva, meramente formal o superficial. El debido proceso es un principio sustantivo, vital, en las democracias constitucionales y así lo marca nuestra Carta Magna… Sin embargo ¿de cuántos casos sabemos que individuos que han sido condenadas por violentarles sus derechos al debido proceso? ¿Cuántas veces, además del señalado caso de Florence Casséz hemos sabido de las injusticias de las que fueron objeto personas que padecieron el abuso de las autoridades y acabaron encarceladas? No en balde, hace menos de un año, pudimos ver la película “Presunto culpable”, cuya secuela nos muestra escenas de todo ese marasmo que se ha convertido el ámbito de la justicia en la que lo que menos ocurre es el respeto a la ley, a todo eso que establece la Constitución. Volviendo al caso Casséz, lo que nos vino a demostrar la Suprema Corte de Justicia de la Nación con su fallo, es que es más grave la violación de la Constitución por parte de la autoridad que la comisión de un delito por parte de un particular.
Vuelvo a preguntar: ¿De cuántos casos no sabemos del abuso de la autoridad, sea del ámbito federal, estatal, municipal en que la influencia de la autoridad fue definitiva para culpar y llevar a cabo luego un proceso absolutamente violatorio de las garantías del inculpado?... Si usted no ha tenido esa experiencia en la vida, considérese afortunado. Pero seguramente ha sabido de alguien que le ha tocado ser víctima. Ya les platicaré… Hasta el jueves.

nadiapiemonte@gmail.com


NADIA, una columna muy interesante de tu parte pero me hubiera gustado que que fueras más al "grano", como el que la Constitución es la base de un mejor convívio para los ciudadanos, y que los más importante de ella es respetarla, y que la buena interpretación se refiere a que debe ser para el desarrollo en beneficio de la propia comuna.
Creo que no estaría por demás enseñar unos cuantos artículos de la misma en las escuelas, ya que con ello aprenderíamos más acerca de nuestros propios derechos, no lo crees?.
Un afectuoso saludo y hasta la próxima.