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El Grito

La ceremonia del Grito de la Independencia, instaurada por el Presidente Porfirio Díaz, no sólo para conmemorar el evento que da inicio a la lucha de 1810, sino tambien para hacerla coincidir oportunamente con su cumpleaños, representa para los mexicanos un orgullo nacional; nuestra identidad  nos une sin importar las clases sociales y diferencias ideologicas, es, junto con las celebraciones del 16 de septiembre, un momento en el que todos los mexicanos somos uno. El patriotismo nos une en un fenómeno social, podemos ser críticos severos de México, pero no permitimos que se juzge a la patria a la ligera, somos un pueblo noble que se reúne  cada año en las plazas públicas, en donde el fenómeno muy común de las concentraciones políticas, donde surgen cientos o miles de acarreados, no funciona, son todos espontáneos. La gente asiste de modo propio, con un espíritu nacionalista, digno de mejor suerte para un pueblo noble como el nuestro.
Sin embargo, a la par del Grito de Independencia,   no podemos dejar de expresar el grito de inconformidad que damos  los empresarios y quienes generamos fuentes de empleo en Morelos, ante la displicencia de funcionarios, miembros de la burocracia dorada, que únicamente navegaron durante seis años disfrutando de un salario y canogias que no se merecen;  un ejemplo que dibuja a la perfección a esos malos servidores públicos, lo representa el Titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, vergüenza le debe dar el ejemplo del desarrollo económico de Puebla y Tlaxcala, y sobre todo el Estado de México. Puebla, con la llegada de Audi a San José Chiapa, generará más de 2,500 empleos directos, entre un sinfín de bondades. Un morelense empresario de calidad pidió una cita durante 6 meses para instalar una fábrica en la zona Oriente, no pedía crédito, sólo cubrir la formalidad de informar a la autoridad. El ilustre secretario, violando el elemental derecho de petición, consagrado en la Constitución, jamás lo recibio, la inversión también, jamás llegó a Morelos.
Sus juicios hacia los empresarios siempre fueron duros, emitía opiniones torpes y ligeras sobre nuestros negocios; a los prestadores de servicios turísticos de la zona sur de la entidad, jamás nos atendió; padecimos crisis global y de seguridad, influenza y caída de los visitantes al estado; jamás pensó en ayudarnos, al final, como siempre lo hemos hecho, defendimos las fuentes de empleo con recursos propios y con la experiencia de una vida de trabajo. Incluso el Gobernador tuvo que designar al Secretario de Turismo  como jefe de gabinete económico, para contrarestar la poca capacidad de SEDECO.  Muchos empresarios por un momento cruzamos los dedos, esperando que se hubieran fusionado  Turismo y SEDECO, desafortunadamente eso no ocurrió.
Otro empresario, con gran tino, comentó que con capacidad y autoridad profesional y moral opinaba el titular de SEDECO sobre nuestros negocios, cuando en su vida jamás ha generado un solo empleo, o cuando la única empresa que se le confió, el World trade Center, es un fracaso y está subutilizado. Por eso, la pregunta es: el Grito alterno, ¿debe ser de dolor por seis años perdidos en materia de Desarrollo Económico, o debe ser de alegría porque en 15 días el Secretario de Desarrollo Económico entrega su despacho?
 
opinion@diariodemorelos.com