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El almirante venció al general

Los secretarios de Defensa y Marina de Calderón terminaron el sexenio peleados. El distanciamiento inicial fue a consecuencia del celo histórico entre las dos corporaciones, entre soldados y marinos. El segundo, cuando gracias a las filtraciones de cables diplomáticos de Wikileaks se supo que en el combate a los narcotraficantes Estados Unidos consideraba más eficaz y le tenía más confianza a la Armada que al Ejército.
El tercer distanciamiento fue el que generó la ruptura: el entonces secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván, con el apoyo de la en ese momento procuradora general de la República, Marisela Morales, operó el arresto y consignación, por presuntos vínculos con el crimen organizado, de su ex subsecretario y rival político, el general Tomás Ángeles Dauahare, gran amigo de quien encabezaba la secretaría de Marina, Almirante Mariano Saynez.
Para algunos de quienes estuvieron involucrados en la integración de esa averiguación previa federal, que hablaron conmigo a condición de mantenerse en el anonimato, el general Ángeles Dauahare saldrá libre porque los cargos son muy débiles. Consideran que obedecen más a una estrategia política del ex secretario de la Defensa para descarrilar a sus adversarios de la pelea por la sucesión en la dependencia.
Se sabe que el general Galván Galván buscó que en su lugar quedaran los también generales Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, su subsecretario, y Moisés García Ochoa, su administrador general. Dauahare habría representado un obstáculo a esta pretensión.
El presidente Enrique Peña Nieto optó por el general Salvador Cienfuegos, quien acumuló dos sexenios operando al más alto nivel en la Sedena y era el general en activo con más antigüedad. La designación no puede ser más conservadora de las tradiciones militares. Además, Cienfuegos fue comandante de la I Región Militar que comprende el Estado de México cuando Peña Nieto era gobernador. Establecieron una espléndida relación. Con el nombramiento del general Cienfuegos, al general Galván le falló la apuesta.
En cambio, las cosas no pudieron salir mejor para el Almirante Mariano Saynez, ex titular de Marina. Su hombre de confianza, a quien ascendió a Almirante diez días antes de dejar el cargo, e impulsó y recomendó para quedarse en su lugar, ganó la nominación: el Almirante Vidal Soberón.
Él fue un operador fundamental de las acciones de la Armada en el combate al crimen organizado, lo cual le mereció granjearse la influyente simpatía de las autoridades estadounidenses, fuente de muchos de los datos clave para las detenciones de capos de alto nivel.
 
SACIAMORBOS
En medio de pleitos y acusaciones cruzadas entre titulares de dependencias involucradas en el combate al crimen organizado concluyó el sexenio. En sus contactos con Estados Unidos, según fuentes de ambos países, los bonos de Marisela Morales en la PGR cerraron al alza, pero los de Genaro García Luna en la Secretaría de Seguridad Pública federal, a la baja.