Siguenos en
    Redes Sociales

El alcoholímetro de Cuernavaca

Estoy muy enojado con las autoridades de tránsito o de los que hicieron tanta alharaca de que esta Navidad y este fin de año, iban a echar a andar el programa “maneje sin alcohol”, con el cual se sancionaría a todo aquel que manejara durante esos días con aliento alcohólico y pensando que yo era el que iba a manejar, no me tomé una sola copa y me tuve que conformar con mis vasos de agua de Jamaica, mientras todos brindaban alegremente. En la cena del 24, se terminaron las botellas de licor, ya no digamos en el último día del año, que hasta los niños se tomaron su sidra con uvas– se quejó Daniel.
-Está bien que tú no hayas tomado nada para poder llevarte a la familia a tu casa con la seguridad de que no te vayas a accidentar por andar de borracho, pero por qué estás enojado con la autoridad si lo que hace es en beneficio de la población –preguntó su cuñado.
-De eso estoy consciente, pero una cosa es salir muy borracho y otra tener aliento alcohólico, porque en esos días todo mundo brinda. Pero ese no es el caso, el problema fue que al manejar de regreso, nunca encontré ni una caseta o un policía que trajera un alcoholímetro para saber si los conductores traían aliento alcohólico. Pero eso sí, me fijé que una patrulla estaba estacionada en la esquina de Plan de Ayala alegando con un automovilista, quien seguramente se ha de haber pasado un alto, pero me extrañó que su compañero me pusiera el alto y me pidiera mis papeles. Pero ahora qué hice, le pregunté, buscando al personal que hace la medición del alcohol. “Es que está manejando con aliento alcohólico”, me dijo. Entonces me bajé a explicarle que no había bebido nada y que trajera el alcoholímetro, pero me contestó rete feo diciendo que esa era una payasada de los jefes para hacerse publicidad y que hasta por la ropa se conocía que yo venía “hasta atrás”, que quería una lana para la cena…, “si no quería pasarme el día primero del año en la cárcel, mientras que al otro conductor lo dejaban ir. Les tuve que dar dos de a cien, para no estar alegando frente a Adela y mis hijos –contó Daniel, molesto.
La mujer les explicó que lo del alcoholímetro nada más fue para salir en la foto y como los patrulleros ya habían cubierto su cuota de las quince infracciones, todo lo extra era para sus bolsillos, porque no había dinero para pagar los sueldos del personal de tránsito. “Así me lo explicó el taxista cuando fui al mercado por los romeritos y me siguió diciendo que a él se le pasaron las copas la noche del 24 y también lo pararon pero lo querían infraccionar por traer la bandera de libre bajada y con pasaje adentro, por lo que al taxista nada más le sacaron 30 pesos que eran los que traía de una dejada, porque a esa hora ya todos estaban cenando y al haber poco clientes, aprovechó la salida para hacer algunos viajes, comprarse otra botella y seguir la juerga hasta el 25. Por más tomado que estaba, ni siquiera le llamaron la atención”, aclaró su hermana Silvia.
-Total que por andar con aliento alcohólico te multan o te piden dinero, pero te dejan seguir manejando aunque choques, pongas en peligro la vida de los demás y la tuya propia. En la Ciudad de México, en caso de que te agarren, te multan y te llevan al bote hasta que se te corta la borrachera o se llevan el auto al corralón y a ti te mandan en un taxi a tu casa. Pero en Cuernavaca ni siquiera existe el alcoholímetro, porque ésta es una ciudad turística y si se ponen a infraccionar a todo mundo, nadie va a venir a festejar. Vamos a ver qué pasa con el cambio de gobierno –indicó Juan, su cuñado.

rafaelbenabib@hotmail.com


Pues será el sereno pero sus personajes "ficticios" son más corruptos que los policías de tránsito, espero no sean de tu familia Rafael Benabib, porque aquí en tu historia TODOS son culpables.... Moros y Cristianos, tanto peca el que mata la Vaca...
Y si deveras estás bien seguro de tener la razón... No les das 200 a esos infames, llegas hasta las últimas consecuencias.....