mientras que mi hija ni siquiera se despidió de nosotros y, con una manzana en la mano, salió de prisa diciendo que en su escuela ya iba a empezar la junta de los líderes universitarios –expresó Lila, en el desayuno de amigas.
-Cuando venía para acá, el taxista me dijo que él iba a votar por la continuidad, porque ayer le regalaron las placas para su propio taxi y ya no las iba a seguir rentando, porque apenas sacaba para la gasolina y para la renta –contó Angelita.
Rosita indicó que al llevar a los niños a la escuela, el taxista dijo que quisiera que la vida ya fuera como antes, aunque aquellos hacían lo que querían, pero por lo menos “salpicaban algo”; no como otros, que no dejan ni para el gasto. Y cuando le preguntó cuánto había recibido de ellos, dijo que él nada, porque entonces era un niño, pero que así había escuchado decir a varios pasajeros.
-Pues yo estuve a punto de no venir porque mis tres hijos se fueron a no sé qué marcha del movimiento 131 o 132, desde la Paloma de la Paz hasta el Centro de Cuernavaca, y me dijeron que no era un acto político, sino que estaban contra las mentiras de las televisoras, pero que todas las acciones eran apartidistas, y cuando se lo conté al del taxi, me felicitó por tener esa clase de hijos, con la valentía suficiente de expresarse. “Porque casi todos los adultos somos unos agachados y nos da miedo sacar la cabeza y expresarnos libremente”. Le pregunté por quién iba a votar y dijo que por “el cambio verdadero”, pero no entendí por cuál –contó María.
-La cosa es que al asunto ya le están entrando los ex presidentes, los dirigentes de un partido ya están respaldando al contrincante, porque casi todos están dejando sola a la pobre candidata y quieren dar su apoyo al que va adelante en las encuestas, y eso sí que no lo entiendo. ¿Cómo es posible quererle regresar el poder a quienes se lo quitaron en el 2000 en las elecciones más democráticas y limpias que ha tenido la historia del país?- preguntó Celia.
Angelita respondió que eso no era lo peor, porque según su hijo, hay una maestra que quiere que su partido tenga los votos suficientes para el registro ante el IFE y así intervenir dentro de las Cámaras y, en las elecciones venideras, controlar a su antojo a los pocos maestros que aún le quedan, para que ella, su hija y su yerno, como siempre, queden bien parados. Pero sea como sea, nunca había yo visto tanta ebullición electoral como en esta contienda.
“Lo que pasa es que ahora ya no hay tanta guerra sucia como en otras ocasiones, y la poca que ha habido, el IFE la ha tratado de parar”, dijo Celia. No sé si se dieron cuenta de que ya no hay pleitos entre los miembros dentro de las familias, porque ya aprendimos a respetar las opiniones de cada quien y no hay discusiones, sino diálogo; todo está más razonado y los mexicanos ya estamos más politizados. Ninguno de los partidos políticos contendientes tiene una actitud beligerante. Hasta la delincuencia organizada se está tomando un pequeño receso mientras pasan los comicios.
-De unos meses para acá, se han calmado mucho los ánimos. Ya no se vive con el temor de antes, y la gente está esperando con impaciencia a que llegue el 1º. de julio, para emitir su voto. Creo que esto se lo debemos a los candidatos, pero, en especial, a los universitarios del movimiento 132, que ha logrado que los adultos también despierten- finalizó Lilia.
rafaelbenabib@hotmail.com
Comentarios
Enviar un comentario nuevo