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Duro de pelar

Pero también exhibe “maiceados” a los integrantes de la LI Legislatura que este mes se irán a sus casas, y sugiere que Francisco Alva (o lo que es lo mismo, Óscar Sergio Hernández) están determinados  a consumar el negocio de las concesiones, y al mismo tiempo las expresiones del cuasi Gobernador, duras, directas, evidencian su intención de cancelar la expedición de las dichas concesiones… Ofrece la reordenación de transporte de pasajeros, habla de que hay que subsidiarlo, promete que dará el ejemplo en la zona sur, boceta un esquema en el cual ganen tanto los permisionarios como los usuarios, pero omite el tarifazo exigido por los dueños de rutas, y esto debe apreciársele… Ratifica su plazo de 18 meses, ya no para liquidar la inseguridad al cien por ciento, sino “para que podamos tener otra situación en el estado”, y al coincidir con la percepción social de que la inseguridad es un problema de corrupción, subraya la complicidad o, en el mejor de los casos, la ausencia u omisión. No dice nombres de funcionarios ausentes u omisos, pero promete que “con Graco Ramírez no habrá omisión ni complicidad”,  y en el mismo tema, advierte que él mismo, su gabinete y, por supuesto, los policías serán sometidos al sistema de pruebas de control de confianza y un archivo de huellas que dará “el pleno conocimiento” sobre quiénes son… Pero estando la nota  entre estas líneas, la centró la especie de que Graco nombrará secretario del Trabajo a un cetemista, no forzosamente al dirigente obrero y empresario Vinicio Limón, sino la ambigüedad de que en la dicha dependencia “habrá un integrante de la CTM”… DE LAS concesiones: negocio tradicional de fin de sexenio, a principios de 2006 el gobierno de Sergio Estrada Cajigal liberó casi cuatro mil de taxis para Cuernavaca y el resto del estado. El precio de las de la capital en el mercado negro rondaba los 250 mil pesos, 200 mil las de Jiutepec y Temixco, 150 mil las de Xochitepec y de Cuautla, y de ahí para abajo, incluido el pago de “derechos” de unos 6 mil cada juego de placas. Para que no se “abarataran”, previo a la emisión de las concesiones hubo la maniobra de un decreto que “metropolizó” el servicio de taxis en Cuernavaca y los municipios de la zona conurbada. Repartidos cerca de 400 millones de pesos entre funcionarios salientes, el negocio les salió redondito, y la consecuencia fue que la capital se saturó de taxis. Innecesarios la mayoría que vienen de los municipios vecinos, exagerada la oferta ante la demanda del servicio, las concesiones no subieron de precio, sino disminuyeron; el clima de inseguridad y la escasez de pasaje bajaron “las cuentas” que los choferes pagan a los propietarios de taxis, y también se abarataron las rentas de concesiones. En la catilinaria de Graco, pues, hay mucho más que el interlineado. No les gustó en el Palacio de Gobierno. Lo entendieron los transportistas. Es algo que la gente de Morelos quiere empezar a ver en los primeros cien días del gobierno inminente… ME LEEN EL DOMINGO.

perez.duran@diariodemorelos.com
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