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Don Luis Cornejo

Entregado padre de familia, entusiasta empresario en el ramo de la gastronomía, don Luis Cornejo Bobadilla llegó a Cuernavaca a finales de los años cuarenta. Fue uno de los promotores en la venta de antojitos mexicanos en locales establecidos “y ya no en la calle, donde la falta de higiene deja mucho que desear”, decía. Tenía gran capacidad para la artesanía y un dejo de filósofo, al grado que plasmaba sus ideas en placas de madera dentro de sus negocios y en especial en el dintel de su hogar. Una de ellas aún dice: “Si estamos unidos, sigámoslo siempre”. Comenzó a trabajar abriendo el Restaurante-Bar “El Pastor”, en la calle Rayón. Al principio vendía sabrosa birria, posteriormente cambió por las apetecibles y famosas tortas de pierna de cerdo. Tal era el éxito de sus tortas, que se volvió una costumbre llegar a comerse una torta, antes de entrar a las funciones de cine, ya sea al Ocampo o al Morelos. A la tortería llegaba lo más granado de la sociedad de Cuernavaca, ya que igual que iba el político, entraba el obrero o las finas señoras que pedían sus tortas de pierna para llevar. Dentro del restaurante había un área de bar, donde jugaba dominó con sus amigos: el profesor Vieyra, el Dr. León y Vélez y el Dr. Hernández Lira, entre muchos más.
Don Luis Cornejo nació en 1911 y falleció en 1986, y desde muy joven incursionó en la administración y operación del ramo restaurantero, actividad que ejerció con absoluta entrega y pasión durante toda su vida.
Contrajo nupcias en la Ciudad de México con la señorita Luisa Alatorre, procreando ocho hijos: Luis Arturo, Lupita, María Luisa, Gloria Paulina y María de la Cruz Esperanza, Gustavo, Rafael y Roberto; todos ellos ejercen una carrera profesional. Doña Luisa nació en la Ciudad de Veracruz, Ver., quien amaba profundamente las plantas y la naturaleza, pero en especial a su querida familia, con la que llevó una intensa relación, y a él, en sus tiempos libres, le gustaba ir con sus amigos a presenciar las peleas de box a la Arena Isabel.
A don Luis lo nombraron Presidente de la ahora extinta Unión de Cantineros de Cuernavaca, y más tarde fue cofundador y designado por sus compañeros como el primer presidente de la Cámara Nacional de Alimentos Condimentados de Morelos, lo que hoy en día es la CANIRAC.
Con el apoyo de su amigo el licenciado Alfonso Roqueñí, fue administrador del “Club Morelense”, que estaba ubicado en la parte alta de los “Turismos México-Cuernavaca”, en la calle Rayón, El Morelense fue el lugar de reunión de distinguidos personajes de la época, como don Paulino Fernández, don Santiago Riachi, el Lic. Pozos, don Pepe Tajonar, don Manolo Fernández, el ingeniero Manuel Mariscal, el señor Avelino Quintana, don Wadi Guerra Abdala, don Lalo Díaz Garcilazo y muchos más.
Fue invitado por el señor Fernández a administrar el restaurante Las Margaritas, ubicado en la Calle Rayón, del que se hizo cargo su hija Lupita. Al paso del tiempo, le traspasó el restaurante El Pastor a don Manolo e inauguró uno más frente al cine Morelos y otro a un costado del mismo. Finalmente, habilitó un pequeño hotel en la calle Hidalgo denominado “Hotel Posada Borda”. En una ocasión, los hermanos Salgado, dueños de la peluquería España, lo invitaron a que les enseñara a hacer la barbacoa y las carnitas, en su restaurante “Las Hamacas” del Barrio de San Antón. El Notario 2, Lic. Hugo Salgado, recuerda con mucho cariño a quien le enseñó a su familia a cocinar esa rica comida mexicana.
Al final de los años 60, su amigo el Rector de la UAEM Lic. Teodoro Lavín González lo invitó a administrar la cafetería de la recién inaugurada Universidad en Chamilpa. En la época del gobernador Emilio Riva Palacio, se le otorgó la concesión de instalarse en el Parque Chapultepec en un restaurant que él llamó “La Fogata”, y frente ahí abrió una lonchería con el nombre de “Nopala”. Al preguntarle el origen de ese nombre, contestó: Qué no ven que el trenecito por aquí “no para”.
Hombre responsable y trabajador, conocedor de los secretos de la gastronomía, visionario empresario y amoroso padre de familia, y siempre acompañado de su esposa, doña Luisa Alatorre, y de sus numerosos amigos y seguidores, don Luis Cornejo Bobadilla es recordado en Cuernavaca como el precursor de la industria restaurantera de Morelos, quien por esfuerzo propio logró introducir el tradicional sabor de la comida mexicana a nuestra entidad. A don Luis se le recuerda como quien escribió una de las páginas más representativas en la historia gastronómica de Cuernavaca.

rafaelbenabib@hotmail.com