Requerimos debatir y paulatinamente cambiar los mecanismos y reglas del debate, que no se circunscribe a un día, ni a una elección. Debemos debatir siempre, civilizadamente. Entretanto, en estos días habrá una serie de discusiones en torno al debate de ayer, en el que los cuatro candidatos presidenciales pusieron sobre la mesa más información, para que podamos contrastar proyectos, y en consecuencia, elegir y votar mejor. Fue evidente que quien encabeza las encuestas, Enrique Peña Nieto, logró mantener serenidad y no cayó en las provocaciones que todos sabíamos a que iban a plantearse. Los adversarios buscaban obtener algunos puntos para remontar la enorme diferencia que el candidato del PRI les lleva. No lo lograron. Al contrario, se hizo evidente que las tendencias habrán de mantenerse a lo largo de lo que resta de la campaña. Habrá otro debate, pero no cabe duda que el carisma y la tenacidad, acompañada de una adecuada estrategia, están desde ahora rindiendo frutos.
De los temas abordados, el de la economía es de la mayor importancia. Necesitamos crecer para combatir el desempleo, y ello no podrá lograrse si no cambiamos las políticas públicas en materia hacendaria, industrial y agropecuaria. Por lo demás, si logramos crecer, el flagelo de la inseguridad y la violencia tenderá a disminuir. Quizá convenga más adelante cambiar el formato de la discusión, pero no cabe duda que la que se dio ayer ya es suficiente para valorar por quién emitir nuestro voto.
Aquí en Morelos, la discusión se inicia ya por Twitter, en un novedoso mecanismo promovido por este Diario. Empero habrá que esperar la discusión en vivo y a todo color a la que convoque el Instituto Estatal Electoral, de acuerdo con la ley. Se habrá de contrastar entonces la sencillez de Amado Orihuela frente a la sofisticada actitud del candidato del PRD y la opacidad del candidato del PAN, y el protagonismo del novel candidato del PSD, cuyos recursos y propuestas inundan los espectaculares del estado. En fin, la campaña sigue y el debate es sólo una parte de la misma. Más importante aún es el contacto con la población y la actitud de escucha que los candidatos deben mantener. Está en juego no sólo la habilidad discursiva, sino sobre todo un proyecto de gobierno. Las banderas de los partidos y la viabilidad de realización de las propuestas. El debate de ayer sirve para estimular una cultura política de mayor alcance. Ahora vienen el post-debate y las estrategias de los dirigentes de los partidos para llevar, a quienes no lo vieron, las propuestas e incidentes que salpicaron esta batalla.
Valdría la pena, por curiosidad intelectual, que usted se asome, amable lector, al debate que se sostuvo en Francia entre los candidatos presidenciales. Otros estilos, otra cultura, otra manera de hacer política, pero que debemos tenerlo presente. Sería interesante que la autoridad nos convocara a quienes pretendemos ser diputados, tanto federales como locales, a un debate similar para exponer nuestras propuestas. En dado caso, estamos listos.
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