Debate universitario

Me pareció  acertado que la UAEM lo haya promovido, ya que se trata de  la institución de educación superior emblemática de nuestro estado.  Pero hubiera preferido que los organizadores se alejaran del camino ya conocido del formato desgastado del debate del IFE, caracterizado por la rigidez del tiempo que impide a los candidatos concluir sus expresiones  y  por la inmovilidad del orden de intervención.  El debate en la UAEM agregó el ingrediente de imposición de orden en la sala,  ya que la moderadora –la estimada Marga Aguirre- pidió a los asistentes que se abstuvieran de aplaudir,  seguramente para cumplir con el protocolo establecido.   
El atril del candidato del PRI, Amado Orihuela, se quedó vacío. El sitio de Internet de la UAEM mostraba los twitters irónicos  de los jóvenes,  asegurando que la ausencia del candidato priísta se debía a su temor a mostrar sus deficiencias, a enfrentar la libertad de expresión de los jóvenes y a la ausencia de propuestas.  Es una lástima que el candidato priísta tomara la decisión de no acudir.   No  conozco a Amado Orihuela y me hubiera gustado escucharle y, sobre todo, compararle con los otros candidatos. Saber de qué está hecho.

El candidato del PSD, Julio Yáñez, acudió sin tener algo que perder. Buscando mantener el registro estatal y  repetir el efecto Quadri, tuvo algunas puntadas simpáticas, pero se quedó en el plano de las ocurrencias, las frases ligeras y las propuestas inviables. Una de sus expresiones más desafortunadas fue la de llamar holgazanes a los niños morelenses que obtienen 8 de calificación, sin tomar en cuenta el grado de desnutrición  o las condiciones precarias que padecen. El otro momento escandaloso   fue  cuando dijo que como gobernador le daría dinero a la Federación de Estudiantes. ¡Qué  horror corromper aún más a una organización tan desprestigiada como la FEUM!  Por más que insistió en golpear a Adrián y a Graco, éstos no le hicieron mucho caso.  Al final,  midió el nivel de las aguas y terminó reconociendo a Elena Cepeda -esposa de Graco- por sus actividades en favor de la cultura y las artes en el D.F.  Su eterno discurso de que él es un ciudadano y no un político me hace recordar a Alberto Fujimori, el expresidente de Perú, que alejado de cualquier vínculo con los partidos políticos decidió disolver el congreso y las instituciones de su país, sumiéndolo en el caos. A diferencia de Quadri, a Julio Yáñez le hacen falta muchos años de preparación académica y la lectura de unos cuantos libros.

Me parece que el candidato del PAN, Adrián Rivera, no obtuvo mayores beneficios del debate. Se dedicó a  tratar de esquivar los comentarios mordaces de Graco y perdió demasiado tiempo en responder las ocurrencias de Julio Yáñez. Las propuestas del panista no emocionaron a los presentes. Quizá todos se preguntaban por qué no fueron implementadas cuando su partido ha gobernado Morelos en los últimos 12 años.  
El candidato del PRD, Graco Ramírez, aprovechó el espacio. Como viejo lobo de mar usó a su favor los comentarios de sus adversarios, e incluso aprovechó la falla de sonido inicial de su micrófono para hacer reír a los asistentes. Se percibió como el candidato que más conocimientos tiene sobre los temas que se abordaron. El tiempo dirá qué ganó y cuánto ganó Graco con este debate.  
Cuánta  falta  nos hace adoptar la cultura del debate.  Aún hay  tiempo para  organizar uno o dos debates más en Morelos, sin contar el que llevará a cabo el Instituto Estatal Electoral el próximo 24 de mayo. ¿O tendremos que esperar seis años más?
 
lolita_panorama@yahoo.com.mx


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