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Cuernavaca, atorada por los diputados

Es el colmo que la falta de acuerdos en el Congreso del Estado y la búsqueda de un mayor presupuesto para el año que entra, no le permitan a Cuernavaca salir adelante.
Los señores diputados verdaderamente no tienen vergüenza. No pueden tener a la capital del estado maniatada porque no están de acuerdo con el presupuesto que les envía el Gobernador, pues quieren mayor cantidad de dinero para que les toque más a cada uno de ellos, como si trabajaran y se lo merecieran.
Su incapacidad se ve a leguas y todos la hemos podido constatar, parecen magueras, viven regándola; pero eso sí, quieren más dinero. Y como al Ejecutivo del Estado se le ocurrió pedir el refinanciamiento de Cuernavaca y, al mismo tiempo, mandó un presupuesto recortado para el Poder Legislativo (léase Congreso del Estado), los diputados están usando la ciudad capital (de por si saqueada) para presionar y recibir más dinero como si tuvieran derecho.
No sé qué tenemos que hacer los ciudadanos, en realidad, ¿de qué nos sirve votar?, si los ciudadanos que elegimos como diputados llegan y se transforman en súperhombres -bueno, eso creen ellos- y piensan que tienen la sabiduría infusa (para que me entiendan los diputados, la sabiduría infusa es la de Dios, por el solo hecho de serlo).
Así, ellos creen que por ser diputados ya la hicieron y se convirtieron en sabios, son tan grandes que no dan una; ejemplos rápidos: el escudo del estado, el IEE (que se puede caer), la Procuraduría; y estamos hablando de verdaderas decisiones trascendentes para el estado.
Tan simple como esto, mire, usted, el pasado viernes tuvieron lo que dijeron era la última sesión que, de acuerdo con el reglamento, debe de ser una sesión solemne en la que tenga un solo punto del orden del día, para clausurar los trabajos del Periodo de sesiones; pero no, a estos diputados, verdaderos violadores de leyes y reglamentos, les valió y nada más vea la crónica:
La falta de acuerdos políticos sobre la posibilidad de aprobar un refinanciamiento por 100 millones para Cuernavaca y la castigada propuesta presupuestal que envió el Gobernador Graco Ramírez para el gasto del próximo año en el Poder Legislativo, paralizaron al Congreso del estado, en una clara medición de fuerzas entre las izquierdas y el bloque opositor, encabezado por los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional.
A las 10 de la mañana con 30 minutos, el presidente de la Mesa Directiva, Humberto Segura Guerrero, dio por iniciada la última sesión del primer periodo ordinario, siguiendo la proyección que habían hecho los coordinadores parlamentarios, de avanzar en el desahogo de múltiples iniciativas y tratar de no dejar ningún pendiente y, posteriormente, abordar el caso Cuernavaca, para finalmente iniciar con el análisis de la propuesta presupuestal para el próximo año. La sesión solamente logró avanzar los primeros cuatro puntos enlistados en el orden del día -sobre pensiones y jubilaciones-, ya que la presión de los gobiernos estatal y capitalino por dar luz verde al refinanciamiento, obligó a que los diputados solicitaran un receso para dialogar sobre el tema.
Durante el receso, los ocho grupos y fracciones parlamentarias acordaron aprobar el nuevo empréstito a Cuernavaca, aunque no consiguieron reunir una mayoría suficiente para definir el monto, del que se especuló existían propuestas para autorizar 80, 100 e incluso 200 millones de pesos.
A la una de la tarde con 16 minutos, la sesión fue reanudada para discutir el dictamen con proyecto de decreto, emanado de la Comisión del Trabajo, Prevención y Seguridad Social, para reformar la Ley del Servicio Civil del Estado de Morelos, presentado por el presidente de la Junta Política, Juan Ángel Flores Bustamante. Aunque los priístas acusan que dicha reforma pretende eliminar los derechos laborales de los empleados contratados bajo el concepto de trabajadores de confianza, ya que el cuerpo de la iniciativa establece claramente que dichos asalariados perderán la “estabilidad laboral”.
Los diputados tricolores, junto con los de la bancada de Acción Nacional, advirtieron que no la dejarían pasar, pero la aprobaron en lo general, así que amagaron con solicitar a la Mesa Directiva que se reservara para su análisis en lo particular, prácticamente todo el contenido de la iniciativa, para detenerla e incluso modificar su espíritu, ya que presumieron que se trata de una reforma que es necesaria para que el gobierno del estado pueda enfrentar el problema que tiene para liberar las plazas de confianza del Poder Ejecutivo y cumplir con sus compromisos electorales.
Fue entonces cuando un grupo numeroso de diputados se reunió en torno al líder del bloque de las bancadas de Izquierda -PRD, PT y Movimiento Ciudadano-, Juan Ángel Flores Bustamante, y al secretario de la Comisión de Hacienda y hasta hace poco vice coordinador del grupo Parlamentario del PRI, José Manuel Agüero Tovar, que discutían por la polarización de las posturas de ambos bloques.
En la rabieta pública, amenazaron con reventar los acuerdos en torno del crédito a Cuernavaca, eliminar la posibilidad de instalar parquímetros en Cuautla y, en contraparte, quedó claro que el bloque opositor rechazaría autorizarle al gobernador la propuesta de presupuesto que envió al Congreso, empezando por el gasto de tan sólo 314 millones que Graco Ramírez contempló para el Legislativo, lo que implicaría una disminución de casi 100 millones de pesos respecto de lo que se ejerció este 2012.
Ante la falta de condiciones para continuar con la sesión, la Mesa Directiva decretó un segundo receso a la una de la tarde con 38 minutos y convocó a los legisladores a regresar a las cinco para continuar.
Una vez llegado el plazo, siete de los ocho diputados del PRD -por la ausencia de Lucía Meza-, los tres del PT, el de Movimiento Ciudadano, la de Nueva Alianza y Ángel García Yáñez del Verde Ecologista regresaron y esperaron 30 minutos el arribo de sus compañeros, ya que con la presencia de 13 legisladores no se reunían las 16 asistencias necesarias para reanudar la sesión.
Los ocho diputados del PRI, los cuatro del PAN, dos del Verde Ecologista y uno del PSD no regresaron al salón de Plenos del Congreso, lo que, de facto, obligó a prolongar el receso de manera indefinida.
¿Qué tal? Y quieren más dinero. Como podemos ver, no respetan el reglamento ni la orden del día, ni nada; hacen lo que quieren o lo que se les ocurre, en lugar de legislar para que todos pudiéramos cumplir con las normas jurídicas, cuando son los primeros en no respetarlas. Les vale un comino la capital del estado donde trabajan, de por si desecha por los rateros; cuando hay que apoyarla, la usan de escudo para sacar más dinero para ellos y sus cuates -porque en vez de asesores tienen brothers que, aunque no sepan nada ni entiendan nada, les pagan con otras atenciones-, su cinismo es grande, mientras, los cuernavacenses nos jodemos porque los señores diputados quieren más dinero. ¿Habrá alguien que los pare? Porque en una de esas, por dinero, venden al estado al mejor postor. ¿No cree usted?