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Cuautla: monumentos históricos y despedida presidencial

Me da gusto saber buenas noticias sobre Cuautla, no sólo porque es el lugar donde nací y crecí,  sino porque me parece que esa heroica ciudad merece una revaloración de su enorme importancia histórica.
En su última visita a Morelos, el Presidente  Felipe Calderón estuvo en Cuautla y firmó el decreto por el que se declara a ese municipio como Zona de Monumentos Históricos, acto en el cual estuvo acompañado del Gobernador de Morelos, Graco Ramírez. En su intervención, Felipe Calderón comentó que el patrimonio que resguarda Cuautla es “uno de los mayores tesoros que tenemos los mexicanos”. Y tiene razón. Algunos de los episodios más significativos de la Guerra de Independencia y de la Revolución se registraron en Cuautla.  Su condición de ciudad heroica e histórica debería explotarse al máximo y  generar ingresos adicionales por el turismo cultural.  Pero esto no ha ocurrido.  
Los esfuerzos realizados hasta ahora en materia de rescate de sitios históricos  han sido importantes, pero insuficientes. Cuando en el pasado se han remodelado lugares como la Estación del Ferrocarril o la Casa de Morelos, se ha carecido de la visión,  o quizá de los recursos,   para utilizar de manera óptima los edificios reconstruidos. Se invierte dinero para rescatar inmuebles históricos y luego se lleva a cabo una ceremonia inaugural con la presencia de personajes de la política. Al paso del tiempo,  la autoridad pierde el interés en embellecer las zonas aledañas y  se olvida de incorporar servicios y actividades novedosas para atraer a un número mayor de visitantes.  No ha sido posible consolidar una red de servicios de alta calidad  para promover que el turismo internacional visite Cuautla. El mayor porcentaje de turismo que llega a esa ciudad proviene de la Ciudad de México y sólo busca los balnearios.  
 
Cuando hace algunos años visité la Estación del Ferrocarril, el lugar estaba casi vacío  y por ningún lado encontré algún folleto con información relevante del lugar.  Crucé la calle hacia el módulo de Información Turística ubicado en la Alameda, atendido por dos muchachas, a las que preguntamos si tenían folletos con información, pero  lamentablemente no tenían nada. Y cuando les pedimos  que nos dieran algunos datos sobre la Estación del Ferrocarril,  la Iglesia de San Diego o una sugerencia de dónde ir a comer,   las jóvenes no pudieron aportar ningún dato útil.
 
En realidad, la autora de estas líneas no requería tal información, pero ese incidente  aparentemente menor, demostró que el Ayuntamiento de Cuautla carecía de una política pública de difusión del patrimonio histórico y de atención al turismo cultural, que es mucho más exigente.  Para atender este segmento de población,  es necesario poner en juego otro tipo de servicios  distintos a los que se brinda al visitante de los balnearios. Se requiere de gente experta en la historia de Cuautla, que conozca y ame a la ciudad, que sensibilice a los visitantes sobre la belleza de los monumentos, y sobre todo, que sea capaz de transmitir la gran carga emotiva de los hechos que acontecieron en Cuautla.  ¿Qué pensaba y sentía Morelos en los días del Sitio?  ¿A qué distancia del Convento de San Diego se encontraban las tropas de Calleja? ¿Qué estrategias militares pusieron en práctica ambos generales? ¿Qué papel jugó el clima caluroso de la ciudad? ¿Qué Presidente de México pretendía llevarse de Cuautla los restos de Emiliano Zapata? Solo con la explicación detallada de estas y otras  interrogantes, los visitantes de los sitios históricos de Cuautla desearán regresar, o invitarán a  sus conocidos a redescubrir la ciudad. Espero que el decreto firmado por el Presidente Calderón sea el punto de partida de una nueva etapa de esplendor de mi ciudad natal.
Ése fue el acto con el que, a unas horas de concluir su mandato, Felipe Calderón se despidió de Morelos. Los cuautlenses preferiremos recordarle por esto.
 
lolita_panorama@yahoo.com.mx