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Candil de la calle, oscuridad de la casa

Al llegar a la ciudad de Cádiz, donde fue recibido por el embajador de México en España, Francisco Ramírez Acuña, y participará en la Cumbre Iberoamericana, que será la última en la que fungirá como jefe de Estado de México, Felipe Calderón Hinojosa dijo que la crisis financiera global plantea grandes retos a las naciones iberoamericanas. “Por eso es más que nunca necesario profundizar en el diálogo político y en la cooperación de nuestros gobiernos”, señaló al reiterar al gobierno español el apoyo del gobierno mexicano con la firme decisión de respaldar las medidas que, en un contexto global, le permitan superar la crisis económica por la que está atravesando. “Seguiremos trabajando con los pueblos iberoamericanos, como lo hemos hecho en diversos foros internacionales donde México ha tenido una política exterior responsable y activa. En estos años, México volvió a ser protagonista en temas globales, gracias a la dinámica de participación que tuvimos en foros tan importantes como la COP16, el G20, el Grupo de Río, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, desde luego, esta cumbre”, precisó al adelantar el optimista ofrecimiento que reiterara  ante los 22 países; mientras, en las calles, los trabajadores se manifestaban en contra de esta Cumbre.  La policía española usó balas de goma para disolver la manifestación de centenares de trabajadores que interrumpieron el tráfico durante más de una hora, al bloquear el principal puente de acceso a la ciudad. La protesta de los trabajadores españoles muestra claramente el grado de tensión que se vive en este país europeo, que viene aguantando una cifra de desempleo del 25 por ciento, razón por la que el pasado miércoles hubo una jornada de huelga general en las  ciudades de Barcelona y Madrid, que terminó en violentos incidentes. La estatal Navantía en Cádiz se encuentra prácticamente paralizada, a pesar de que su plantilla de 600 trabajadores ha  reclamando, durante mucho tiempo, una solución para este importante sector.
En México, al presentar el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2012, sustentado en un análisis profundo realizado por expertos de la Universidad Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional y otras instituciones, sobre el impacto que tuvieron 273 programas federales y 2 mil 391 estatales, vinculados a la superación de la pobreza, se pudo comprobar que el gobierno que dejará el poder el último día de este mes no cumplió con lo prometido, y que esa optimista frase de Vivir Mejor sólo fue un slogan gubernamental; Gonzalo Hernández Licona, titular del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), aseguró que el presidente electo, Enrique Peña Nieto, recibirá un país marcado por la desigualdad social, ya que los ricos ganan 25 veces más que los pobres; la calidad educativa y de salud son deficientes; los programas sociales fueron opacados por el creciente desempleo, la baja del poder adquisitivo, el aumento de los precios de la canasta básica y los productos en general, lo que llevó a la pobreza a 3.2 millones de mexicanos. A la fecha, hay 52 millones de mexicanos pobres, contando a los 3.2 millones que dejan el gobierno federal y los gobiernos estatales; entre éstos hay personas que carecen de acceso a la educación, los servicios de salud, y sus ingresos están muy por debajo del valor de la canasta alimentaria; ellos son los 11.7 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema, sin que llegue un mandatario de otro país a ofrecerles ayuda para superar su eterna crisis económica. Esperamos que el cambio que no llegó en los doce años de gobierno panista se concrete durante la administración de Enrique Peña Nieto, pero que sea un cambio positivo para los mexicanos que viven en la pobreza y en pobreza extrema. La prole quiere empleos, buenos salarios, servicios educativos y de salud de calidad; quieren solvencia para pagar su casa, vestido, calzado y diversión, como marca nuestra Constitución; quieren buenos salarios para pagar el constante aumento del gas doméstico. Los morelenses también están inmersos en esta crisis económica, esperanzados en que el gobierno perredista los ayude a salir de esta situación; pero si la prosperidad no se ve reflejada en el primer año, el representante de Enrique Peña Nieto en Morelos, Jorge Meade, tiene mucho que hacer por el pueblo morelense, por su gente, que ayudó a que el PRI regresara a Los Pinos.