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Calles y carreteras

Me pregunto cuál es la diferencia entre cerrar una carretera por varias horas en protesta de un problema social, a cerrar el centro de una ciudad capital durante todas las mañanas del domingo, para que un grupo de 15 o 20 personas den vueltas en bicicleta en el primer cuadro de Cuernavaca, por un capricho de las autoridades municipales.
 Aunque los casos tienen diferentes intenciones, en el primero de ellos, el gobierno de Guerrero ya se convenció de que hay que dialogar con los paristas, pero en el segundo, lo único que logran es perjudicar a los restauranteros y comerciantes del Centro de la ciudad, pues aunque se vuelva a abrir a la circulación, la gente ya no llega a desayunar, pasear o hacer sus compras los domingos, al pensar que el Centro estará cerrado todo el día.
De por sí que los automovilistas se quejan del exceso de tráfico por la ciudad; y ahora cerrando las calles la cosa se pone peor. Dirán los que no conocen Cuernavaca, que cerrando las calles la gente tiene la oportunidad de caminar y hacer ejercicio, pero a ver que se vaya caminando al Centro por la subida del boulevard Benito Juárez o la de la calle Gutemberg, porque puede correr el riesgo de infartarse. Ya no digamos a los de la tercera edad o a las personas con capacidades diferentes, quienes tienen prohibida la entrada a la ciudad.
Si se desea seguir haciendo ahí las carreras o paseos en bicicleta, las pueden continuar, siempre y cuando se deje un carril para la circulación de los autos particulares y de los taxis con pasajeros, quienes muchas veces llegan a desayunar a los diferentes restaurantes o a hacer sus compras en el Centro, porque es más accesible y más barato que en las plazas comerciales.
De la misma manera que le cambiaron el nombre a la Plaza de Armas y al Palacio de Gobierno el cual ahora se llama de otra manera, el Centro de Cuernavaca se cierra a la circulación sin tomar en cuenta la opinión de la ciudadanía, como la de usar los medios de información para siquiera avisar de sus caprichos públicos de los que la gente se entera tiempo después.

Para hacer ese tipo de eventos está la ciclopista y la calle de la vía en Vista Hermosa, en todo caso, que se inaugure una ciclopista en el Parque Deportivo el Centenario, el parque Solidaridad, pero nunca las avenidas más importantes del Centro de la ciudad, cuyos parques sí se deberían usar para actos culturales y de diversión para el pueblo, como el concierto de Omara Portuondo y Regina Orozco, en el que la entrada fue libre, lástima que más de la mitad de las sillas que se apartaron para los de gobierno quedaron vacías, mientras una multitud se quedó parada, pero el concierto estuvo muy bueno y todos supieron apreciar.

De igual forma se podía seguir haciendo los Sábados de Danzón con la Banda del Estado, representaciones teatrales y lectura de cuentos para niños, títeres domingueros, carreras de sacos de harina, juegos de lotería con cartoncitos y barajas mexicanas, etcétera.
Los motivos que se tienen para cerrar las carreteras o las calles son disímbolos, pero las dos afectan a la población, sólo que unas tienen sus razones políticas para llamar la atención y la otra es que el municipio cae en su propia trampa, afectando la vida del Centro con un evento que se puede llevar a cabo donde a nadie dañe. Por tanto, que palpen la opinión de los afectados, yendo a sus lugares donde viven o trabajan, antes de tomar sus propias medidas sin consultar al pueblo.

rafaelbenabib@hotmail.com