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Bote de tamales

Cercano el cambio de administración, se relamen los bigotes: secretario general, Jorge Messeguer; coordinador de asesores, José Luis Correa; subsecretario de Finanzas, Jorge Michel; Instituto de Crédito, Armando Sanders; Desarrollo Económico, Julio Mitre y José de los Ríos; Oficialía Mayor, Carlos Riva Palacio; Desarrollo Agropecuario, Víctor Mora; Educación, René Santoveña; IEBEM, José Hernández; Turismo, Gabriela Daugeot; Desarrollo Sustentable, Adriana Díaz; Secretaría del Agua (o algo por el estilo), Ramón Aguirre Díaz; Seguridad Pública, Alicia Vázquez Luna; Secretaría del Trabajo, Vinicio Limón; consejero jurídico, Ignacio Burgoa; Desarrollo Económico, Julio Mitre o José de los Ríos; Salud, Vesta Richardson… LA historia: el gobierno de Lauro Ortega tenía dinero para dar y prestar. (1982-88). Miguel de la Madrid heredó una banca nacionalizada por José López Portillo. Llegó a pagar hasta el 120 por ciento de interés anual. Así que, jugando con el presupuesto, un millón de pesos generaba una utilidad de cien mil mensuales. Tantos recursos había que moverlos rápidamente. Sin tiempo para salvar el burocratismo que imponía el gobierno federal, las inversiones en obra  pública debieron ser rápidas. Exactamente lo contrario de lo que ocurre ahora, rígidos, los presupuestos, y bajísimas, las tasas que pagan los bancos a los ahorradores. En aquellas condiciones fue como Ortega comenzó la construcción del aeropuerto de Tetlama. Por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) no hubo mayores reparos por la ubicación y las características de la pista y la terminal, pero ante otras voces que la criticaron, tozudo, el gobernador se salió con la suya el día que aterrizó en Tetlama el jet presidencial de Carlos Salinas. Despegaba hacia el desarrollo poco a poco. Primero, los aviones de hélices de Aeromorelos. Por unos años volaron a Acapulco y Huatulco. Nunca tuvieron pasaje completo. Se fueron de Tetlama y acabaron en Oaxaca. Años después, Aerolíneas Internacionales apareció con un jet nomás. Pasados diez años sumó ocho. El único vuelo completo, el de Tijuana, llevando y trayendo “braceros” de pueblos de Morelos y Guerrero. Los demás, a medio llenar, hasta que, junio de 2003,  la Dirección de Aeronáutica Civil de la SCT los sacó del aire. Como han venido se han ido. Despegan unas semanas o meses y no vuelven a levantar el vuelo. La escasez de pasaje las manda a otros aeropuertos. Ahora vuela a Cancún y Monterrey un jet de Vivaaerobús, que ojalá se consolide en Cuernavaca. Otras aerolíneas duraron la víspera: en el verano de 2003, Mexicana de Aviación y Aerocaribe poco tardaron en suspender sus vuelos a Guadalajara y Tijuana. Hasta hoy, sin conseguir consolidarse, y no obstante la modernización de su terminal mediante la inversión de 500 millones de pesos realizada por la actual administración, el aeropuerto de Cuernavaca compite en desventaja con los de Toluca y la Ciudad de México. Mucho dinero tirado o no a la basura, el tiempo lo dirá… ME LEEN MAÑANA.

perez.duran@diariodemorelos.com
jmperezduran@hotmail.com


Jose Manuel,el exito o fracaso de una terminal,ya sea aerea,maritima o terrestre se perfila desde su planeacion,en el caso concreto de la terminal aerea de Tetlama ocurre que no tiene vocacion definida(de carga o de pasajeros) porque ahora lo unico que no puede ser es de pasajeros a pesar del ultimo robo(inversion) que acaba de realizar Narco Adame ahi,es una instalacion que carece de conectividad terrestre y no tiene en su radio mas proximo ,mercado de pasajeros asi es que fue desde su inicio una necedad,ahora lo que hay que hacer es definir para que es(debe ser de carga para desfogar los aereopuerts que mencionas y eventualmente de pasajeros) y en base a ello diseñar su plan de operacion no hay mas,no se hagan bolas,saludos