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Atril: Tetlama y la orden presidencial

Un cuarto de siglo y el aeropuerto de Tetlama no logra despegar. Sacada del aire en 2003 por la Dirección de Aeronáutica Civil, Aerolíneas Internacionales fue la que más duró. Después vendrían otras empresas y Mexicana de Aviación, Aerocaribe y Aeroméxico que se fueron como llegaron, escasos los pasajeros a Guadalajara, Tijuana, Monterrey, etc., etc. Todas aventaron la toalla, de modo que no había más solución que convertirlo en aeropuerto alterno al de la Ciudad de México y para ello remodelar la terminal, presumidas con este propósito sumas millonarias durante la administración de Marco Adame. Cifras grandes: 300, 500 millones de pesos al cabo tirados a la basura. Modernizada, de tamaño mayor que las de otras ciudades que tienen más movimiento, la terminal quedó “bonita” pero de nada sirve, un auténtico elefante blanco, grande pero inútil. En junio hará un año que no hay vuelos comerciales, emigrada Viva Aerobús a la que junto con Volaris la administración adamista subsidió con 4.8 millones de pesos semestrales que el Gobierno de la Nueva Visión suspendió para no seguir echándole dinero bueno al malo. De seguir ahí los vuelos de entrenamiento a alumnos de dos escuelas en avioncitos 2-06 de hélice, esa es toda la actividad. Sin embargo la nómina de Tetlama le cuesta al Gobierno Estatal unos 300 mil pesos mensuales. Trabajan, o mejor dicho simulan trabajar porque muy poco o nada hay que hacer, un director general del aeropuerto, sendos directores de finanzas y de seguridad, un subdirector jurídico y un comisario, además de bomberos, personal administrativo, de limpieza y mantenimiento así como guardias de seguridad privada. Hay también un grupo de policías federales y agentes de la PGR que naturalmente cobran salario. Lejos quedó aquel el 15 de abril de 1988 cuando el entonces presidente Miguel de la Madrid vino a una gira. Acompañado del gobernador Lauro Ortega y el secretario de Agricultura y Ganadería, Eduardo Pesqueira Olea, estuvo en el desde su inicio llamado aeropuerto “Mariano Matamoros”. Cuernavaca era una de las pocas capitales de estado que no tenía aeropuerto. Incluida la terminal y la pista de 3 mil 100 metros, había costado 10 mil millones de pesos de los de aquel tiempo. Planeado para ser alterno permanente al aeropuerto internacional de la Ciudad México, de entrada serviría para la exportación de flores morelenses en el programa que, ideado por el gobernador de la obra trascendente, sería luego mal logrado. Pero ni una ni otra cosa sucedió. Todavía en los ochenta, durante algún tiempo voló un bimotor de Cuernavaca a Huatulco que por falta de pasajeros se fue a Oaxaca. Pero si no aviones de pasaje porque los viajeros de Morelos y Guerrero seguirán prefiriendo y necesitando la amplia gama de vuelos desde el Distrito Federal en cuyas dos terminales circulan anualmente 25 millones de personas, quedaba la opción de traer naves de carga que descongestionen el tráfico aéreo del valle de México. Lo malo fue que jamás construyeron bodegas, y al no haber terrenos disponibles en las cercanías habría que hacerlas un tanto lejos y ello entorpecería las maniobras de carga y descarga. Al final y hoy como cuando fue construido, para que despegue verdaderamente el aeropuerto de Tetlama tendría que ser alterno por decisión presidencial. Si a senador o diputado federal se les ha ocurrido emprender esta gestión, el gobernador Graco Ramírez puede solicitarlo directamente al presidente Enrique Peña Nieto. Puede y es más: debe...  INCLUSO sin que la nueva Ley de Tránsito del Estado de Morelos que tarde o temprano será aprobada y ordene la instauración del alcoholímetro, los cabildos pueden ponerlo a funcionar por sí mismos. Pero acordado ya en Puente de Ixtla, Cuernavaca, Amacuzac, Jiutepec, Jonacatepec y otros municipios habría que verlo para creerlo. Y pasarán años para que en México suceda lo que en otros países ocurre hace años, que en los accesos de estadios futboleros los aficionados son sometidos a la prueba del alcoholímetro y, si no la superan, pues no entran… AL MENOS en Morelos lo nuevo son las monedas falsas, atrapados por policías del Mando Único cuatro “pasadores” en Zacatepec y Tlaltizapán en posesión de 436 monedas apócrifas de 10 pesos y 10 mil 800 pesos en billetes falsos de distinta denominación. Creativa, la delincuencia no tiene límites. Copian patrullas y uniformes policíacos, parece fantasía pero un día llegará en que clonen personas. ¿O lo hacen ya?..         ME LEEN MAÑANA.