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Atril: Ruteros al abordaje

Al sistema de transporte colectivo, los habitantes del valle conurbado de Cuernavaca no lo conocen como tal: le dicen “rutas”, y “combis” en  municipios del oriente y el sur. En el Distrito Federal y estados del interior son los “micros”, por apócope de microbús. En Morelos, las “rutas” ya han cumplido un cuarto de siglo. Creado en 1987 como el dicho sistema por Lauro Ortega y sorteada una parte de las concesiones entre choferes de taxis, otras a permisionarios de los antiguos camiones urbanos y otorgadas unas más a la CTM y el SNTE para las rutas obrera y escolar, los taxistas convertidos en concesionarios empezaron a trabajar con lo primero que hallaron a la mano: coches a manera de “peseros”, viejos la mayoría, y combis que los usuarios aceptaron de buen talante. Había muerto el por tantos años llamado pulpo camionero que databa de fines de los setenta. Monopolizado por el zar del transporte Jesús Escudero, un multimillonario que había comenzado desde abajo y tenía autobuses de pasaje urbano en Acapulco; gente, se decía, del cacique guerrerense Rubén Figueroa Figueroa y uno de los permisionarios más fuertes de la Flecha Roja, les compró vehículos y concesiones a los dueños de las líneas Chapultepec, Urbanos y Emiliano Zapata. Les pagó pesos a centavos, engañados con el cuento de que ya no tendrían que trabajar más checando a los choferes y al boletaje, y algunos manejando ellos mismos aquellos camiones trompudos. ¿Y saben quién fue el operador político de Escudero? Enrique Ramos Cepeda, para ello colocado como subdirector de Transporte en la Dirección de Policía y Tránsito, a la que el entonces gobernador Armando León Bejarano trajo al coronel Enrique Corona Morales por una recomendación del a la sazón presidente José López Portillo. Sin embargo, tras el deceso del pulpo camionero, poco tardó en nacer el monstruo rutero, vendidas las concesiones por los taxistas que no supieron manejar el negocio, acaparadas por flotilleros, distribuido el botín entre los presidentes de rutas y revividos los permisos del monopolio extinto de Escudero. Y lo peor: con parecidos o iguales vicios, explotados los choferes que cubren jornadas de más de ocho horas sin prestación laboral alguna y prestado el servicio como de tercer mundo a los usuarios que viajan apiñados en microbuses mayormente carcachas. Pero siendo millonarios, los llamados presidentes de rutas, los autodenominados líderes de las agrupaciones con nombres distintos y procederes iguales, así como permisionarios con cinco, diez y hasta veinte concesiones no tienen llenadero. Ahora pretenden una tajada del Morebús; se lo exigen al gobierno, y no de buenas maneras, recurren a la estrategia de la presión “popular”, cuando no son pueblo; bloqueada la semana anterior la calle de Matamoros por los permisionarios que llevaron Ramos Cepeda y Dagoberto Rivera Jaimes Rodríguez, y el domingo caminando en la marcha contra la inseguridad tristemente contaminada por intromisiones de carácter partidista. Pero el pueblo no se va con el engaño. Sabe que a los políticos sólo los ocupan sus intereses, y su negocio a los líderes del transporte rutero. Mientras tanto, que los usuarios sigan como sardinas en lata. Puro cinismo… ME LEEN MAÑANA.                

perez.duran@diariodemorelos.com
jmperezduran@hotmail.com


Para mis dos lectores Marco y Felipe: ahí está el punto importante que todos pretenden una tajada de nuestro sistema de transporte colectivo, pero nadie se preocupa por dar un buen servicio no, no tienen llenadero, a diario aumentan los que quieren concesiones, una ruta o un taxi casi todos los que hay son viejos, cristales y asientos rotos, sucios, huelen mal a vómito algunos, con un ruido que deja sordo y se encuentran en pésimas condiciones porque ya son chatarra, muchos conductores son intratables, no traen cambio o llevan su celular encendido, no se paran totalmente cuando bajan o suben pasajeros, algunos hombres viajan al estribo dando un mal ejemplo y un peligro, no dan boleto para cubrir el seguro, y manejan como si llevaran carga, o fueran suicidas ¡Al ataque, a que te gano, mano! Hay un deterioro muy grande causado por el transporte que inunda la ciudad, parecido al Diluvio (de Noé) donde flotan las rutas sin control en las calles, es un verdadero desastre, aún cuando intentaran mejorar las condiciones están lejos de hacerlo, sino que con los años viene declinando el servicio y el ánimo de viajar mejor y más seguro, suben y suben el precio, cuando los únicos que tienen necesidad de usar el servicio son los más pobres y los que salieron a la calle a marchar o a desfilar por la paz, las peticiones que se hicieron están grabadas en vídeos y en los diarios, por eso la autoridad debe empezar a trabajar desde ahora, nada de que no estábamos enterados ¡YA BASTA! y también tiene que ver con la seguridad en el transporte público para que Morebus tenga una cuota adecuada no un lujo, al nivel de nuestra sociedad y no sólo otro negocio ambicioso. Yo Gobernadora Universal conoce los transportes y sigue insistiendo que es necesario un monoriel elevado eléctrico japonés "0 accidentes" no el chino porqué se les cayó para una movilización más segura, menos pesada y para acabar con el monopolio del transporte. Desde el país de UNSOU es transporte. Bióloga Angelina Alvarez Moysen