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Atril: Morelos… y El Diario

En sábado cayó aquel 17 de abril de 1869, fecha del nacimiento del Estado Libre y Soberano de Morelos. Por lo tanto, hoy jueves nuestra entidad cumple 145 años como tal… En estos días de asueto y disipación para una gran mayoría, de recogimiento para otra minoría y algunos alejándonos un tanto de las vanidades intrínsecas de la política nos ponemos nostálgicos al rememorar algunos detalles de la creación del estado al que catorce décadas más tarde el gobernador Lauro Ortega Martínez aludiría como “el solar morelense”… Con la invasión a México de Maximiliano de Habsburgo, apoyado por soldados y mercenarios de Napoleón Tercero, el presidente Juárez se vio obligado a trasladar la capital del país a diferentes regiones. Dividió –por decreto de 7 de junio de 1862– el territorio original del estado de México en tres distritos militares: el actual estado mexiquense y los territorios que ahora comprenden Hidalgo y Morelos. Durante cinco años cada uno de ellos tuvo vida autónoma, gobernador militar, tribunal y jueces designados por las mismas autoridades militares. Una vez restablecida la paz en la República, en 1867, se hicieron al presidente de México y al Consejo Federal un considerable número de solicitudes para que el distrito de Morelos conservara su autonomía. Después de arduas discusiones en las cámaras de diputados, tanto la federal como de la localidad mexiquense, nació el estado de Morelos como una nueva entidad de la federación mexicana. Dado en Palacio Nacional por Benito Juárez, el decreto de fundación de 17 de abril de 1869 estableció el nacimiento del Estado Libre y Soberano de Morelos con la porción de territorio del antiguo estado de México constituida por los distritos de Cuernavaca, Cuautla, Jonacatepec, Tetecala y Yautepec que habían formado el Tercer Distrito Militar. Su primer gobernador fue el general Francisco Leyva… A propósito de este Jueves Santo, enlazados los temas y recordado el supuesto ateísmo a ultranza del Benemérito de las Américas, hay que mencionar que Juárez era laico, pero no ateo. El mérito de no caer en la tentación del total descreimiento se lo debió Benito a su esposa Margarita. Guadalupano devoto o no, el matrimonio Juárez Maza decidió bautizar a una de sus hijas con el nombre de Guadalupe, en honor a la Morena del Tepeyac. Tristemente este matrimonio enfrentó la separación y la muerte prematura de cinco de sus doce hijos. En 1858, cuando Juárez era gobernador, murió en Oaxaca María Guadalupe al año de haber nacido. Tres años más tarde, durante la primera separación de la pareja motivada por el decreto de expulsión dictado por Santa Anna contra del héroe oaxaqueño, murió Amada a los dos años de edad. En 1862 y en la Ciudad de México falleció su hija Jerónima Francisca, quien había nacido tres años antes en Veracruz durante la Guerra de Reforma. En 1865, al tiempo que Margarita y sus hijos se encontraban en Nueva York, mueren sus hijos Antonio y José María, también al año de edad. El único varón sobreviviente de la docena de los vástagos Juárez Maza fue Benito, un junior gris que aprovechó el apellido para hacer tráfico de influencias y obtener chambas en el servicio diplomático en Francia. Es quizá el primer hijo de un Presidente que lucró con el poder paterno, como luego lo harían los Portillo, De la Madrid, Zedillo y destacadamente, por burdos, los Bribiesca Sahagún,  entenados de Fox… Por cierto: este día el Diario de Morelos está cumpliendo 36 años de haber nacido… ME LEEN MAÑANA.