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Atril: La purga del mando único

La retención de los setenta policías de Temixco apareció como el endurecimiento de la limpia de las corporaciones municipales añadidas al mando unificado. Subidos en sendos camiones para ser llevados por fuerzas federales al Instituto de Evaluación, Formación y Capacitación a fin de someterlos a exámenes de confianza, el operativo de retención de la mañana del miércoles  fue naturalmente sorpresivo. Pero no pudo ser de otra manera.  Les dieron trato de sospechosos y, externada por el comisionado estatal de Seguridad, Alberto Capella Ibarra, la posibilidad de que algunos estén involucrados con grupos del crimen organizado, la autoridad deberá respetar el principio de la presunción de inocencia… aunque en el sólo acto de retención ya pagan justos por pecadores pero quienes sean aprobados serán reivindicados como policías dignos de la confianza de la sociedad. Es lo que se supone sucederá. También la repetición de operativos similares, previsible la deserción de policías municipales que se “den de alta” en la delincuencia, como ha sido común ocurre en este tipo de situaciones. Frente a lo que se halla el estado de Morelos es un proceso de depuración policíaca, la experiencia social de que históricamente no han dado resultados positivos pero que en las condiciones actuales de inseguridad debe funcionar al punto de que la población cuente, ahora sí, con policías verdaderamente confiables. De este tamaño son el desafío del mando único y la responsabilidad del comisionado Capella. Tan simple como que si logra sanear las policías municipales y la estatal, será menos complicado el avance contra el crimen organizado y la delincuencia común. No por nada el gobernador Graco Ramírez se ha referido, insistente, a la persistencia de elementos policíacos cooptados desde años atrás por bandas de criminales… A PROPÓSITO del 1 de mayo, una remembranza. Pocos años antes de que el 17 de abril de 1978 nació el Diario de Morelos así era el tono de la vida en esta parte de México: En Cuernavaca la izquierda se expresaba en el Frente Auténtico del Trabajo (FAT) compuesto por los sindicatos independientes de trabajadores de Nissan Mexicana, de IACSA (Industria de Accesorios Automotrices, S. A.), de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y de Rivetex. En la región oriente la fuerza del movimiento que acaudillaba el profesor Vinh Flores Laureano lograba la creación de la escuela normal rural Emiliano Zapata, de Amilcingo, la cual se sumó a los planteles de Ayoxinapa (Guerrero), El Mexe (Hidalgo) y Panotla (Tlaxcala) ubicadas en comunidades indígenas asimismo marginadas. En 1978 mataron a Vinh, y su cadáver fue hallado en los límites de Morelos con Puebla. Armando León Bejarano acababa de asumir la gubernatura. Tres años atrás, el  uno de mayo de1973 la CTM había roto el desfile obrero. Era gobernador Felipe Rivera Crespo y secretario general de gobierno el luego notario público Guillermo Tenorio Carpio, quien bajó del Palacio de Gobierno a encarar al contingente del FAT que encabezaba José El “Ché” Viveros. Los cetemistas catapultaron una pala mecánica contra los obreros independientes, enfrente del restaurant La Universal. Hubo lesionados, entre ellos el dirigente del sindicato de la IACSA, Rafael Velarde Díaz, en una operación dirigida por Jesús Adame Giles, el líder de los albañiles cetemistas que seis años después sería premiado con la diputación local por el cuarto distrito de la XLI Legislatura. El viejo PRI,