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Atril: La marcha envenenada por políticos

Mucho de lo actual se inserta en el tema de la seguridad. Uno: la marcha del martes, discordante el número de manifestantes, presumidos por los organizadores 15 mil y calculados miles menos por agentes de vialidad en la culminación de la caminata en la Plaza de Armas donde el conteo histórico por metro cuadrado precisa un cupo de 50 centenas. Contaminada la expresión ciudadana por la irrupción de actores políticos (otros y los panistas Adrián Rivera, Germán Castañón y Luis Miguel Ramírez) y el resumen de una marcha en paz, los incidentes protagónicos fueron de esperarse en el templete, como cuando René Ábrego, el frustrado aspirante al empleo de consejero del Instituto Estatal Electoral, reclamó sus tres minutos de gloria y le fue negado el uso del micrófono… Dos: la inauguración, el mismo martes, de las nuevas instalaciones de la Unidad Especializada de Combate al Secuestro compuesta por noventa policías capacitados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley de El Salvador y el Grupo Antisecuestros de Colombia. Acompañado el gobernador Graco Ramírez por el coordinador general del Combate al Secuestro, Renato Sales Heredia, y la presidenta de Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, dijo Graco: “Mi obligación frente a la tormenta es no perder el timón. Yo quiero reconciliación y paz en Morelos y a eso he convocado, pero no lo habrá si la gente no tiene la convicción de que las instituciones les sirven a ellos”. Señaló cifras alentadoras en el combate al delito: “Hace cuatro  meses estábamos en el peor de los mundos. Ahora me atengo a los resultados, pero demostraremos que ya no estamos en el lugar en el que decían primero”. (El conteo en medios sobre los dieciocho meses que van de la administración estatal: 233 víctimas del delito de secuestro rescatadas, 263 secuestradores detenidos, 57 bandas de plagiadores desarticuladas y 88 sentencias condenatorias contra integrantes de esos grupos criminales). Renato subrayó el diagnóstico de cómo estaba Morelos: “El crecimiento de las bandas criminales encontró un escenario de escasa coordinación de los tres órdenes de gobierno, desconfianza entre corporaciones y resistencia a la colaboración conjunta, (por lo que) lograr una política de seguridad que reduzca la violencia y la delincuencia exige dar prioridad a la construcción de esquemas de coordinación permanente y reconocer la dinámica regional del crimen”... Tres: el anuncio de la construcción de un nuevo edificio para la hoy Fiscalía General del Estado y hasta la semana pasada Procuraduría General de Justicia, con la consecución, insistió Graco, de la “limpia de la vieja institución”….  Cuatro: la integración de municipios al mando único que, incluido Cuernavaca, ya alcanza a una decena, extendida la coordinación policial de fuerzas estatales, municipales y federales a otras y las demarcaciones de  Jiutepec, Emiliano Zapata, Xochitepec, Temixco, Tepalcingo, Jonacatepec, Jantetelco, Yecapixtla, Zacatepec y Coatlán del Río… Todo esto y más en la búsqueda de la tranquilidad y el fin de la violencia que tardará en llegar, infortunadamente, enquistada desde hace dos décadas la comisión de delitos de bajo y alto impacto, capturados permanentemente delincuentes de toda laya pero subsistentes más en el clima de descomposición social por la crisis económica, la escasez de empleos y otras consecuencias nefastas... ME LEEN MAÑANA.