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Atril dominical -Chinacos y chicanos…

El pasado jueves 1 de mayo se estrenó en México “César Chávez”, película del actor y director Diego Luna sobre la vida del defensor de los derechos laborales de los piscadores mexicano-estadounidenses en Estados Unidos, César Estrada Chávez. Mañana lunes 5 de mayo se cumplen 152 años de la heroica defensa de los soldados del ejército republicano de Benito Juárez y los indios zacapuaxtlas,  comandados por el texano Ignacio Zaragoza. Dos hombres y sus vidas en apariencia sin ninguna relación, pero vamos a ver queE los une el espíritu de rebeldía y de lucha contra cualquier clase de opresión.
La víspera del estreno de la cinta, el protagonista John Malkovich definió al personaje que caracteriza bajo la dirección de Luna: “(El de César Chávez) fue el mayor movimiento pacífico de masas en Estados Unidos en los años 60; piscador, campesino que enfrentó al sistema, al gobierno de ese país, que por un siglo negó los derechos civiles y humanos a miles de trabajadores, la mayoría mexicanos”. Fue necesaria una gesta contra la discriminación y la explotación, una lucha del tipo de la no-violencia de Mahatma Gandhi la  cual es el tema de la película.
 
EL CHICANO CHAVEZ
Primero hay que mencionar que chicano es una persona cuyos padres son de México y el hijo de Estados Unidos de América, y a su vez, un término empleado coloquialmente en el vecino país del norte para referirse a los mexicano-estadounidenses. En un inicio se utilizó para referirse a los habitantes hispanos oriundos de los territorios estadounidenses que pertenecieron anteriormente a México, es decir, Texas, Arizona, Nuevo México, California, Utah, Nevada y partes de Colorado y Wyoming, aclarando que, dependiendo de la fuente o el contexto, ese mismo término puede aludir a un ciudadano estadounidense de origen mexicano o a una persona nacida en Estados Unidos de origen mexicano.
El chicano César Chávez nació de padres mexicanos en Yuma, Arizona, el  31 de marzo de 1927,  y murió en  San Luis, Arizona, el 23 de abril de 1993. De trabajador asalariado de los campos de su natal Yuma, llegó a ser líder campesino y activista en favor de los derechos  civiles para campesinos americanos.  Con su compañera Dolores Huerta formó la Asociación Nacional de Trabajadores del Campo (NFWA, por sus siglas en inglés), que se transformó en la Unión de Trabajadores Campesinos (UFW). Su liderazgo consistió en restringir la inmigración de trabajadores ilegales en el campo, para que no fueran explotados por los granjeros americanos,  y en la protección del mejor pago y los derechos de los campesinos sindicalizados mexico-americanos. César Chávez hizo protestas a favor del empleo de migrantes mexicanos en el campo, quienes  fueran hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos y de aquellos que lograran su naturalización después de años de duro trabajo. Luchó también contra las deportaciones de campesinos  por parte del Servicio de Inmigración y Naturalización, a quienes se les impedía unirse al sindicato de trabajadores agrícolas, la ya mencionada UFW. Una vez que advirtió que el  constante y creciente ingreso ilegal de miles de mexicanos significaba una feroz competencia a los trabajadores campesinos y sindicalizados ya establecidos, César Chávez dio un giro drástico y necesario a su lucha. Argumentaba que la mano de obra muy barata de los piscadores provenientes de México perjudicaba a los ya establecidos en el sur del lado estadounidense. Logró entonces exitosas batallas, entre ellas la terminación del “Programa Bracero”, favoreciendo a los trabajadores campesinos americanos. En un controvertido esfuerzo por impedir el cruce de inmigrantes indocumentados por la frontera con México, en 1973 organizó a miembros del sindicato de campesinos UFW para trazar lo que se llamó “la Wet Line” (la línea de los mojados), donde miembros del sindicato bloqueaban el paso de la frontera Arizona-Sonora en zonas inhabitadas del desierto. Por este motivo actualmente se le compara como el “Minuteman” de  aquellas décadas. No obstante, estas acciones favorecieron a los trabajadores estadounidenses, aunque llevaron también a la discriminación, persecución y victimización de los trabajadores indocumentados mexicanos, por lo que entre éstos tuvo enemigos y detractores. Habida cuenta su labor en favor de los campesinos estadounidenses, a César Chávez se le considera uno de los más importantes luchadores sociales por los derechos de los campesinos en los Estados Unidos de América. No sin razón, él achacaba a los políticos mexicanos la masiva salida de trabajadores desempleados y campesinos  sin tierras o sin apoyos para sembrarlas, por lo que decía que éstos debían emprender en México y en sus pueblos una lucha similar a la que él y su sindicato realizaban contra los patrones y las autoridades norteamericanas. En ese criterio basó su rechazo a la competencia que hacían los braceros a los peones y piscadores nacidos en Estados Unidos.
En 1965 Chávez y la NFWA dirigieron una huelga de los recolectores de uva en demanda de mejores salarios, apoyada por un boicot de uvas. Cinco años después, sus esfuerzos resultaron en la primera victoria importante para los trabajadores en EE.UU. Influenciado por la filosofía de Gandhi, de la no violencia, continuó la lucha contra las compañías más grandes y llegó a participar en tres huelgas pacíficas de hambre, logrando mejores salarios y condiciones laborales para los campesinos norteamericanos. Antes de su muerte preparaba un boicot contra el uso de pesticidas dañinos.
EL CHINACO ZARAGOZA
Ignacio Zaragoza fue llamado el “chinaco fronterizo” por el historiador mexicano Guillermo Prieto. Cubrió de gloria al ejército mexicano, derrotando a los franceses, pero no pudo disfrutar ese prestigio ganado en batalla, pues a los cinco meses del triunfo en Puebla murió de tifoidea, fallecida su esposa por otras causas el mismo año de 1862 en la Ciudad de México.
Chinaco es el vocablo que denomina a un guerrillero liberal mexicano durante la guerra de Independencia, la  guerra contra los Estados Unidos y la intervención francesa en México. Pese a su falta de disciplina militar, los chinacos se distinguieron por su valor y habilidad. El chinaco es un caballerango o más bien jinete del siglo XIX, que a diferencia del charro no era un rico hacendado o empleado de confianza de una hacienda, sino un hombre “del pueblo”.
El chinaco fronterizo Ignacio Zaragoza nació el 24 de marzo de 1829 en el presidio de Bahía del Espíritu Santo, Texas, cuando esta provincia aún pertenecía a México. En 1854 se incorporó a la rebelión liberal respaldada por el Plan de Ayutla. Luchó en defensa de la Constitución de 1857, derrotando a las tropas de Leonardo Márquez en Guadalajara, Jalisco, y peleó a favor de los principios liberales durante la guerra de Reforma  1858-1861. En abril de 1861el presidente Benito Juárez  lo designó ministro de Guerra y Marina, cargo que ejerció apenas  de ocho meses. Derrotó a las tropas invasoras francesas que sitiaban Puebla, el 5 de mayo de 1862. El general  y  héroe de Puebla contrajo fiebre tifoidea y falleció en esa ciudad,  el 8 de septiembre de 1862.
En 1867, cinco años después de aquel célebre 5 de mayo y de la muerte de Zaragoza, un grupo de mexicanos celebró en el poblado de Bahía del Espíritu Santo –entonces del todavía estado mexicano de Texas– el triunfo del ejército mexicano sobre los invasores franceses.  Esa primera celebración en aquel pueblito no fue casual: ahí nació el 24 de marzo de 1829 el general Zaragoza, el héroe inolvidable de la Batalla de Puebla. Esa conmemoración, de gran significado para los mexicanos de Texas, fue  el punto de arranque de las celebraciones que hoy tienen lugar en todas las ciudades norteamericanas con comunidades de mexicanos.
Desde esos primeros festejos, el 5 de mayo significó para los paisanos nacidos y residentes en Estados Unidos un día en que su país de origen se liberó de la opresión de los extranjeros, vinieran de donde vinieran, y adquirió incluso un significado más fuerte que el 16 de septiembre de 1810,  fecha del inicio de la guerra de independencia mexicana en contra del imperio español. Así que no es gratuita ni fortuita dicha celebración, debida a la preeminencia de la comunidad mexicana en Estados Unidos y por el hecho de que, como ya apuntamos antes, en el antiguo estado mexicano de Texas, antes de que se anexara a la unión americana, vio la luz primera el héroe de la Batalla de Puebla.
Zaragoza, el chinaco fronterizo, representaba al rebelde del siglo XIX. Entonces se llamaba “chinaco” al liberal de tez morena que optaba por defender las causas el pueblo en contra de los hacendados, la iglesia y los catrines, es decir, los ricos.  También chinacos fueron mexicanos que combatieron contra los invasores franceses. Decía una famosa canción de aquellos tiempos: “Los chinacos bravos, se batieron inundando de gloria la nación”.  En los primeros festejos del 5 de mayo en Texas, los mexicanos mostraban su deseo de libertad y autodeterminación; fueron fiestas de obreros, de migrantes pobres y en muchos casos de revolucionarios.
Desde finales del siglo XIX hasta 1930 las fiestas del 5 de mayo se organizaban de manera popular, hasta que en la década de los treint, el consulado mexicano en Los Ángeles, California, creó una organización que se encargaría de preparar los festejos que ahora se llevan a cabo en todas las ciudades norteamericanas donde residen comunidades mexicanas.
Nunca imaginó el chinaco fronterizo,  Ignacio Zaragoza, que sus paisanos del pueblo texano de Bahía de los Santos lo inmortalizarían como símbolo de la defensa de los mexicano-estadounidenses contra cualquier tipo de opresión y que, cien años más tarde, otro chicano, César Chávez, tomaría esa bandera para defender a sus paisanos piscadores… Cosas de la sangre… ME LEEN MAÑANA