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Atril: Diputados vs. alcaldes y viceversa

Inédito, el juego de “venciditas” entre presidentes municipales y diputados tiene por trofeo la autorización de créditos bancarios que hace meses vienen pretendiendo varios alcaldes, entre ellos el capitalino Jorge Morales Barud, destacada la tozudez de la edilesa de Jiutepec, Silvia Salazar Hernández, quien es del mismo partido del Gobierno de la Nueva Visión pero activista de una corriente opuesta al interior del PRD. Y por maniobra de presión política, la reforma electoral que solamente puede pasar con la aprobación de dos tercios de los treinta y tres cabildos. Como en una película aburrida por el desenlace con sólo dos opciones, que los ediles aprueben las enmiendas constitucionales o los legisladores digan sí a los endeudamientos municipales, el plazo “fatal” del 30 de este mes sumaría ya las aprobaciones de diecinueve cabildos: Tetela del Volcán, Yecapixtla, Zacualpan, Atlatlahucan, Tlaltizapán, Cuautla, Ocuituco, Axochiapan, Tepalcingo, Huitzilac, Tlalnepantla, Cuernavaca, Xochitepec, Miacatlán, Temoac, Jojutla, Yautepec, Jonacatepec  y Emiliano Zapata. Así que tres más bastarán para sacar adelante las reformas, perfilado el visto bueno de los alcaldes de Ciudad Ayala, Coatlán del Río, Jiutepec y Temixco cuyas solicitudes de refinanciamientos ya fueron dictaminadas, según una declaración del presidente de la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso local, Mario Arizmendi Santaolaya. Pero como la apuesta es por el dinero, los presidentes rebeldes no darán su brazo a torcer sino hasta que tengan los decretos de las autorizaciones de créditos. Cuernavaca y la gran mayoría de los municipios los necesitan para poder saldar deudas heredadas, viejas ya, y recientes forzosamente adquiridas en la misma estrechez financiera. Para no ir más lejos, este lunes el alcalde de Amacuzac, Noé Reynoso Nava, amenazaba con que el ayuntamiento que encabeza está en un tris de declararse en quiebra y de que renuncie en masa el cabildo porque mes a mes deben pagar laudos laborales pero no tienen billetes. Nueve de cada diez comunas están en la chilla, urgidos de recursos frescos para poder saldar deudas legadas a proveedores, a bancos y a ex trabajadores de pasadas y actuales administraciones que demandaron despidos injustificados. En esas están desde que asumieron en enero de 2012. Esto por un lado, y  por otro que de cualquier manera han capoteado el vendaval financiero. Municipio alguno se ha colapsado, aunque no siempre eficientes sostienen la prestación de servicios públicos, hacen pocas obras y en múltiples casos los pagos de salarios son impuntuales tanto a trabajadores de base como a personal de confianza. El comentario no está de más: particularmente en Cuernavaca a esa urgencia recaudatoria obedecen los incrementos del impuesto predial y los servicios públicos aprobados por los propios legisladores, o el anuncio de hace un par de semanas sobre los operativos que no se han visto, de sacar de la vía pública vehículos abandonados y chatarra a fin de que sus propietarios paguen los arrastres de grúa y la pensión en corralones; o que “ahora sí” serán multados los vecinos que dejen bosas de basura en la calle e incluso llevados a prisión quienes sean sorprendidos in fraganti. Pero lo de las comunas empobrecidas es una cosa, cierta, sabida por conocida, y otra que los nuevos endeudamientos marcarían  el principio del cuento de nunca acabar. Los alcaldes de ahora tendrían dinero disponible, pero heredarían los empréstitos a los presidentes municipales del 2015, éstos a los del 2018 y así hasta la eternidad porque, endeudadas, las administraciones municipales seguirán dependiendo de las autorizaciones de créditos. Tal  es el problema que yace en el fondo del juego de las “venciditas”, pintada calva la ocasión a los alcaldes ante los diputados de que “nos dan recursos monetarios o ponemos en riesgo las próximas elecciones” porque sin reforma no habrá órgano electoral en Morelos. “Nosotros”, se cura en salud la diputada perredista Lucía Meza Guzmán, “no vamos a ceder en la parte que nos quieran condicionar (los empréstitos); vamos por la reforma y si no será su responsabilidad que Morelos sea uno de los estados que se quede sin órgano electoral local”. Lo cual simplemente no puede suceder, federalizadas como vienen las elecciones de junio de 2015 con o sin institución morelense de por medio. Entonces, ¿para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?.. ME LEEN MAÑANA.