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Atentado al procurador 

Sí que estamos jodidos; ahora resulta que son los mismos policías de la Secretaría de Seguridad Pública quienes atacan sin razón el convoy del Procurador General de Justicia del Estado, cuando la coordinación de las dos dependencias debería de ser completa y total. Aparte de la indignación de los morelenses por el ataque, la preocupación crece, pues esto nos indica que la famosa Policía Única no es segura, que está infiltrada y estamos una vez más en manos de la delincuencia organizada, como ha sido en los últimos doce años.
En lugar de estarle imponiendo al procurador las subprocuradorías, los empleados y hasta el administrativo, lo que el Ejecutivo estatal debe darle es apoyo real; real porque no sólo debe ser de palabra, sino dejándolo que sea el verdadero responsable de la Procuraduría.
El problema es así de fácil: ¿cómo va el procurador a mejorar algo, si hasta el administrativo le quieren meter?; ¿cómo va a hacer algo, si no le dan recursos económicos, ni materiales?
Parece una farsa. Quieren mejorar, quieren ser todólogos y controlar, pero de esta manera no habrá buenos resultados. La seguridad es uno de los problemas en los que coadyuva la PGJ, pero no lo es todo; el procurador merece respeto y ése debe de empezar por su jefe; si no le dan herramientas, él no podrá ser el responsable y sólo pasará por el cargo sin pena ni gloria.
La procuraduría es quizá el puesto más difícil del gobierno, porque reúne una serie de características de suyo problemáticas: hay que hacer justicia, política y administración a la vez; además, hay que sacar adelante un rezago como de treinta años. La tarea realmente es titánica y así, acotándole, queriéndole meter toda clase de funcionarios a su alrededor, sin apoyo económico y sin confianza, no funcionará.
¿Cómo es posible que se ataque al procurador, a su seguridad, y que el atacante sea la propia policía del estado? Realmente entramos en pánico al saber que quisieron matar al procurador. Por otro lado, eso genera mayor confianza en él, porque quiere decir que, ya que le dieron un susto, que desean eliminarlo o por lo menos ahuyentarlo del cargo; y como todo lo negativo tiene un positivo, le hicieron un favor, pues ahora estamos ciertos de que no está coludido con la mafia.
Los ciudadanos estamos verdaderamente sorprendidos y tenemos mucho miedo; si eso le hacen al abogado del gobierno los propios policías, ¿qué no harán con uno que no es más que un pobre ciudadano? ¿Les van a pagar mejor y formarán una Policía Única los asesinos, los que se nota que están coludidos con la delincuencia? ¿Ésos son los que nos van a cuidar? Perdón por usar esta palabra, pero estamos jodidos.
¿De qué han servido los tan cacareados exámenes de confianza, si podemos ver que no sirven para nada? El pánico está apoderado de la sociedad; al ver una patrulla no sabemos si pedirle ayuda o salir corriendo; la realidad es que este tipo de acciones acaban con la confianza.
Ahora ya decidieron que la PGR atraiga el caso y ya metieron al “bote” a los policías, pero eso no nos dice nada; tenemos pavor de que otros como ésos estén en la corporación, y los ciudadanos, indefensos. Hay que arreglar las cosas de raíz.
¿De dónde sacan que es una maravilla la Secretaria de Seguridad?, si a la fecha no puede con el paquete; sabemos que es difícil, pero la verdad, en lugar de estar preocupada por meter a sus amigos a los puestos de alrededor en la delegación de la PGR y las subprocuradurías, que dé resultados. Nos dicen muchas cosas, pero los hechos hablan, y con estos hechos, la verdad es que no les creemos.
Hablan de capturas y capturas, pero los secuestros, asaltos y robos están a la orden del día; los delincuentes siguen libres y, en lugar de perseguirlos, la policía estatal quiere matar al procurador. En verdad es indignante cuando uno se entera que en la procuraduría no hay dinero para nada. ¡No es posible!
La situación se torna desesperante. Los alcaldes se quedaron con el negocio de la extorsión -¡perdón!, quise decir con el de tránsito- y todavía se dan baños de pureza cuando se alinean al menor de los llamados. La policía ahora es única y en verdad nos da pavor.
Dicen en el gobierno que será la manera de acabar con la delincuencia, y desde luego que todos estamos de acuerdo en que se debe terminar con el crimen y queremos, por el bien de todos, que les vaya bien, si su intención es sincera; pero así como estamos viendo la situación, la verdad es que está muy difícil que se cumpla.
Aquí hay dos opciones para que las cosas salgan: que le den al procurador un verdadero apoyo y lo dejen nombrar a quien quiera bajo su responsabilidad, ya que no necesita nana, y que de a de veras se seleccione bien a los policías, porque, como la estamos viendo, más nos vale salir corriendo, porque la delincuencia seguirá. ¿No cree usted?
Felicidades a mi querida amiga María Helena Noval, que el día de ayer cumplió años; un abrazo cariñoso, y al que también le deseamos muchos días de éstos es al Arq. Víctor Manuel Cinta;  un abrazo, felicidades.
 
lavinleon@gmail.com