Malamente se incrementa la polarización que algunos desean, pero potencializada por nosotros mismos; las redes sociales han venido a fungir como un modo de comunicación e interacción que nos ha puesto en paralelo con cualquier funcionario por más inalcanzable que sea.
Pero la responsabilidad en el modelo democrático tiene que ir en doble vía; el vicio de enterrar el argumento y dejarnos alcanzar por la desesperación de los actores en busca del voto, no puede enfocarnos en ser simples retransmisores de la denostación, quien se escuda en ello y no propone, cae en los mismos prejuicios existentes. Abdica en abrirse a la oportunidad de escuchar.
Entrar al terreno de la descalificación es el más sencillo de todos los males; más aún cuando generalizadamente decimos que la política debe dignificarse y la ciudadanía entrarle a la participación con seriedad y no nada más cuando le conviene.
El papel ciudadano en una elección es igual de importante que un partido político, un comunicador o un árbitro electoral; sin duda cada ciudadano es responsable de construir su perspectiva desde el fundamento que más le convenza; pero muchas veces nos dejamos ir por sucesos ajenos o superficiales que dañan la objetividad del análisis.
Verificar lo que expresamos, lo que transmitimos en redes sociales es primordial; el nivel civilizado que se desea en una elección no sucede si no exigimos de todos los que buscan la representación popular hablar menos mal de su adversario y decir cómo le harán para resolver los principales problemas sociales. Vanagloriarse de un mal momento ajeno nos dice mucho de lo imperfecto en la concepción, del saber competir.
En la promoción política de sus campañas de nada sirve, para fines del país, enconar las preferencias de los seguidores, al final de cuentas todos somos mexicanos, después del primer día de la toma de protesta de los legisladores y del Presidente de México; el país, para ser enfáticos, se renueva de representantes, pero el reto mayor es cambiar las carencias por hechos y los anhelos en realidades. Con agresiones siempre es más difícil.
Fuera de fanatismos, el país no se acaba tras 12 años de un mismo gobierno, al contrario, se reinventa en muchos sentidos, se oxigena a las instituciones para mejorarlas desde el capital humano hasta con nuevas políticas. Intercambiar papeles para quienes este tiempo han aprendido a ser oposición y quienes se han acostumbrado a ser gobierno es sano; cierto el momento que llega el primer día, en el cual todos deberán aportar en la mesa, consensuando las propuestas viables y anteponiendo el interés superior de la Nación.
Preparémonos entonces para decidir; los espacios de influencia en cualquier lugar de convivencia que sean libres de expresiones, pero sin olvidar la responsabilidad de checar fuentes y sin caer en la grosería canibalista como insistencia que muchas veces lleva una intención política-electoral manifiesta. Después de estos 47 días, llega el día uno en el cual México y Morelos tienen que recomponer lo que algunos no pudieron o quedó pendiente de lograrse. La invitación es a madurar, respetar y suavizar el tono; las elecciones pasarán, no obstante ello, al país le urge mayor organización y ver que sabemos ponernos de acuerdo.
guillermoamerena@hotmail.com
Twitter: @GAmerena
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