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‘Sin derecho a la ley’

De las injusticias en política, que ha sido en Latinoamérica el pan nuestro de cada día, mi amiga Gloria Bejarano de Calderón me envió desde Costa Rica su libro “Sin derecho a la ley”, en donde relata la injusticia que sufrió ella, Rafael, su marido (ex presidente de Costa Rica), y su familia en la supuesta Suiza de América que dice lo siguiente:
“Cuando comenzó el escándalo Caja Fischel, nunca imaginé que mi vida y la de mi familia iban a sufrir un vuelco de 180°. De ser considerada una familia respetable con un alto nivel de aceptación popular, pasamos a ser menos que escoria humana, sabandijas despreciables que merecíamos el repudio y la condena de un pueblo al cual habíamos servido con honestidad y entrega.
No sé cuántos años pasarán antes de que nuestro buen nombre y nuestro honor haya sido restablecido plenamente; cuántos insultos, insinuaciones y ofensas tendremos que oír de quienes compraron un mensaje y ni las pruebas, ni las razones, ni la evidencia, los harán cambiar de opinión.
Si bien es cierto comencé este ejercicio como una fórmula de sacar de mi organismo el dolor que me produce todo lo ocurrido, me di cuenta que era importante contarlo, no sólo como una catarsis para recuperar la paz interior, sino como una denuncia y una advertencia a mis conciudadanos, especialmente aquellos que siguen creyendo que nada de lo que vivimos, mi familia y yo, sucede en Costa Rica.
Escribir esta historia no ha sido fácil, revivir cada momento de estos años ha sido doloroso pues más que recordar uno quisiera poder olvidar para siempre, borrar de nuestra mente estos 7 años y seguir adelante con nuestra vida. Pero ha sido más fuerte la necesidad de contar mis historia, para que mis descendientes sepan de mí la verdad de los hechos y caminen con la frente en alto, seguros y confiados que hay un Dios que todo lo ve y todo lo sabe.
Por otro lado, cuando veo la ingenuidad y hasta la indiferencia con que algunos han visto estos hechos, no puedo menos que intentar que los costarricenses tomen consciencia que los excesos que se cometieron con nosotros, pueden ocurrirle a cualquiera; que cuando pensamos que “eso” sólo le ocurre a otros, estamos equivocados; y que cuando callamos ante los abusos nos volvemos cómplices. Son cientos los costarricenses que han sido víctimas de abusos y violaciones, algunos, con más recursos, han recurrido a instancias internacionales, otros, simplemente guardan silencio.
Este libro tiene como propósito contar una historia que nunca debió ocurrir, una historia en que paso a paso vamos relatando momento que vivimos en esta Costa Rica, en la que todos confiamos, en la que todos creemos, en la que queremos sentirnos seguros de que nuestros derechos como ciudadanos sean respetados y que gozamos de los mismos derechos frente a la Ley.
Este documento registra hecho y circunstancias que se dieron en medio de un juicio mediático y un golpe político en el que sólo uno, de los cuatro ex presidentes con posibilidad de reelegirse, quedó habilitado para asumir la Presidencia. Mucho antes de que se realizara el juicio, el pueblo fue manipulado, engañado y conducido a formular una condena pública sin que hubiera de por medio una acusación, un juicio, o prueba alguna en nuestra contra. Para que esto ocurriera, muchas fuerzas se tuvieron que confabular y pasará tiempo antes que se llegue a comprender la magnitud de lo que, verdaderamente, se tramó y la repercusión que tendrá en la vida nacional.
Pocos están conscientes de cuánto se ha puesto en juego cuando algunos medios, funcionarios e instituciones se prestaron para montar una trama para destruir no solo a un hombre, sino a su familia y a su partido. Pero el hecho que no hay consciencia no quiere decir que no haya ocurrido.

Es posible que nunca lleguemos a conocer a los responsables, pero si podemos intuir quiénes, cuándo, cómo y porqué unieron sus fuerzas e influencias para llevar a cabo el golpe político que, sin lugar a duda, cambió el destino democrático de Costa Rica. La consciencia no puede ser silenciada y no pierdo la esperanza de que algún día se llegue a saber toda la verdad. Este no es un documento de historiadores, sino de protagonistas; es la recopilación de los momentos vividos por una familia que trata de sobrevivir a un embate mediático, político y social, como pocas veces se había dado en nuestro país y a alertar a nuestros conciudadanos sobre los abusos que se cometen y de los cuales no tenemos ni consciencia ni interés en saber que son una dolorosa realidad en Costa Rica.

En la primera parte en los capítulos nones, Rafael cuenta su historia, en los pares cuento lo que, paralelamente, me tocó vivir a veces sola, a veces acompañada pero siempre bajo el temor y la angustia de no saber qué esperar. Son anécdotas, experiencias y relatos con los que pretendemos dar luz sobre lo que ha sido estar sometidos al acoso, el ensañamiento y la persecución. Habrá momentos en los que el lector dudará que estos hechos ocurren realmente en Costa Rica y precisamente por eso queremos contarlo. Para certificar la veracidad de los mismos se han incluido documentos, nombres, artículos, fechas y datos con que se puede corroborar que lo dicho no es un fragmento de la imaginación sino una triste realidad a la cual todos están expuestos.
La segunda parte, relatada por mí, es un intento por resumir 10 meses de juicio detallando los hechos más relevantes, presentado los testimonios más significativos señalando con pruebas, hechos y documentos, la inocencia de Rafael Ángel. Y cómo a pesar de no existir una sola prueba en su contra, es condenado en un fallo carente de coherencia, legalidad y apego a la verdad. El fallo, emitido al momento que se inicia el proceso electoral, contiene una condena de tipo moral para un partido político que nunca fue parte del proceso, así como a las autoridades del mismo, que tampoco estuvieron en el banquillo de los acusados, dejando en evidencia su clara intención de causar un daño a la imagen del partido e interferir con el proceso electoral.
El último capítulo recoge la espera y los hechos que rodearon el recurso de Casación, así como un breve análisis del fallo emitido por los magistrados.
La historia para mí apenas está siendo escrita, el lector podrá valorar los hechos que aquí relato y se formará su propio criterio; pero serán las futuras generaciones, libres de cargas emocionales, sin la presión de quienes han manipulado y distorsionado los hechos y la justicia, los que juzguen y escriban el capítulo final de esta historia.”
Así inicia Gloria con su lucha, con su verdad con la cara en alto, cómo hacen falta este tipo de mujeres en México. ¿No cree usted?


TOTALMENTE DE ACUERDO. !!QUE SE CONOZCA LA VERDAD DE LOS HECHOS.....!!