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–Zacatepec: de la gloria al infierno...

Al menos tres condiciones se mezclan en el 77 aniversario del arranque del ingenio “Emiliano Zapata” que se conmemora este lunes 5 de febrero: La toma de las bodegas de azúcar por parte de los productores cañeros de 54 ingenios del país, incluido el de Zacatepec, debido al desplome del precio internacional de dulce en los primeros días de este año; segundo, la competencia desleal de la fructosa, y tercero, las condiciones históricas que pese a todo no pueden barrer de un plumazo al añejo trapiche sureño.
Pero como los carniceros, vámonos por partes. Primero un breve repaso a los orígenes del ingenio más grande de Morelos y uno de los más productivos del país. La historia cuenta que a fines del siglo antepasado, el 16 de marzo de 1898,  a don Alejandro de la Arena se le titularon mil 684 hectáreas que traspasó a su hermano, don Benito Arenas, y éste heredó a su viuda, quien posteriormente vendió a don Juan Pagaza, el último propietario de la hacienda de Zacatepec. Cuando la hacienda pertenecía a los bienes testamentarios de don Alejandro, su hijo, el ingeniero Mauricio de la Arena, proyectó mejoras y reformó por completo los viejos edificios con que originalmente contaba la hacienda, transformándola en construcciones de estilo moderno para aquellos años de principios del siglo XX.
La fábrica tenía dos trapiches, uno movido por agua y otro por vapor; la desecación de los caldos se hacía en pilas y la concentración y cocimiento en los techos al vacío. La producción de azúcar de esa vieja fábrica variaba entre 60 y 80 mil arrobas por cosecha, además de grandes cantidades de aguardiente y mieles. Antes de dedicarse a la fabricación de azúcar, los propietarios de la hacienda de Zacatepec  explotaron grandes plantaciones de añil o índigo, que es la denominación tradicional de las variedades muy oscuras y profundas de color azul. El añil se sembró en Morelos con muy buenos resultados de cosecha, por lo bien que esa planta se había adaptado al medio, pero este cultivo fue sustituido totalmente por la caña de azúcar, dadas sus mayores utilidades. En 1899, al terminarse de instalar el ferrocarril México-Cuernavaca y el Pacífico, se introdujo un ramal de los rieles para el transporte de las materias primas necesarias para la fábrica y los productos manufacturados de ésta. La hacienda se llamó Santiago Zacatepec y entonces pertenecía al municipio de  Tlaquiltenango. Durante la revolución del Ejercito Libertador del Sur, el ingenio fue alcanzado por las llamas de un incendio originado en la refinaría de alcohol, por el cual la población emigró a otras localidades de la entidad. Casi veinte años tuvieron que pasar para que el gobierno revolucionario del general Lázaro Cárdenas ordenara  la construcción de un ingenio en el mismo lugar donde estuvo la hacienda de Zacatepec.
La colocación de la primera piedra del nuevo ingenio se  hizo el 5 de febrero de 1936, y fue terminado dos años después, instalada la maquinaria por la compañía Fulton Iron Works, de San Luis, Missouri. En el salón principal de la secundaria “Revolución Social Núm. 5” de Cuernavaca, que después sería la “Froylán Parroquin García” o la Secundaria Uno,  el 19 de febrero de 1938 se fundó la cooperativa de Ejidatarios, Obreros y Empleados del ingenio “Emiliano Zapata” de Zacatepec, Morelos. Esta asamblea la presidió el licenciado Eduardo Suárez, secretario de Hacienda y Crédito Público, y el acta constitutiva y los estatutos de la cooperativa fueron firmados por Enrique González Aparicio y Adolfo López Mateos; este último, futuro presidente de México. Para apoyar el auge económico de la región, el 25 de diciembre de 1938 fue creado el municipio de Zacatepec, que tuvo como jurisdicción las ayudantías de Galeana y Tetelpa.
El 23 de mayo del mismo 1938 inició la primera zafra, que terminó rápidamente, pues el 8 de junio paraban las máquinas después de haber molido los primeros 59 millones 837 mil 980 kilogramos de caña que tuvieron un rendimiento de 10 mil 395 por ciento. Veinte años más tarde las cifras se elevaron, de tal forma que en la zafra de 1959-1960 se produjeron 74 millones 493 mil 950 kilos. El primer gerente del ingenio de Zacatepec fue el señor Antonio Solórzano, quien trabajó con 58 sociedades ejidales cañeras y un total de 4 mil 865 ejidatarios; ambos grupos, socios de la cooperativa.

LOS CAÑEROS
El atrilero dominical no puede incursionar en la historia del ingenio EZ sin dejar de mencionar los partidos llaneros que dieron lugar al Club Deportivo Zacatepec. El ingenio y la creación del equipo de futbol son contemporáneos, de hecho nacieron gemelos, en 1936, y es así que hasta hoy el azucarero es uno de los equipos más añejos, de gran tradición y de inolvidables recuerdos en el balompié mexicano. Según los enterados, la Liga Cañera se expandió fuerte en esos años, hasta que en 1948 Rodrigo Ampudia dio estatuto al Club Deportivo Zacatepec, que pronto pondría la mira en el profesionalismo.
El origen y el destino del equipo cañero estuvieron siempre ligados al de su patrocinador principal, el ingenio “Emiliano Zapata”. Gracias a la gran actividad que el ingenio generó desde su fundación y hasta principios de la década de 1980, el Club Deportivo Zacatepec no sólo se preocupó por la situación económica de la región, sino además llegó a ser una de las canteras más reconocidas de jóvenes talentos para el fut nacional.
Cuentan las crónicas de aquellos años: “Fue de la mano de un personaje aún semidesconocido en el medio futbolístico mexicano, Ignacio Trelles, que el equipo del ingenio llegó a atribuirse el título de mejor escuadra en la división de ascenso, lo cual le valió del derecho de pelear en el campeonato nacional de primera división. Era el año de 1951 y el Zacatepec pasaba a ocupar el lugar del descendido y luego desaparecido Club San Sebastián de la ciudad de León, Guanajuato…”.  Viejas glorias que al parecer jamás volverán, puesto que, como se verá adelante, el problema del EZ no es local, sino global.

LA FRUCTOSA
Además de factores internos como la pulverización de las tierras ejidales y comunales, así como despojos y falta de apoyos a la producción, hacia finales de los años ochenta hizo su aparición una sustancia que vendría a ser la liquidadora de la industria azucarera. Con la industria química y la globalización del comercio, ni el mismo general Zapata iba a poder.
El consumo de alta fructosa por los embotelladores mexicanos inició en 1995 para remplazar el azúcar, por razones de precio fundamentalmente. Dicho sustituto era exportado por los productores estadounidenses al amparo del Tratado de Libre Comercio. A sólo tres lustros de distancia las importaciones de fructosa han desplazado la producción nacional equivalente a la molienda de diez ingenios azucareros y se teme que en este 2013 rebasen los 2 millones de toneladas. Para empeorar las cosas, las importaciones de fructosa cancelan la oportunidad de producir alrededor de 10  millones de toneladas de caña en 130,000 hectáreas que implican 50 jornales de labor por hectárea.
Así, entre 2003 y 2010 las importaciones de fructosa pasaron de 5,817 a un millón 182,574 toneladas, mientras que el valor de las importaciones nacionales de fructosas se elevaron de 4.5 a 366 millones dólares. Cifras que dan calosfrío porque significan la inanición de miles de familias de productores cañeros, trabajadores y jornaleros que se están yendo a trabajar de mozos  a los supermercados, jardineros o lavacoches y, en el peor de los casos, suelen  ser cooptados por la delincuencia organizada. Las consecuencias del problema social de la fructosa contra el azúcar son graves.
Desesperada, ante la tremenda bronca que se les vino desde hace más de diez años, la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar (UNPCA) de la Confederación Nacional Campesina (CNC) decidió la toma de bodegas de los cincuenta y cuatro ingenios azucareros que existen en quince estados de México. La  UNPCA dio a conocer que a estas manifestaciones se vieron obligados por el desplome del precio del azúcar en el periodo 2012-2013.
Daniel Pérez Valdez y Ángel Gómez Tapia, líderes cañeros, dijeron que la toma de bodegas es por tiempo indefinido, hasta que se estabilice el precio en la tonelada de azúcar que ha caído hasta un 35%, lo cual ha generado pérdidas por más de 8 mil millones de pesos al campo cañero… Y, en consecuencia, como ya vimos, desempleo, marginación y una baja drástica en el nivel de vida.
El precio por tonelada de caña cayó 250 pesos, en relación a los precios que alcanzó la vara dulce, debido a la sobreproducción que han registrado los poco más de cincuenta ingenios del país, situación que podría agravarse en el caso de que el gobierno federal no instrumente una política de exportaciones que permita regular el precio del azúcar en el mercado nacional.

LA TOMA
Aristeo Rodríguez Barrera, dirigente de la Unión Local de Productores de Caña de Morelos, detalló  en su momento que los ingenios siguen haciendo el trato desleal de no exportar azúcar y venderla en el país, aunque sea barata, y causa que la competencia hacia los cañeros sea desleal por parte de los industriales. “Es por esto que tomamos las bodegas, con la única finalidad de que se regule el precio”.
Actualmente la tonelada tiene un precio de 572 pesos, pero se espera que con estas medidas haya un incremento antes de que cierre la zafra. Advirtieron: “Esto es hasta que el cuerpo aguante, hasta ver quién se cansa, y sencillamente, gracias a Dios, a partir del viernes hubo un pequeño repunte en el azúcar”.
La protesta comenzó el 21 de enero a las 6 de la mañana con la toma de las bodegas por más de mil campesinos que instrumentaron guardias por ejido. Condicionaron: “Pero si el gerente me comprueba que su azúcar que va a vender es para exportación, nosotros con todo gusto se la vamos a dejar salir”.
Por todo lo anterior y mucho más es que los abuelos añoran las glorias del ingenio, la caña y el futbol que hace décadas gozaron. Les parece que fue ayer… ME LEEN MAÑANA.

jmperezduran@hotmail.com


A que Don José, no queda más que agradecer por su crónica de la historia del ingenio de Zacatepec. Quien comenta, de "chamaco" recorrió todos esos lugares que narra Pérez Durán y luego de que parte de la riqueza azucarera (muy pequeña por cierto pero al fin...)contribuyó para que hiciera una licenciatura y posteriormente trabajo un tiempo en el Sindicato Azucarero.
Es cierto, lo que perjudicó a la agroindustria azucarera en gran parte se debe a la globalización, pero también a que de años atrás los dueños de ingenios no reinviertieron sus ganancias cuando había el boom azucarero. En el caso de Zacatepec, los gerentes manejaban el ingenio con procedimientos muy personales antieconómicos, eran como Virreyes en la Zona, ello llevó al fracaso económico.
Ahora se habla de darle otros usos industriales a la caña de azucar. Sin embargo, ello requiere grandes inversiones, las cuales únicamente las puede desembolsar el Estado. Sin política industrial, no hay posibilidad de rescatar la agroindustria cañera (ya no azucarera). De aquí, salvar a la región en mucho dependerá de lo que haga a nivel federal (siempre ha sido así en Zacatepec). En tanto Graco habla y habla, pero nada claro se ve. Rescatar la zona sur y oriente cañera, va requerir grandes recursos y, hasta el momento, nada se ha visto, fuera del mero discurso.