–Maestros insignes de Morelos...

Cuando hay profesionalismo, compromiso, vocación, actualización, entre otros atributos, la tarea de enseñar es inalienable en toda sociedad. Como en cualquier otra actividad, hay de todo. No entremos aquí en cuestiones sindicales, ni mucho menos repetir lo que es  archisabido sobre la dirigencia del SNTE. Da pena. Pero sí anotar la cuestión: ¿qué va a hacer el próximo presidente de México en el asunto magisterial y su dirigencia de facto? La respuesta radica en la postura adoptada por los candidatos presidenciales: López Obrador va a prescindir de “La Maestra”, Peña Nieto va a negociar una paz de provecho mutuo, y Vázquez Mota se va a doblegar, como lo hizo Calderón. Del tal Quadri, ni se diga: empleado de la Gordillo, seguirá siendo el “ciudadano-no-político” (si acaso obtendrá votos para mantener el registro de “su” partido)  metido a político y manejado como muñeco de ventrílocuo por su jefa.
De regreso al tema, es justo festejar que maestros hay, y muy buenos en Morelos y en todo el país. Son profesores que motivaban a sus discípulos al estudio y el amor, al saber. En todos los niveles vemos a profesionales de la educación que dejan la vida en las aulas, literalmente. Lo hacen con profunda convicción y satisfacción. Es a ellos a quienes felicitamos en su día…
A manera de recordatorio de maestros insignes de Morelos, en este Atril incluimos reseñas de algunos de ellos. La lista no se agota, pero van los incluidos como ejemplos a seguir:
Celia Muñoz Escobar. Hija del general del Ejército Libertador del Sur don Francisco Muñoz y de la profesora doña Virginia Escobar, Celia Muñoz nació el 1 de febrero de 1911. En 1932, a los 21 años,  ingresó al Servicio del Magisterio del Estado como maestra de educación primaria, y ese mismo año que obtuvo el nombramiento de Educadora del Estado de Morelos fue, de hecho, la pionera de la educación preescolar en nuestra entidad. Cursó el bachillerato de Educación y Trabajo Social en la UNAM, donde en 1939 se recibió como educadora.  Nativa de Cuernavaca, fue educadora, profesora de  primaria, inspectora, directora de educación preescolar, poeta, escritora, política... Uno de los actos que hablan de su nobleza sucedió cuando se enteró de la existencia de unos niños que quedaron huérfanos, a quienes adoptó de inmediato. De igual forma adoptó a varios de sus sobrinos, protegiéndolos durante toda su vida. Además de haber tenido dos hijos, se hizo responsable de siete más, a quienes trató como propios.  La mayoría de sus nueve vástagos serían maestros de escuela. Contaba el gobernador Felipe Rivera Crespo (1970-1976) que en una ocasión llegó doña Celia a su oficina con una pareja a la que le querían quitar su casa, y antes de plantearle el problema, la maestra de sesenta y tantos años ya, delante de todos se quitó el fondo que, le dijeron, se asomaba de la falda, ante las carcajadas de don Felipe y de las personas presentes.
Miguel Salinas Alanís. Nació en Toluca el 12 de febrero de 1858, donde hizo sus primeros estudios. En la Ciudad de México estudió en la Escuela Nacional Preparatoria con el propósito de llegar a médico, carrera que tuvo que dejar por falta de dinero. Obligado a entrar al magisterio, en esta profesión desarrollaría todos sus talentos. A los 18 años se inició como maestro en el pueblo de Tlaltizapán, y luego estuvo en Tlaquiltenango. Una vez cubierta su etapa de maestro rural del porfiriato, don Miguel Salinas se instaló en Cuernavaca,  donde fundó, en 1881, la escuela primaria particular  “Instituto Madame Pape-Carpentier”, nombre de una célebre pedagoga francesa cuyo pensamiento fue inspiración para Salinas. Al crearse la Dirección de Educación Pública del Estado de Morelos, en 1909, Salinas fue designado director, puesto que ocupó hasta 1912. Desde ese cargo organizó conferencias sabatinas para maestros rurales y concursos interescolares, fundó el “Boletín de Instrucción Pública del Estado de Morelos”, y en 1910 publicó un texto de larga vida, la “Gramática Inductiva de la Lengua Castellana”.
Margarita Salinas (1891-1948). Vio la luz primera en Cuernavaca. Hija y continuadora de la obra de su padre, Miguel Salinas, fue educadora y directora del ya mencionado  Instituto “Pape-Carpentier”, cuando éste fue trasladado a la capital debido a la  Revolución Mexicana, que estalló con especial fuerza en Morelos.
Cecilio A. Robelo. Aunque la educación no fue su única actividad y la ejerció esporádicamente, al abogado se le puede considerar como maestro de generaciones de esta profesión y de otras. Nació en la Ciudad de México el 22 de noviembre de 1839, y falleció ahí mismo, el 16 de enero de 1916. Vivió  buena parte de su vida en Cuernavaca y participó activamente en la vida política del Estado de Morelos. Fue  magistrado del Tribunal Superior de Justicia y llegó a ser gobernador interino. En la capital de Morelos estableció una imprenta y personalmente cuidó la publicación de un gran número de trabajos suyos relacionados con la mitología, la lengua y la cultura de los antiguos mexicanos. Escritor prolífico, su obra incluye trabajos de índole lingüística y filológica, estudios históricos y jurídicos, cuentos, relatos, composiciones poéticas, varias piezas de teatro, así como un gran número de artículos periodísticos y hasta algunos ensayos científicos. La convulsión revolucionaria lo llevó al Distrito Federal, y ahí  se le encomendó la dirección del Museo Nacional de Arqueología, cargo que desempeñó por poco tiempo. Miembro Correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, al igual que de otras instituciones culturales y científicas de la capital del país, en su extensa obra escrita sobresalen los siguientes títulos: “Nombres geográficos indígenas del Estado de Morelos” (Cuernavaca, 1887); “Nombres geográficos indígenas del Estado de México” (Cuernavaca, 1900); “Nombres geográficos indígenas del Distrito Federal”, (Cuernavaca, 1900); “Nombres geográficos mexicanos del Estado de Veracruz” (Cuernavaca, 1902); “Diccionario de aztequismos” (Cuernavaca, 1904”), y el “Diccionario de mitología náhuatl” (México, 1905-1908).
Froylán Parroquín García (1898-1958). Fue fundador de la primera secundaria de Morelos, llamada inicialmente Revolución Social número  5 de Cuernavaca, la cual lleva su nombre; del Instituto de la Educación Superior, que llegaría a ser la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), y de otras escuelas de la entidad.
Estanislao Rojas Zúñiga (1867-1964). Diputado a la XXIII Legislatura en 1913, fue profesor, inspector, director y delegado de la Secretaría de Educación Pública; así como director de la Biblioteca Pública y uno de los maestros fundadores de la Normal Rural de Cuernavaca, y el primer director del Colegio Cristóbal Colón. Recibió la presea “Ignacio Manuel Altamirano”, en reconocimiento a sus 50 años de maestro...
Hay otros hombres y mujeres con similares biografías de entrega a la docencia, como Bernabé L. de Elías (1901-1964), abogado, educador, procurador de justicia. Élfego Adán (1883-1946), nativo de Tetecala, profesor destacado, abogado y músico. Fue alumno de las escuelas internacionales de Antropología y publicó un estudio etnológico sobre las danzas de Coatetelco. Ocupó diversos cargos relacionados con el derecho…
La escuela “Escuadrón 201”. Sin que sea necesariamente tema de la docencia ni relacionado con el festejo de este 15 de mayo, Día del Maestro, viene a colación una anécdota relacionada con esta escuela de Tepoztlán. Mucha gente conoce la razón de tal nombre, pero otra buena parte la ignora, así que reproducimos el testimonio de uno de los pilotos que participaron en el histórico escuadrón de la Fuerza Aérea Mexicana:
En  1943, algunos pilotos partieron hacia el NAS en North Island, San Diego, para entrenamiento intensivo de ocho  meses. El personal que conformó el Escuadrón 201 se seleccionó entre pilotos y mecánicos de la Fuerza Aérea, del Estado Mayor, del cuerpo médico y de comunicaciones del Ejército Mexicano; lo mismo que civiles habilitados como armeros de materiales de guerra. El 24 de julio de 1944 salieron en tren hacia Laredo, Texas, con dirección a las bases aéreas de Randolph Field, en los Estados Unidos de América, para recibir un intenso entrenamiento. Los pilotos fueron transferidos hacia Foster Field, Victoria; el personal de tierra se dispersó para entrenamiento apropiado, y los mecánicos fueron entrenados en Farmingdale, New York. Finalmente, el escuadrón fue restablecido en Pocatello, Idaho, en donde sus miembros se organizaron, equiparon y fueron entrenados como un escuadrón de pelea de aviones P-47 Thunderbolt. Días después partieron.
El 21 de julio de 1944 se pasó revista a los integrantes del Escuadrón 201, ante el presidente Manuel Ávila Camacho, y éste, como era su costumbre, preguntó que si había algo que alguien quisiera pedir antes de partir. Nadie podía decir nada, al parecer  los habían amenazado previamente, para que no “importunaran” al jefe de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, un soldado dio dos pasos seguros al frente y en seguida dijo, fuerte y claramente: “Mi General Presidente, soy Ángel Bocanegra del Castillo y, señor, mi petición es que se construya en mi pueblo, Tepoztlán, Morelos, una escuela primaria…”.  Cuando volvieron de la guerra, en 1945,  la escuela ya estaba construida…
Son entonces ya 67 años de la escuela “Escuadrón 201”, en la cual se han educado generaciones de tepoztecos; al igual que en otras instituciones emblemáticas de Morelos. Ahí, donde los maestros ejercen el magisterio, que es una misión de vida: educar a nuestros niños. Enhorabuena… ME LEEN MAÑANA.
 
perez.duran@diariodemorelos.com
jmperezduran@hotmail.com


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