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–El mundo seguirá rodando…

El pasado domingo hicimos un repaso de los tipos de calendarios conocidos, y hoy, reincidente el tema, lo hacemos desde una perspectiva diferente, en referencia a un logro matemático y astronómico que no tiene parangón en el mundo antiguo y actual. Contrario a lo que comúnmente se cree, el calendario maya no es exclusivo de esta civilización, sino del conjunto de naciones mesoamericanas que se desarrollaron en lo que hoy es el centro de México y Centroamérica, desde los olmecas hasta los tenochcas o mexicas, pasando por toltecas, teotihuacanos, los mismos mayas y culturas asentadas en Monte Albán y Xochicalco, por citar dos sitios relevantes en materia de registros calendáricos.
Aunque faltan todavía doce días, no podemos sustraernos a la expectativa que ha provocado el famoso 21 de diciembre y las no menos multicitadas profecías mayas. Reservado por el columnista para la siguiente entrega dominical uno de esos cuentos pergeñados de madrugada a propósito de la atmósfera posadera, las vísperas de la Nochebuena, la proximidad del año que se va  y las vagaciones de quien escribe, esta vez le entramos a un tema del cual no debemos esperar, de ninguna manera, que sea el “fin del mundo”. De entrada hay que aclarar que ni por asomo o chiripa nos creemos tal especulación, pero sin duda que, al igual que otras fechas –el fin de siglo o el inicio de uno nuevo, para ser exactos 1999 y el 2000–, según veremos más adelante, se convierte en pingüe negocio de charlatanes o seudocientíficos que aprovechan las etapas finseculares para hacer su agosto. Otra cosa de la que no queda duda es que, según están las cosas en el nivel individual y social, requerimos de un drástico cambio de actitudes, de conciencia, en una reflexión propia de estos días cuando disminuye la actividad, y para que no todo sea relajamiento y disipación en este año agonizante. Va, pues, un breve repaso de lo que se ha dado en llamar “el fin del mundo”…

ESCATOLOGÍA
El fenómeno al que hacemos referencia es una creencia escatológica, es decir, relativa a la muerte o al “fin de los tiempos”, que sostiene que el día del solsticio de diciembre de este año 2012 ocurrirá el colapso del mundo tal como lo conocemos. Para ser exactos, el solsticio –el punto del horizonte donde el sol en diciembre se oculta hacia el extremo sur del hemisferio terrestre– sucederá este día 21 a las 11:12 de la mañana del llamado Tiempo Universal Coordinado (TUC). La creencia se basa en que ese día se termina el “calendario maya de la cuenta larga”; en otras palabras, uno de los calendarios mayas de 5125 años de duración.
Algunos escritores y editoriales –larga la lista–, advirtiendo el filón de ganancias en la oportunidad de explotar el tema, hicieron libelos en los que se plantea que los habitantes de la Tierra experimentaremos una transformación física y/o espiritual positiva que marcará el comienzo de una nueva era. Otros más audaces y viendo a la “gallina de los huevos de oro”, sugieren que tal fecha marca el fin del mundo o de una catástrofe similar. Los escenarios puestos en best sellers y filmes  hollywoodenses explotaron hasta el hartazgo el cuento de que el fin del mundo incluye una colisión de la Tierra con algún objeto externo. Pero también estudiosos serios de varias disciplinas han descartado la idea de una catástrofe para el próximo viernes 21 de diciembre. Eruditos en estudios de la cultura maya declararon que las predicciones del “fin del mundo maya” no están fundamentadas en ninguna de las clásicas cuentas largas de esa civilización, ni que tampoco están relacionadas con el fin de la llamada Cuenta Larga de 5125 años.

MAYAS ACTUALES NO LO CREEN
Incluso, el actual pueblo maya no considera catastrófica la fecha del 21 de diciembre y, aunque las fuentes para este veredicto son escasas y contradictorias, lo que sugiere es que aún no hay un acuerdo final entre este pueblo acerca de una hecatombe.
Adicionalmente, los astrónomos y otros científicos han calificado los pronósticos apocalípticos como una seudociencia, declarando que los eventos anticipados se contradicen con las más simples observaciones astronómicas. Para no ir tan lejos, la NASA ha comparado los temores sobre el 2012 con el temor al fin del mundo del 31 de diciembre de 1999 y el 31 de diciembre de 2000, el famoso Y2K.
Sin pretender hacerle al especialista ni presumir de eruditos, lo que sí pudimos leer es que a partir del descubrimiento de un calendario maya en una casa del yacimiento de Xultún (Guatemala), que data del siglo IX, se descubrió que dicha cuenta calendárica se extiende unos 7,000 años y se repite de manera cíclica. Encontrada una supuesta sincronía entre aquel calendario y el solsticio de este año, a partir de ahí comenzó la especulación del fin de los tiempos; cierto, efectivamente, que dicho punto del sol en el horizonte marca la conclusión de un baktun, el cual es un período de tiempo en el calendario Mesoamericano de la Cuenta Larga usado en Centroamérica antes de la llegada de los españoles. Como ya lo mencionamos, aunque también existe la probabilidad de que la Cuenta Larga fuera inventada por los olmecas, estuvo mucho más asociada con la civilización maya, cuyo período clásico comprende desde 250 a 900 D.C.  La escritura maya fue posteriormente descifrada, y una gran parte de su material jeroglífico sobrevivió a la conquista española.

EL ARMAGEDÓN
El dato que sí es científico y conocido como la “fecha cero” de la cuenta larga maya se calcula  en su arranque el 11 de agosto del 3114 A.C. Incluso, en 1957 la astrónoma estadounidense Maud Worcester Makemson escribió que la fase completa de un gran período de 13 baktuns podría haber sido de suma importancia para los mayas. En 1966, el escritor religioso Michael D. Coe afirmó en su libro “Los mayas” que “en el día final del decimotercer baktun, el Armagedón podría sorprender a la degenerada gente de este mundo y a toda creación”. Y de ahí se desató también toda la retahíla de “profecías” y visiones apocalípticas tan a modo de escritores de ciencia ficción y películas catastrofistas.
A principio de los años noventa, algunos escritores religiosos (de la nueva era o new age) repitieron la visión apocalíptica de Coe. Aunque en contraste, luego investigaron que la fecha final de baktun podría relacionarse más bien con una celebración y no marcaría el fin del calendario.
En las profecías de los mayas, los aztecas o los antiguos mesoamericanos no hay nada que sugiera que profetizaron un cambio repentino o grande de cualquier tipo en 2012. La noción de un “gran ciclo” que llega a su fin es una invención completamente moderna” (Mark van Stone, investigador mayanista). Reconocidos como autoridades científicas e investigadores serios de los mayas, en 1990, Linda Schele y David Freidel argumentaron que los mayas “no concibieron esto (la cuenta larga) para ser un fin de creación, como muchos lo sugieren”.
 

OTRAS OBJECIONES
Buscando aquí y allá, leímos que Susan Milbrath, curadora del Museo de Historia Natural en Florida, declaró: “Nosotros, la comunidad arqueológica, no tenemos ningún registro de que los mayas creyesen que el mundo se terminaría en el 2012”.
Para los antiguos mayas, esto fue una gran celebración que marca el fin de un ciclo. Otros especialistas han dicho ya que presentar al 21 de diciembre de 2012 como un “evento apocalíptico” o un momento de cambio cósmico es un invento total y una gran oportunidad para mucha gente de obtener dinero. Ahora también sabemos que los mayas pensaban que había algo antes de su calendario, y eso implica que se sentían cómodos con la idea de que había un “después” de su calendario, y eso es todo. En otras palabras concluyentes, los libros populares sobre lo que los mayas decían que sucederá están fabricados sobre muy poca evidencia.

CREENCIAS DE LA NUEVA ERA
Incontables afirmaciones sobre el 2012 son una forma de neomayismo, para decirlo de algún modo: una colección no codificada de creencias de la Nueva Era sobre la sabiduría y la espiritualidad del antiguo pueblo maya. Otros arqueólogos sostienen que mientras la idea de “equilibrar el cosmos” fue un tema en la literatura del antiguo pueblo maya, y algunas personas del actual pueblo maya señalan esta idea como de una era de “coexistencia con el pasado”, el fenómeno de 2012 no presenta este mensaje en su forma original. En su lugar, hay un conjunto de “doctrinas estadounidenses” como los movimientos de la nueva era, milenarismo y la creencia en el conocimiento secreto de los tiempos y lugares distantes.  Incluida la “desconfianza hacia la cultura occidental dominante”, los estudiosos hallaron en la literatura de 2012 la idea de la evolución espiritual y la posibilidad de liderar el mundo en la Nueva Era por un ejemplo individual o por “un grupo unido en la conciencia”.
Así es que, con un repaso rápido a este tipo de literatura, nos cae el veinte de que hay mucho de imaginación y muy poco de bases reales en aquello del “fin de mundo”. La intención general de esta literatura es atraer lectores e incrementar ventas. Estudiosos y analistas de la llamada “Nueva Era” describen la narrativa escatológica del 2012 a manera de un producto de una sociedad “desconectada”. O sea, “como no podemos encontrar respuestas espirituales a las preguntas importantes de la vida dentro de nosotros mismos, nos dirigimos hacia el exterior, a las entidades imaginadas que se encuentran muy lejos en el espacio-tiempo, o entidades que podría estar en posesión de un conocimiento superior”. Por todo ello es exagerado declarar o creer que el planeta Tierra se va a acabar de este viernes en ocho. Mejor hay que pensar en cómo ser mejores personas. Digamos, ponernos más exigentes con cada uno de nosotros y con quienes pelearon –a la buena o a la mala– para obtener un cargo público y demandarles un mejor desempeño. No sea que se vaya a repetir un sexenio como el calderonista. Entonces sí se nos acaba México... ME LEEN MAÑANA.

jmperezduran@hotmail.com


Hay que pensar en el fin del mundo que hablan los maya y estar preparados para los terremotos, tsunami, rayos, huracanes, sequías, nevadas, hambre, enfermedades y de los que se sienten poderosos cuando han logrado un cargo publico, o tal veláser refieran a la invasión inexorable de los fuereños de una civilización extraña que degenera la juventud con otras costumbres, los mayas son del mismo tamaño y la forma de sus rostros adaptados a sus fuentes de alimento, tienen el mismo color de la piel y su comportamiento es pacifico tambien tienen un canto hermoso, pero ya no usan tanto los mismos huipiles espectaculares y sumamente atractivos bordados de extrañas figuras de gente, animales, aves y caballos, ni tampoco comen el maíz autentico de su tierra sino uno importado directamente de otro país con sabor extraño, cultivado en clima diferente o la lengua materna cada vez mas mezclada con otras, el mundo seguirá girando avanzando en direccion contraria hacia donde dirijan el rumbo los que gobiernan, van a terminar con todo lo maravilloso que era. Yo Gobernadora Universal ha hecho investigación corta de los mayas, le abrieron las puertas y al despedirse le pusieron su nombre a una bebe recien nacida, esta convencida de que es esto a lo que se referían y cree que su mundo no debe ser tocado a la fuerza, No toquen allí! Hay que hacer negocio con los mayas directamente y que sean ellos mismos que decidan como quieren vivir, seria el TPP a lo que se referían? exigimos que sea un tratado de Respeto a la Naturaleza, manejado desde las bases con los lideres auténticos de la tierra natal con acta de nacimiento, igual que en nuestro estado, por un mundo mejor, desde el país del Nato (frijoles fermentados) biologa Angelina Alvarez Moysen