Ahora bien, aunque cualquier persona tiene derecho de ser propuesta a un cargo público, en la práctica sólo puede hacerlo a través de un partido político. De ahí que el término “candidato ciudadano“ se emplee para quienes se postulan a un puesto de elección sin militar en algún partido.
Dicha definición resulta insuficiente, puesto que se refiere al origen y no a la conducta implícita en el término. Abundan los ejemplos de personas que, postuladas como “candidatos ciudadanos”, al llegar al poder copiaron los esquemas partidistas en la toma de decisiones.
En mi caso, me considero candidata ciudadana a diputada local en la doble acepción del término. Porque no milito en Movimiento Ciudadano, el partido que me postula, y porque estoy comprometida con no anteponer los intereses partidista al interés de la sociedad.
De ser electa diputada, me comprometo a observar el mismo comportamiento que tuve como regidora, pero ahora a nivel estatal:
Anteponer siempre el interés de los ciudadanos al de cualquier partido o funcionario.
Aprobar toda propuesta benéfica para Morelos, independientemente del partido o la persona que la proponga.
Consultar con la sociedad y con expertos las propuestas que presente.
Transparentar los recursos que se me otorguen y rendir cuentas sobre mi trabajo.
Ser portavoz de las propuestas de la ciudadanía y de las organizaciones sociales que luchan por la democracia y una sociedad más justa.
Esperemos que llegue el día en que todos los políticos se comporten como verdaderos ciudadanos y no como miembros de un clan.
Ese día, efectivamente, todos serán candidatos ciudadanos.
Twitter: @VeraSisniega
Web: www.verasisniega.org
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