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¿Qué haces?

Una reflexión poco común en épocas donde se habla de cambios sociales y nuevo gobierno, en ocasiones se pierde, sin entrar a analizar el rol que como seres humanos tenemos para cambiar en los hechos el entorno que nos rodea.
Se puede estar en ámbito público o privado; la variación entre ciudades y sus necesidades influyen en lo que cada uno demanda para sí y su familia; el tema obliga a volver a la pregunta directa: ¿Qué haces para mejorar la realidad de todos?
Algunos podrán contestar que pagan sus impuestos y que para eso está el gobierno; otros pueden escudarse en que como funcionarios públicos ya hacen a diario por sus representados; lo evidente es que compartimos un espacio físico, y mientras se siga atrapado en esto, la brecha, al menos como civilización, no disminuirá. El cambio implica voluntad y desprendimiento.
Morelos vive un momento crítico en su percepción violenta, e incrementan este cúmulo conflictual las diferentes interpretaciones que sobre el fenómeno delictivo se vierten; las versiones sobre el status de las cosas varían dependiendo si eres parte del gobierno estatal o suministrador, si eres de alguna cámara empresarial o parte de un partido político, comunicador, activista social, empresario o un simple turista. El hecho real es que las carencias son muchas, y entre más manos se sumen para cambiar entornos, con mayor facilidad llegará el día en que no estemos buscando responsables de nuestros males; más bien, juntándonos para hacer de la corresponsabilidad un valor altamente transformador.
En colonias enteras de Cuernavaca y otros municipios, por más que los programas sociales lleguen, se instalen luminarias, patrullajes, mejorías en infraestructura, se acerquen servicios educativos o de salud, si estos elementos no van acompañados de una fuerte dosis de coparticipación y sentimiento de pertenencia, no habrá presupuesto que alcance para que sean efectivos, socialmente hablando.
Nuestra triste realidad en Morelos es que al entorno violento se le suma una desmejora en los espacios públicos. Lo que antes era un centro de recreación y esparcimiento, hoy es centro de vicio o de mando delincuencial; cada día que pasemos sin tomar cartas en el asunto es un día que complica más romper el cerco de ejercer libertades esenciales.
La frase de San Agustín no podría ser más útil en el Morelos de hoy: “Donde no hay caridad, no puede haber justicia”; está muy claro y experimentado, por más que nos prometan más y mejores servicios, que si no damos a nuestras presentes y futuras generaciones un salto hacia mayor civilidad y participación, el concepto de bienestar queda incompleto; la experiencia altruista, frivolizada, y el círculo virtuoso, muy endeble.
Sobre seguridad, este espacio ha dedicado mucha tinta; con errores o sin ellos, la realidad es que, para quitarnos el miedo, la herramienta es unir esfuerzos y replantearnos constantemente la forma de participar; dejar el pretexto o la queja, por un “sí, yo convoco”, “yo ayudo”, “yo cuido”, “yo consigo”.
La labor que muchas y muchos morelenses realizan a diario desde la sociedad civil está ahí; ejemplos nobles como los de ACREC, Fundación Don Bosco y Fundación Rayuela, por mencionar algunos, son fundamentales. No obstante, existe la necesidad de hacer más sociedad frente a las grandes diferencias sociales; esto a quien escribe lo ha movido a formar parte de la recién nacida “Fundación Morelos con Valor”, honroso de contribuir en un proyecto de morelenses que busca aportar confianza entre nosotros mismos, recobrar valores, pensar y hacer civilidad; una plataforma de puertas abiertas a la ayuda y convivencia desinteresada para recuperar espacios públicos, traer buenas noticias a Morelos y generar pertenencia a este estado muy querido por muchos. Dejar en tierra un pequeño legado hacia el cambio. Y tú, ¿qué haces?
 
guillermoamerena@hotmail.com
Twitter: @GAmerena