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¿Accidente o bombazo?

Hipótesis sobre la explosión en la torre de Pemex hay tantas como imaginen el colectivo popular y la autoridad. Los políticos han salido a decir lo que el hecho traumático los empuja a decir. Pocas horas después del estallido que cimbró al país, lo primero que hizo el presidente Enrique Peña Nieto fue pedir que nadie especulara, pero en vano, escuchada por  millones de mexicanos la declaración posterior de  Jesús Murillo Karam admitiendo que no está descartada ninguna hipótesis; natural la posición de quien es el procurador General de la República, dada la obviedad de que la investigación apenas inicia y lo increíble al sentido común de la opinión pública que hubiera sido una declaración limitada a la posibilidad de un accidente. ¿Accidente o bombazo intencionado? That is the question. Y otra no menos importante: sea cual sea, el peritaje oficial no regresará la vida a los trabajadores que murieron en y luego de la explosión; los sobrevivientes sanarán sus heridas, pero por altas que resulten las indemnizaciones económicas, no repararán los daños causados. Una más: en medio del seguimiento de los medios al suceso tan trágico como preocupante, la irrupción de Felipe Calderón. Desvergonzado, porque visto está no conoce la vergüenza, e hipócrita, pues si las cien mil o doscientas mil muertes de su guerra contra el crimen organizado no le quitan el sueño, menos le importa el dolor de los “pocos” deudos de Pemex, el ex Presidente pidió desde su cuenta de Twitter una investigación “clara y transparente”. Amnésico por conveniencia y descaro, Felipe “ya se olvidó” que los mexicanos con dos dedos de frente no creyeron en la “transparencia” del avionazo y el helicopterazo  que costaron la vida a sus amigos y  secretarios de Gobernación, Juan Camilo Mouriño y José Francisco Blake Mora, en los meses de noviembre de 2009 y 2011… ALCALDE panista de Ciudad Ayala, a José Manuel Tablas Pimentel le funcionó su resistencia a la instauración del Mando Único Policial. Un acuerdo al que no habría sido ajeno el coordinador de la bancada del PAN del Congreso Estatal, Javier Bolaños, lo sentó en la presidencia de la Junta de Gobierno del Instituto de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal del Estado de Morelos (IDEFOMM). Sin embargo, la reestructuración de este organismo no ha terminado; lo que viene es la designación del director y la presunta imposición de alguien llamado Omar Darío de Lassé Cañas. Aspirantes hay a pasto, citados entre otros Francisco Hurtado y Anacleto Pedraza, mencionados respectivamente como cuñado y amigo incondicional de los senadores perredistas Rabindranath Salazar y Fidel Demédecis Hidalgo; Gerardo Hurtado Armas, simplemente chilango, y el cuautlense Jesús Becerril Cedeño, recientemente relevado de la Dirección General del Sistema Operador de Agua y Saneamiento de la Heroica. Con aroma de PAN, en un momento integrado al equipo de transición de la Nueva Visión del gobierno de Graco Ramírez y no hace mucho nombrado subsecretario de Programas Federales de la actual administración, Lassé Cañas es uno más de esos azules pintados de amarillo, no por convicción ideológica sino afición presupuestívora. Es decir: agarrar hueso o fenecer… ME LEEN MAÑANA.

jmperezduran@hotmail.com
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