Tal y como recibí este e-mail de un entrañable amigo, se lo paso ad verbatim:
“Me acaban de diagnosticar D.D.M.A.E. (Desorden de Déficit de Memoria Activado por la Edad). Enseguida te manifiesto cómo me atacó este fin de semana: Observé que el coche estaba sucio y decidí lavarlo, fui por la cubeta y la jerga, y en la puerta vi el correo sobre el buzón, voy a ver quién me escribió. Dejé las llaves, tiré las cartas que no servían y me di cuenta que el cesto de la basura estaba lleno, lo cual no me gusta, separé las cartas y las cuentas por pagar y pensé: de una vez haré los cheques indicados: ¿Dónde quedó la chequera? Ah, recordé que estaba en el segundo cajón del escritorio. ¡Uta! Mi jugo estaba ahí sobre el escritorio, cerca de la computadora, y mejor lo llevo al refrigerador para que se enfríe algo más y lo alejo de la computadora. Fui a la cocina y vi que las plantitas necesitaban agua, dejé el vaso de jugo sobre la mesa y ¡orale!, ahí estaban mis lentes que llevaba buscándolos desde que me levanté, y mejor era guardarlos de una vez; llené una jarra con agua y me fui en dirección a las plantitas sedientas, me lleva la fregada: ¿quién diablos dejó el control remoto de la televisión en la cocina? Me estaba volviendo loco, buscándolo cuando quisiera ver el partido de fut, a las 12.00 hrs, así que de inmediato lo llevo a su lugar, regreso y empiezo a echarles un poco de agua a las plantitas. ¡Chin!, ya tiré agua en el piso, lo limpiaré al ratito, y fui a la puerta de entrada tratando de acordarme qué era lo que pensaba hacer inicialmente, y nada.... Al término del día, el coche seguía sucio, las cobranzas sin cheques de pago, el vaso de jugo sobre la mesa de la cocina, mis plantas marchitas, el piso sucio por el agua derramada y no pude encontrar las llaves del coche. Cuando me di cuenta que no había conseguido terminar ninguna tarea durante el día, entonces comprendí que la D.D.M.A.E. era algo muy serio, por lo cual traté de buscar alguna información en Internet sobre dicho mal. ¡Ah caray, tengo un e-mail reciente! Primero veré de qué se trata. ¿Usted ha notado que también comienza a sufrir D.D.M.A.E.? Por favor, envíele una copia de mis experiencias, porque ya no me acuerdo a quién se lo acabo de mandar.” Término del mensaje de mi cuate. A continuación, se expone un método de sanación siquiátrica, recomendada por los centros médicos de renombre mundial establecidos en los Alpes franceses, italianos y suizos, y de cómodos honorarios de mil euros la hora de consulta y equipo de especialistas. Recomendaciones surgidas después de sesudos y prolongados diagnósticos en pacientes con síntomas de D.D.M.A.E.: 1º.- Coloque un cojincito en el piso y párece de cabeza, recargando ambos pies en la pared, posiblemente no le ha estado llegando suficiente sangre oxigenada a las circunvoluciones cerebrales del lóbulo izquierdo, el de la tarjeta cibernética registradora de cinco gigas. 2º.- Permanezca en esa posición vertical por 20 minutos, cifra mágica de la numeración maya; también de las novelas de Alejandro Dumas: “Los Tres Mosqueteros”, “20 Años después” y "El Vizconde de Bragelone”; del tango de José Santos Discepolo, “Uno”, "Porque 20 años no es nada”, es que ese infeliz no los pasó en la cárcel. 3º.- Desde esa posición vertical, piense en el desgraciado (a) que le rompió la clavera derecha de su carro modelo 2012 estacionado. 3º.- Rézele siete magníficas suplicándole al Altísimo que lo vuelva impotente (masculino) o frígida polar (femenina). 4º.- Después de 20 minutos de permanecer de cabeza y no siente mejoría, enderécese y tómese un Ecuanil. De nada. Es cuanto.
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