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Restauradores conviven con el Niño Dios

CUERNAVACA, MORELOS.- Niño Papa, Niño de Atocha, Niño San Judas, Niño Juan Diego, San Martín Caballero, Niño del Santo de Tepeaca, de Cristo Rey, San Antonio, del Niño de las Maravillas, de la Salud, de San Benito, Niño de las Palomas y Corazón de Jesús son los modelos que predominan en las mesas de los vendedores que año con año se instalan en los corredores del mercado “Adolfo López Mateos” (ALM) de Cuernavaca.
Macaria Hernández, comerciante del lugar, expresó que vestir a la representación del Niño Jesús ha adoptado matices vinculados con la realidad, los cuales tienen que ver con las necesidades de la gente, ya que, agregó, se ha vuelto muy popular vestir a la imagen como San Cayetano, quien es el Santo de la Abundancia, el Trabajo y la Fe.
“En el transcurso del día, decenas de familias acuden al puesto. Aquí los asesoramos y les comentamos que el primer año debe ser ataviado con un ropón sencillo, porque es cuando lo bendicen; ya para los años posteriores, lo visten del santo de su devoción”, dijo.
Las ventas, comentó, han bajado por la crisis económica y por el crecimiento de la competencia; hay vestidos que van desde 90, 120 y 180 pesos; el más caro es de 200. Al respecto, agregó: “Las personas que más regatean son las de la ciudad. Los que vienen de congregaciones o pueblos no se fijan en el precio, pues dicen que lo quieren bonito y no les importa el costo”.
La vestimenta de los Niños Dios, expresó, es una réplica de los santos. “Podría decirse que es una verdadera artesanía, pues son hechos a mano, y los accesorios son detallados con mucho cuidado; así como la hechura de los vestidos”.
Ejemplo de esto es el ropón del Niño Juan Diego: pantalón y camisa de lana, el ayate y sus huaraches adornados con flores y rosas de colores; o el Niño Pescador, que trae como accesorios un vara grande y larga y una red.

La fe

Un poco de historia
La Biblia relata que cuando María y José iban entrando a una iglesia de Jerusalén, se encontraron con el anciano Simeone, quien, al ver a Jesús, se sintió muy tranquilo y le pidió a Dios que se lo llevara, porque había cumplido el deseo de su vida: ver con sus ojos al Salvador.
En sus pensamientos le dijo (a Dios): “Ahora, Señor, puedes dejar ir en paz a tu siervo, porque mis ojos han visto a su Salvador, luz que alumbra las naciones, y Gloria de tu pueblo, Israel”.
De ahí se remonta la tradición de llevar a bendecir las velas a la iglesia, ya que significa que Jesús es la luz del mundo. Vestir al Niño Dios el 2 de febrero quiere decir que el Salvador cumple 40 días de nacido.

  • 90 pesos es el costo del ropón más económico.
  • 200 pesos cuesta la vestimenta más cara del Niño Dios.
  • 20 pesos es el costo de restauración de una imagen pequeña.
  • 150 pesos llega a valer la “sanación” de un Niño Dios grande, en el mercado ALM.

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