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Renuevan votos y amor hacia el Señor

"El sacerdocio no es una conquista religiosa, no es fruto de una competencia académica, menos aún un beneficio sino que es un don que se nos ha regalado.” Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca

CUERNAVACA, MORELOS.- El Obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, exhortó a los sacerdotes a continuar con la entrega de generosidad durante la renovación de votos que se dio el día de ayer en la misa crismal.
Durante el Jueves Santo, se celebra la misa crismal en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos para llevarlos a las parroquias desde donde se administran para la recepción de los sacramentos del bautismo, la confirmación y la unción de enfermos.
Además, en esta ceremonia, los presbíteros (sacerdote o cura), que son 181 en Morelos, renovaron sus promesas sacerdotales para servir con mayor fidelidad a las comunidades encomendadas.
Monseñor Ramón Castro Castro consideró que durante el Jueves Santo se realiza una de las “celebraciones más bellas porque acude toda la Diócesis de Cuernavaca y se consagran los óleos y los sacerdotes renovamos nuestro primer amor y regresamos al primer amor”.
El Obispo comentó que el sacerdocio no es una conquista religiosa, no es fruto de una competencia académica, menos aún un beneficio “sino que es un don que se nos ha regalado”.
Destacó que los sacerdotes no son vendedores a comisión, ni vendedores de seguros de vida, sino que somos testigos de la buena nueva, por lo que lanzó un llamado a los presbíteros que ayer renovaron sus votos.
“Los invito a que no se cansen de estar siempre comenzando, que la oración los haga ser mejores sacerdotes. Gracias a todos su generosidad será recompensada”.
Agradeció a los sacerdotes de mediana edad que han surcado caminos sin jamás haber olvidado el amor primero, también a los sacerdotes que apenas comienzan la aventura.
En la celebración participaron alrededor de 2,500 personas, entre sacerdotes y creyentes que abarrotaron la Catedral.
Más tarde, se llevó a cabo la Santa Misa, en la que se realizó el tradicional lavatorio de pies y que conmemora la institución de la sagrada eucaristía.
Al término se realizó la Adoración Eucarística que se extendió hasta la media noche.


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