Todo comenzó a finales de la década de los 30 y principios de los 40 cuando el entonces gobernador del estado, coronel Elpidio Perdomo, contrata al pintor español afincado durante un tiempo en Saltillo, de origen valenciano Salvador Tarazona Pérez, 1876-1961, para que decore tres salones del Palacio de Cortés con 43 óleos con temas relacionados con el antiguo reino Tlahuica de Cuauhnáhuac, la conquista de Hernán Cortés y el efímero imperio de Maximiliano de Habsburgo, relata el investigador Jesús Pérez Uruñuela.
Entrevistado a punto de viajar a Saltillo, Coahuila, comenta: “Soy coahuilense de nacimiento, renazco como cuernavacense en 1989. Como economista y ex catedrático de dos facultades de la UNAM, tan pronto llegué a vivir a Ocotepec, un pueblo de origen indígena ubicado al norte de Cuernavaca, comenzó mi deslumbramiento por la cultura local”.
Ya tenía conocimiento de los años que lleva Pérez Uruñuela luchando por evitar la destrucción del encargo pictográfico que el entonces gobernador le hiciera a Tarazona. Cuando le llamé por teléfono buscó un espacio en su agenda. Entre viaje y viaje nos vimos para compartir con los lectores de estas páginas, la historia del devenir no sólo de la obra sino la de un singular cronista trotamundos, que a base de pinceles y lienzos, investigación histórica y arduo trabajo dejó en Cuernavaca, antes de continuar su recorrido por el mundo, un legado sobre el didáctico relato de la historia de Morelos, que en las últimas décadas no ha sido valorado en absoluto.
“Son muchas las desventuras que ha sufrido su obra porque si bien llega a carecer del valor pictórico que sus detractores aseguran, sí posee y mucho, valor didáctico. Al menos, es la única colección que narra los acontecimientos representativos del origen de Morelos y su cultura determinantes de la identidad y amor a la oriundez”.
A pesar de no ser historiador de carrera ni morelense, Pérez Uruñuela comenzó a investigar, con metodología universitaria, aspectos históricos que lo llevaron con el tiempo a editar y filmar cerca de 20 obras, todas relacionadas con Morelos, así como la elaboración de un video profesional de la vida y obra del artista valenciano y un catálogo actualizado de sus pinturas. “Mi última participación fue el encargo por parte del gobierno de Coahuila, de escribir la biografía de Salvador Tarazona para un libro financiado por ese gobierno donde se resaltan las obras en las que participó en Saltillo y Torreón”.
Paralelo a sus pinturas, Tarazona se adentró tanto en la investigación de la historia mesoamericana, que dejó más de cien plantillas grabadas en sillas de madera y que hoy adornan algunos de los pasillos del antiguo Palacio Municipal donde deberían de estar protegidas contra visitantes que las han usado como sala de espera para ver al funcionario en turno. De la cantidad antes mencionada de sillas, solamente se encuentran inventariadas cuarenta y cinco. Y me pregunto, ¿qué ha sucedido con las cerca de sesenta restantes? Yo todavía fotografié hará unos tres años unas 80 sillas en uso. En la década de los 60 se agregaron a la exhibición mural municipal cinco óleos del pintor poblano Carlos Cueva del Río (1908-1984).
COMIENZA EL CALVARIO
En 1973, al ceder el Ayuntamiento de Cuernavaca el Palacio de Cortés en comodato al INAH-Morelos para sede del Museo Regional Cuauhnáhuac, las pinturas de Tarazona fueron trasladadas a un húmedo y salitroso cuarto del Palacio Municipal ubicado en la calle Morelos #265, colonia Centro. Debido a la intervención de varios cronistas, entre ellos Sergio Estrada Cajigal Barrera, los óleos fueron nuevamente enmarcados y colocados en los muros del hoy Museo de la Ciudad de Cuernavaca.
“En marzo de 2008, los óleos de Tarazona y de Cueva del Río, durante el segundo año del trienio gubernamental municipal (2006-2009), fueron subidos a dos camiones de redilas. Uno de esos vehículos llevó su ‘carga’ a una bodega destinada a materiales y enseres de aseo perteneciente al ayuntamiento en la colonia Teopanzolco. El segundo grupo de óleos, fue dejado bajo una cornisa de menos de un metro de ancho, de hecho expuestos a la intemperie, sol, lluvia, etc., en una casa habitación ubicada dentro del predio que forma esquina en el cruce de la avenida Morelos y la calle Cuauhtemotzin, en donde se construían las oficinas para la recaudación del impuesto predial”.
INICIAN GESTIONES
Tras varios intentos de citas con funcionarios municipales para su rescate, cada vez se sumaban más en apoyo del rescate de la obra de Tarazona, así como el Consejo de Cultura de Cuernavaca, a cargo de Teodoro Lavín León, quienes en reiteradas juntas de trabajo hacían hincapié en la necesidad de rescatar y recolocar la obra de Tarazona en los muros del recinto oficial.
“A principios de 2010 -continúa Pérez Uruñuela- el ex gobernador don Antonio Riva Palacio desde su despacho se comunicó con el alcalde Manuel Martínez Garrigos, a quien planteó el problema de las pinturas, agradeciéndole su intervención para solucionarlo. En una segunda ocasión, don Antonio volvió a hablar con el alcalde insistiendo en su anterior petición. Esta vez sí fue escuchado ya que el funcionario ordenó que se avanzara en el caso. A los dos meses, logramos que ante un representante del INAH-delegación Morelos y el director de Cultura del municipio, se levantara un inventario certificado por notario público de las pinturas existentes y que en fechas próximas fueran llevadas al ex Palacio Municipal para su resguardo.
A finales de noviembre de 2011, 16 pinturas estuvieron en exhibición, en tanto, las 5 restantes permanecían en una bodega por ser las de mayor afectación. Al día de hoy, por instrucciones de la autoridad municipal saliente, los 16 óleos que estaban en exhibición, fueron bajados transitoriamente de los muros para el montaje de una exposición y concentrados junto a las restantes cinco”.
EDICIÓN EN COAHUILA
Mientras esto ocurre en Cuernavaca, en marzo del año en curso, una nota periodística informó que en la ciudad de Saltillo, Coahuila, el gobernador Rubén Moreira daba instrucciones a Cultura estatal para editar un libro con los murales del pintor Salvador Tarazona, porque además de los que plasmó en el Ateneo Fuente, hay otros más en el Teatro Isauro Martínez, de ese estado y en otros edificios importantes de Cuernavaca (Museo de la Ciudad, ex Palacio Municipal).
“Se comisionó a una empresa editora local la publicación del libro, con varios escritores locales para colaborar en el proyecto; sin embargo, la información que tenían en Coahuila sobre Tarazona era insuficiente. Al poco tiempo recibí una llamada de la editora solicitando mi colaboración para hacer la biografía de Tarazona. Me sentí orgulloso de que se reconociera en mi persona a un coahuilense en Cuernavaca. Mi trabajo aparecerá en el libro.
Y se ponderará el trabajo de Salvador Tarazona en el Estado de Coahuila y en la ciudad de Cuernavaca así como amplia información de su presencia en la Ciudad de México, Monterrey, Acapulco, Chilpancingo, Oaxaca, Puebla, Madrid, París, Nueva York, Colombia, Venezuela (donde falleció) y de Valencia, España”.
La presentación del libro en Saltillo será durante el mes de enero próximo y posteriormente se espera presentarlo también en el Museo de la Ciudad, en Cuernavaca.
PINCELES TRASHUMANTES
A su vez, el doctor Javier Villarreal Lozano, una de las voces más autorizadas en materia de cultura en Saltillo y quien escribiera para el libro en mención el capítulo “Pinceles Trashumantes”, refiere que no es exagerado afirmar que a pesar de que incalculable número de coahuilenses y visitantes han disfrutado el legado artístico de Salvador Tarazona en Torreón y en la capital del estado hasta hace poco era poco conocido. Para subsanar el injusto olvido, menciona el autor, se convocó a cinco escritores y un fotógrafo para que en esfuerzo colectivo perfilaran con la mayor claridad posible la personalidad del artista. Los convocados fueron los coahuilenses Jesús Pérez Uruñuela, Arturo Villarreal Reyes, Miguel Canseco, Jesús de León Montalvo, el fotógrafo Germán Siller Valadez y quien esto escribe. Merecen especial mención las aportaciones de Pérez Uruñuela que permiten seguir la pista a un pintor desde su natal Valencia hasta Venezuela, revelando aspectos del todo desconocidos de este artista, que, en ocasiones, acicateado por la necesidad se vio orillado a pintar en serie paisajes pueblerinos destinados al turismo.
“Escenógrafo de prestigio que importó a México, su técnica ha salvado sus cuadros. Hoy, gracias al esfuerzo colectivo, sabemos mucho más de un artista cuya obra nos era familiar, pero no así su persona. Con relación a la obra de Tarazona en Cuernavaca, queda pendiente por definir la existencia de las sillas faltantes y someter las obras recuperadas a una minuciosa y especializada restauración, misma que al parecer se encuentra ya en proceso”, finaliza. i
En diferencia
Lo valoran en Coahuila
Durante el mes de enero 2013, se presenta en Saltillo, Coahuila, el libro “Salvador Tarazona, vida y obra”, con la presencia de las principales autoridades de ese estado y de todos los participantes en ella.
1938 Año en que el gobernador, coronel Elpidio Perdomo, le pide a Salvador Tarazona que decore tres salas del Palacio de Cortés.
1973 Es el año en que el gobierno municipal cede en comodato el Palacio de Cortés al INAH-Morelos, y los 43 cuadros de Tarazona son sacados y embodegados.
2012 Es el año en que se comienza a considerar incluir la obra de Tarazona a un programa de restauración para volver a colgar sus cuadros en los muros del Museo de la Ciudad de Cuernavaca.
Correo de la autora:
lyagquintanilla@hotmail.com
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