Pierden empleo los pepenadores

En mayo pasado, las autoridades ambientales cerraron el tiradero a cielo abierto, conocido como Rancho Coronel, en Tlaltizapán. El resultado fue que los 250 pepenadores que ahí laboraban se diseminaron en distintos basureros de la zona, y los desechos que ahí se depositaban terminaron en los rellenos sanitarios de Cuautla y Yecapixtla.
Tras la medida, especialistas advirtieron que el cierre del tiradero podría ser el detonante de una crisis en el tema del depósito de la basura en el estado, debido a que, en fechas recientes, también fueron cerrados otros más en Zacatepec y Jojutla.
Sin embargo, tras el cierre de Rancho Coronel, quienes vivían de la recolección y separación de la basura perdieron su empleo, pues, a decir de ellos, la situación se volvió alarmante, ya que sobrevivieron de la basura que los últimos camiones descargaron en el predio.
Cuando se terminó la materia, los grupos se esparcieron: los pepenadores que procedían de municipios como el Estado de México regresaron a buscar opciones de trabajo en su localidad; y los originarios de Tlaltizapán se instalaron en un basurero provisional que el municipio instaló a unos metros del sitio clausurado.
Ante esta situación, el secretario de Desarrollo Sustentable, Topiltzin Contreras MacBeath, dijo que el cierre de los tiraderos no resuelve el problema de los residuos sólidos, y apuntó que la solución debe ser integral, alegando que de nada o poco sirven las inversiones millonarias, mientras la ciudadanía no haga conciencia en el problema de la basura.


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