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Obtuvieron fuerte suma por ‘Morelos’.

La mutilación y robo de la estatua de José María Morelos y Pavón redituó a los que se la llevaron un monto de 55 mil 200 pesos, aproximadamente, explica Antonio Castellanos
La mutilación y robo de la estatua de José María Morelos y Pavón redituó a los que se la llevaron un monto de 55 mil 200 pesos, aproximadamente, explica Antonio Castellanos

Cuernavaca, Morelos.-  Los especialistas y conocedores en el tema hablan del robo de la estatua de José María Morelos y Pavón que se encontraba en la autopista, en los límites de Morelos y el DF;  es la entrevista con Helena Noval, Víctor Cinta y Antonio Castellanos.

Gina Batista (GB): Maestro, usted hizo un peritaje de lo que sucedió con esta escultura (José Ma. Morelos), cuéntenos.
Antonio Castellanos (AC): Fui al lugar, tomé varias fotografías y decidí hacer un breve análisis del derribamiento de la escultura de Morelos. Después de analizar en el lugar como quedó el basamento de piedra de la escultura  y el piso donde quedaron las huellas del impacto del ecuestre, deduzco que fueron cortadas las patas del caballo, cayendo éste sin la base, estoy seguro que ésta se conservó en el basamento de piedra, pues no hay rastros de fracturas o de rayones en el basamento que indiquen que la base cayera con toda la escultura; no entiendo por qué Capufe levantó los restos del cuerpo del delito de inmediato, sin haber hecho un dictamen previo, y nos hubiera ahorrado especulaciones.
Otro factor importante es que esta escultura no tenía la suficiente estructura de fierro que a los ecuestres se les debe colocar en la fundición, los que les pusieron eran muy delgados y elementales, ésta fue una firme razón por la que les fue fácil derribarlo, ya que si hubiere tenido los estructurales de fierro que se sueldan en el interior del bronce, no hubieran podido cortar las patas del caballo con tanta facilidad, pues el disco que se usó para cortarlas hubiera despedido chispas y así se hubieran delatado en la noche y pudieron ser detenidos por las patrullas. A diferencia del bronce, que no produce chispas y no se hubieran dado cuenta.
En cuanto a qué personas provocaron este vandalismo, estoy cierto que fue un grupo con alcance de herramientas y equipo implementado para poderlo tirar, y no creo que algunos ciudadanos comunes y corrientes  lo hubieren hecho con el afán de vender el bronce. El bronce de las esculturas es de lo más barato, lo costoso es el modelado, la creación del escultor, los enormes trabajos y materiales diversos que se requieren para fundir.
Doy cifras que cotejé para reafirmar esta especulación, hablé a la fundición, se robaron la cabeza de Morelos, 80 kg; la cabeza de 150 kg; la cola del caballo, 300 kg; 4 secciones de patas, 40 kg cada una: 160 kg; total de bronce, 690 kg aproximadamente. El costo del bronce hasta el día de ayer está entre 75 pesos a 80 pesos por kilo, multiplicando el precio por los kilos de bronce que se robaron, es de 55 mil 200 pesos que estos vándalos se ganaron. Insisto, corrieron un riesgo muy alto por tan poco dinero.
Alguien declaró que la escultura pesaba 10 toneladas, gran exageración, ésta debió pesar de 2 a 2.5 toneladas, y esto, exagerando el peso.
GB: ¿Tengo entendido que no existe un catálogo de las obras que hay en el estado?
Helena Noval (HN):No sabemos nada de eso, yo lo he estado pidiendo, hace años que empecé a publicar sobre esculturas de la ciudad. La primera vez le hable a Efraín Pacheco que estaba encargado de cultura en el ayuntamiento y le pregunté sobre un catálogo o inventario de esculturas y me dijo que no.
Aquí hablamos de nuestra experiencia urbana, yo la divido en dos, por un lado está la parte estética y por otro el perfil administrativo de todo esto que se llama patrimonio.
Hablando de la parte estética, es muy significativo el hecho de que Cuernavaca está poblado por esculturas que siempre resaltan el tono meritorio, salvífico de los personajes, y son esculturas siempre realistas, no buscan más allá que la contemplación del espectador, y estas esculturas están muy descuidadas.
GB: ¿En qué época se instala este monumento ecuestre?
HN: Se instala en 1985, lo empiezan; Tamariz lo inaugura en 1986 en la época de Lauro Ortega, Tamariz se hizo el autor consentido de Lauro Ortega.
GB: ¿Quién es el responsable de anclar este monumento?
HN: El escultor tenía que haber previsto el anclaje, yo hablé con el hijo de Tamariz y me dijo que no estaba bien anclada la escultura.
GB: Digamos que no estaba bien anclada, pero debería haber una responsabilidad del lugar, del cuidado.
HN: Ese lugar lo debía de cuidar la Policía Federal y los de Capufe. Además está la parte administrativa del patrimonio, porque no hay una política cultural en el estado.
La buena noticia es que sí hay interés de parte del gobierno de hacer un catálogo razonado de esculturas y de hacer un comité de vigilancia ciudadana en donde los urbanistas puedan participar y ver cuál es el perfil de nuestra ciudad.
GB: Sé que no es la única escultura que se ha movido de su lugar sin que deba moverse. Hay otras que han desaparecido también.
Víctor Cinta (VC): Sí, un genocidio nos lleva a otro, cuando a mí Helena Noval me pregunta si había antecedentes de que en ese lugar hubiese existido otra escultura, le comenté que sí, yo la conocí, inclusive yo busqué una fotografía donde estoy hablando ante la escultura de ese Morelos, esa fotografía es de 1966 y la placa de bronce que tiene dice: “Inaugurada por el presidente Adolfo Ruiz Cortínez y el gobernador Rodolfo López de Nava”. Cuando me llama Helena y me pregunta de esta escultura, le muestro dos fotografías de una pieza monumental construida por Everardo Hernández que era la que estaba en ese lugar. Es Morelos señalando con el brazo derecho y el dedo índice hacia el sur, hacia el Estado de Morelos, ésas son las fotos más antiguas que tengo.
GB: ¿Dónde quedó esa escultura de Morelos?
VC: Pensaba yo desde hace muchos años y como cronista tenía la certeza de que estaba en Cuautla, pero me habló Raymundo Llera Peña, que es el historiador de la ciudad de Cuautla, me dice que jamás recibieron esa escultura.  Era una escultura de unos 7 metros de altura, tan semejante en altura como la del “Morelotes”  y con la importancia de identidad que durante 33 años contemplábamos cada vez que íbamos a la Ciudad de México o venías de regreso.
GB: ¿Hay también otras piezas importantes que han desaparecido?
VC: Sí, yo creo que lo importante de esto es que de 1953 a 1985 es una distancia muy grande, Everardo Hernández tiene piezas tan importantes como todas las que estaban en el Jardín de los Héroes y que ahora han sido reubicadas en distintos centros urbanos del estado, de acuerdo a sus características o de acuerdo al héroe al cual le rinden pleitesía.
Lo importante en esto, es enumerar las que existen, preservar las que existen y hacer un catálogo de las que ya se han robado, como en el caso del busto de Melchor Ocampo, que ya no existe, y que también se le atribuía a Everardo Hernández, fue un escultor muy famoso en su época (1952-1958). Es importante pensar en el inventariado, pero sobre todo en la legislatura, y que vayamos al Congreso y que el Congreso con la comisión respectiva apoye esta iniciativa generada por el propio gobernador, y evidentemente encabezada por Helena Noval para que se legisle al respecto y que no sea un tablero de ajedrez en el cual se muevan al capricho las piezas, porque ya son parte de nuestra identidad.
GB: Nos dices, Helena, que también desaparece el cañón del Niño Artillero...
HN: El cañón de bronce sólo duro tres años.
GB: Yo me pregunto si hay actas levantadas sobre estos asuntos.
HN: No te lo puedo responder, lo que sí veo es un interés del Gobernador en la preservación del patrimonio y en investigar qué está pasando. Hay una política cultural que se va a plantear a partir de estos hechos.
GB: Conclusiones...
AC: Concluyo, con un poco de sentido del humor, en una sugerencia y en una advertencia: la sugerencia, para evitar mayores gastos al estado, hay que ponerle ruedas a las esculturas, para que los funcionarios en turno las muevan a su antojo; y la advertencia -un tanto machista-, a las esculturas como a las mujeres, hay que sujetarlas bien, porque si no, se las llevan los amigos de lo ajeno.


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