El proyecto denominado CopaMx ha sido un rotundo fracaso. El querer imitar a las mejores ligas del mundo, haciendo un torneo que involucre a los equipos del máximo circuito con los de las divisiones de ascenso, no ha sido bien visto por los aficionados, pero menos por los clubes participantes.
Hace un par de semanas, se jugaron por “decreto” partidos que nadie en su sano juicio hubiera permitido. Las canchas de Celaya e Irapuato eran escenarios para la práctica de cualquier deporte acuático, pero no para el futbol. Veracruz no se quedó atrás, con apagones, comportamiento incivil del público y hasta la súbita aparición de aspersores para el riego en pleno partido.
Ahora, la violencia hizo su aparición dentro y fuera de la cancha, en Neza. El cuadro local golpeó a mansalva a algunos elementos de la Máquina Celeste y, fuera del inmueble, los seguidores de ambos clubes se dieron hasta con la cubeta.
Para entender este fracaso organizativo, hay que analizar las causas, y si usted me lo permite, amable lector, comentaré las que creo son más importantes.
Primero: Los equipos de Primera División sienten que es una carga demasiado pesada jugar dos encuentros por semana. Usted y yo podemos pensar que esto es ridículo, cuando en otras latitudes se hace sin el menor problema, pero bueno, así se las gastan nuestros directivos.
Por ello, mandan a la Copa cuadros alternativos, generalmente plagados de suplentes, y eso hace que la afición de los cuadros de ascenso, que estaría ávida de ver a los de a de veras, se sienta defraudada.
Segundo: Junto con pegado, la asistencia a los inmuebles es escasa. A los “hinchas” del club de Primera no les interesa ir a ver jugar a su equipo una “cascarita”, y los fans del club de ascenso piensan que no vale la pena pagar por ir a presenciar un partido donde juega la reserva del visitante.
Tercera: El “pique” que se genera hace que los partidos, sobre todo por el equipo considerado “chico”, se juegue en súper libre, atentando contra la integridad física de los jugadores.
Cuarta: La comisión de árbitros designa también a árbitros alternativos, que no ven acción regularmente en la máxima división, por lo que carecen de los recursos para frenar la indisciplina y, sobre todo, la violencia.
Se dice que a todo el proyecto de la nueva liga hay que darle el beneficio de la duda. Estoy de acuerdo, pero en el caso de la Copa, creo que será muy difícil que levante, ya que son los propios clubes los que la bloquean.
Tendría que redactarse un reglamento que estipulara un mínimo de jugadores del primer equipo con la obligación de alinear en cada encuentro de este torneo. Solo así se evitaría que los directores técnicos se pasaran de lanza llevando a los cotejos a la pura pedacería.
Ni modo, odio decir “se los dije”, pero parece que este chamaco… nació muerto.
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