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Morelos desconocido

•Alejandro Chao Barona, un ser de luz
•Doña Esther Zuno y su enorme mexicanidad
•De congresos, teatro y conferencias  

Hoy lunes, mientras escribo esta columna muy de temprano, me entero de la noticia, terrible, brutal, del asesinato del doctor Chao Barona y de Sara Rebolledo de Chao, su señora esposa, ocurridos en su casa. Luego de unos minutos recuerdo que a Alejandro Chao lo conocí por Javier Sicilia, quien me urgió que lo entrevistara para mi libro “Los Volcanes de Cuernavaca”. Y desde ese día, el doctor, quien después sería mi psicoanalista durante un tiempo, pasó a formar parte de los momentos decisivos de mi vida en esa época. Por sus pláticas, conocí no sólo al prior benedictino Gregorio Lemercier, con quien convivió como monje en el Monasterio de Santa María de la Resurrección hasta su absurdo cierre, sino su bondad y enorme capacidad de comprensión que emanaban de sus conversaciones. Qué pena que alguien que hizo tanto bien a tanta gente, profesor de tiempo completo desde hacía cerca de 40 años, incansable luchador social y férreo defensor de la cultura de los pueblos, representante de México ante el Consejo de Educación Superior de la UNESCO y miembro de la Red Internacional de Universidades, haya dejado de irradiar su brillante pensamiento que de alguna manera continuará.
Voy a compartir con ustedes algunas de sus reflexiones. Recuerdo que, una tarde que hablábamos de terribles pérdidas, comentó: “Los que se van, Lya, sólo se adelantan un poco en esto del tiempo que es sólo una ilusión”. En otra ocasión, a mi melancólico comentario acerca de cuántas cosas deja uno sin decir a un ser entrañable que parte, por ejemplo, un “¡Cuánto te quiero!” que jamás se dijo, el doctor Chao Barona me respondió: “A solas, siéntal@ a tu lado y dile todo lo que en vida no le pudiste decir. Estoy seguro que le llegará de alguna manera”. En otra ocasión, le pregunté: Doctor, ¿qué pasaría si por una especie de túnel del tiempo de pronto se encuentra Cristo frente al actual Vaticano? “Nada. Jesús pasaría de largo sin detenerse. Su camino es otro”. Cuando hablaba de su familia, de sus hijas o sus nietos, se le iluminaba el rostro. Con los estudiantes visitaba pueblos y municipios, empeñado en relacionarlos con su propia cultura y en transmitirles un sentido de pertenencia a su tierra y orgullo por sus raíces, costumbres y tradiciones. El sábado pasado nos íbamos a ver. Le entregaría al fin la película “Silvestre Pantaleón”, que se la había prometido y que por alguna razón demoró mucho en llegar a mis manos. Se las quería pasar a sus alumnos en clase. Quedó en comunicarse vía e-mail, para fijar la hora. No lo hizo. “Cuando se está en el umbral de la propia muerte, hay algo intangible que te avisa que tu camino será otro”, mencionó alguna vez. Ya no le entregué la película. No cabe duda que hay seres superiores a la gran mayoría en inteligencia, sentimientos, compromiso con la vida y en el  crecimiento personal en todos los órdenes. El doctor Alejandro Chao Barona fue uno de ellos. Y lo increíble es que a pesar de toda esa sabiduría, siempre mantuvo un perfil bajo… pero digno, de pocas palabras, pero convincentes, sin falsos aspavientos ni deseos de sobresalir, pero firme en sus convicciones y prudente mientras no dejara traslucir un certero comentario que lo hacía a uno reparar en las propias palabras. Ubicado en su realidad y en su relación con el mundo que le rodeaba, hasta su relación con sus perras era entrañable, sobre todo con Trisha, la más vieja y, por lo mismo, más cercana a él. Cuánto habrán sufrido en esas horas de horror. ¡Qué hueco deja Alejandro Chao! Cómo lo vamos a echar de menos. Y yo no dejo de preguntarme una y otra vez: ¿Por qué? ¿Y por qué de esa manera? Y por más que busco, no encuentro respuestas.

La “Compañera” sigue aportando a México
Queridos amigos, si en algo aprecian el gran valor cultural que existe en México, en este caso, en el rubro del más puro vestuario tradicional de nuestras distintas etnias de todos los estados de la república, por favor, no dejen de visitar la exposición “Vestidos de tradición. Por amor a México”, que forma parte de la colección privada de doña Esther Zuno de Echeverría, la que, acompañando a su marido todo el tiempo en giras, no perdía el tiempo y en cada lugar al que llegaba llevaba muñecas y muñecos a los que mandaba hacer trajes auténticos en pequeña escala con medidas exactas. Así, doña Esther, formó una inmensa colección de más de 550 muñecas que, de verdad, es digna de tener su propio museo y que hoy y durante un mes, tal vez más, pero no se confíen, sus hijos, entre ellos María Esther Echeverría Zuno, prestó para su exhibición en el MMAPO (Museo Morelense de Arte Popular, calle Hidalgo número 239, en pleno centro de Cuernavaca). Doña Esther, q.e.p.d., veía con preocupación que no era raro que se fueran sustituyendo elementos en los vestuarios de los distintos grupos sociales. Por lo que mandó a hacer, con una amiga suya que tenía una fábrica de muñecos, un lote de más de 500 muñecas y muñecos que pudieran ser vestidos, peinados y ataviados según la usanza original y mestiza. La presente exhibición es una muestra de las piezas de uso ritual y ceremonial de prácticamente todo el territorio nacional y podrán reconocer en ellos la gran diversidad cultural que nos caracteriza, así como la maestría en el diseño y mano de obra de sus comunidades, pues fueron auténticos artesanos y artesanas los artífices de tan maravillosos trajes. Durante la inauguración, en la que, por cierto, fue comentario generalizado la ausencia de la máxima titular de Cultura del Estado, María Esther Echeverría Zuno, dijo: “Mi madre, no solamente por ser mexicana, amó entrañablemente a México, por lo que no se conformó con ser simple asistente a las giras con mi padre, sino que organizó, preparó y promovió lo que con el tiempo sería esta colección. A dónde llegaba, les pedía a sus compañeras campesinas, con las que se llevaba muy bien, que por favor vistieran a los modelos de muñecos igualitos que como se vestían todos ellos, sin que les cambiaran nada; y, como ella amó particularmente a Morelos y a Cuernavaca, donde pasó días felices, elegimos que fuera aquí donde se exhibiera esta muestra por primera vez”. Queridos lectores, no se la pierdan, lleven a sus familias y disfruten de toda esa belleza, que tal vez no se repita y que encierra una enorme cultura y un gran amor a la patria.  

Congreso, Teatro y don Sergio Méndez Arceo
Este próximo 7, 8 y 9 de mayo, en la sala Manuel M. Ponce, del Jardín Borda, se llevará a cabo el Primer Encuentro Estatal en Morelos “Interculturalidad. ¿Por qué? y ¿Para quién?”. Para lo cual se abrirán mesas de trabajo los tres días, desde las nueve de la mañana hasta las siete de la noche, con temas como lengua, cultura e identidad, la interculturalidad y los derechos humanos, los pueblos originarios de Morelos en resistencia y la realidad de la educación en Morelos. Cómo se va a echar de menos al Dr. Alejandro Chao Barona en estos trabajos. Cita y organiza la Subsecretaría de Patrimonio del Gobierno del Estado. Y este próximo viernes 9 de mayo, lástima que estoy en Taxco en el XIV Coloquio Nacional del Seminario de Cultura Mexicana, Carmen Rodríguez y los actores de su compañía Drama Cinco presentarán la obra teatral “Los Perros”, de la dramaturga y genial escritora mexicana Elena Garro. Habrán dos funciones, a las 4 y a las 8 de la noche. Entradas libres. No se lo pierdan. Por otro lado, el próximo martes 13 de mayo, a las 4 de la tarde, en la sala Manuel M. Ponce, del Jardín Borda, se realizará la sesión “Presencia de don Sergio Méndez Arceo en Morelos.” Este evento se dará dentro del marco del Segundo Seminario de Movimientos Sociales y habrá conferencistas que abordarán distintas facetas de este interesante, polémico y único personaje. Y hasta el próximo miércoles.
 


Presidenta del Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía Morelos


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