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Morelos desconocido

•Con o sin el reconocimiento de la UNESCO
•¡Mira qué bonito, má!
•Señales inteligentes y expos en el Borda

Qué grata sorpresa fue conocer a José Eugenio Iturriaga Flores, hijo mayor de nuestro querido escritor José. Este joven de 40 años, egresado de ingeniería Civil de la UNAM, diplomado en Tecnología, en Francia, maestría con mención honorífica en ingeniería Costa Afuera, en Inglaterra, y un PhD (doctorado) en confiabilidad estructural para infraestructura de explotación petrolera en aguas profundas en Estados Unidos es sobre todo un digno hijo de su padre y, con este currículum impresionante a su edad, además de hacer gala de valores humanos, todavía presume su sentido del humor.
Escucha mi pregunta y no puede ocultar su orgullo al responder: “¿De lo más relevante en mi vida, Lya? ¡Uy!, pues me la pones difícil, porque para mí lo más relevante es justamente que soy hijo de mi padre y, bueno…el haber ganado de niño un campeonato de matatena”, dice con amplia sonrisa. Eugenio, que antes de despedirse prometió darnos una plática sobre el tema “Aguas Profundas”, que domina; no lo dice, pero evidentemente forma parte del grupo técnico de élite de Pemex. El pasado miércoles que se cumplió el aniversario 21 del Grupo Empresarial Morelos, vino de Austin para que, al recibir la presea a nombre de su padre, por su decidido apoyo por distinguir a nivel mundial la cocina mexicana, leer el siguiente mensaje, que no pudo dar y ahora lo reproduzco: “Mi padre lamentó no haber podido suspender un viaje al extranjero cuando supo de este evento tan importante para él; me pidió decirles estas palabras. Recibir este reconocimiento del Grupo Empresarial Morelos es en todo caso un  honor. Para un morelense por adopción como yo, el honor es doble, pues de alguna manera refleja que mis esfuerzos han fructificado. Ciertamente, mis mayores empeños han sido por integrarme activamente a la vida cultural de Morelos. Pero hubieran sido en vano de no mediar la hospitalidad y la apertura de los morelenses y hoy veo que también su generosidad, sólo eso explica este reconocimiento. Por otra parte, la cocina tradicional mexicana siempre ha sido patrimonio cultural de la humanidad, con o sin el reconocimiento de la UNESCO. Pero, efectivamente, es muy importante esa declaratoria de la más alta autoridad mundial en la materia, porque pone en valor a una de las expresiones más representativas de la cultura de un pueblo y la mexicana fue la primera cocina en el mundo en obtener esta distinción. La cocina morelense, aunque injustamente poco conocida a nivel nacional, habrá de ocupar el lugar que merece al ser una gastronomía tan notable. Muchas gracias”.

 ¡MIRA QUÉ BONITO, MÁ!
El miércoles pasado, mi hija Eleonora, ante cerca de 400 asistentes, recibió, por su labor en Cinema Planeta, la máxima presea del grupo GEM, la “Uriel Carmona”. También la recibió Miguel Ángel Betanzos por su valioso trabajo de investigación en Catedral. Se entregaron asimismo reconocimientos y preseas especiales a miembros muy destacados de la sociedad morelense, incluida la señora Elena Cepeda. Cómo externar mi orgullo por el inmenso esfuerzo de Eleonora y el resto del equipo, al lidiar en cada festival contra mil obstáculos, durante los seis años que llevan de organizarlo. Lo haré a través de un artículo que escribió el joven Davo Valdés de la Campa, del Colectivo La Piedra. Comienza así: “Hace seis años, leí en internet una convocatoria de foto-poesía. El tema de la obra tenía que estar relacionada con el medio ambiente. En ese entonces no sabía qué era Cinema Planeta, pero participé. Mi papá acababa de regresar de Veracruz, después de vivir allá por ocho o nueve años, no recuerdo bien. Le propuse que armáramos un equipo para entrar al concurso. Él tomaría la foto y yo pondría el poema. Busqué algo que se relacionara con la naturaleza y hallé un texto viejo sobre los árboles. A partir de eso iniciamos una búsqueda por varios municipios de Morelos. Fotografiamos muchos árboles de todo tamaño y diferentes especies. Preguntábamos en los pueblos si tenían árboles grandes y nos daban señas y direcciones. Fue una aventura… Y conseguimos la imagen que queríamos: Las ramas inmensas de un amate en Jonacatepec. Con ayuda de mi amigo Oliver Montor, diseñador profesional, armamos nuestra pieza y entramos al concurso. Al final, no ganamos, pero sí fuimos seleccionados para ser parte de la exposición itinerante. En esos años, yo trabajaba en la redacción de La Jornada Morelos y pedí que me enviaran a cubrir la inauguración de Cinema Planeta, que para ese entonces ya conocía un poco más. Se trataba de la primera edición de un festival internacional de cine y medio ambiente y la sede era Cuernavaca. El día de la inauguración fui al zócalo, esperando ver la exposición de foto-poesía. Cuando llegué, estaban montando las piezas. Al encontrar la que mi padre y yo hicimos, me paré frente a ella. Se acercó una mujer a dónde yo estaba. Me sorprendió su amabilidad y su energía. Me platicó sobre Cinema Planeta. Me dijo todo. Hablaba mucho y sus palabras me envolvían. Me contó todo lo que había que saber del festival y luego sobre la exposición que estaba montando. Al final me dijo que la imagen que estaba yo viendo fijamente, la emocionaba especialmente, por la historia que estaba detrás. Me relató cómo un señor fue a su oficina a entregar el material para el concurso y que éste le contó la historia de cómo volvió a encontrarse con su hijo mientras viajaban por Morelos, fotografiando árboles. Me conmovió. Ese fue mi primer contacto con Cinema Planeta. Una iniciativa ciudadana que buscaba, en ese entonces, convertirse en una empresa cultural. Esa mujer era Eleonora Isunza, una de las directoras del festival y, desde ese momento, la admiré por su entusiasmo. Con el paso de las ediciones, vi el festival crecer y colaboré de muchas formas. Primero como reportero, entrevisté a los directores, al jurado, a los cineastas. Luego, como voluntario y, más tarde, junto con mis colegas del Colectivo La Piedra, con la realización del encuentro Plumas Verdes… Este año tuve la fortuna de trabajar dentro del “staff” y debo decir que fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida. Como he visto crecer el festival, también he visto la evolución de su propuesta y el trabajo de cientos de personas que están detrás de todas las actividades que oferta el festival. Si bien es cierto que ninguna otra administración de gobierno había apoyado tanto al festival como lo ha hecho la actual, también es cierto que los recursos y el apoyo que otorga el gobierno del estado, a través de varias secretarías, así como apoyos de la sociedad civil, no bastan. Son sólo una parte de los inmensos gastos que un festival como el de Cinema Planeta requiere”. Aquí, por espacio termino, pero si lo quieren leer completo visiten el blog, en: http://colectivolapiedra.com/2014/04/cinemaplaneta-2014-el-balance.

CONFERENCIAS INAH,
CONCIERTOS Y EXPOSICIONES EN EL BORDA
Mañana, durante los cines de los jueves a las seis de la tarde, entrada libre en el Palacio de Cortés, pasarán “Un galeón de Manila”, también conocidos como Nao de China. El arqueólogo Juan Antonio Siller explicará la película, que estará interesantísima, basada en el hundimiento de ese navío durante el siglo XVI y su rescate en el siglo XXI, frente a las costas de Baja California. Y en el Borda, la Secretaría de Cultura está organizando y permitiendo muy interesantes expos y conferencias. Y creo se debe reconocer, con una apertura que en años anteriores no se daba. Durante la mesa redonda que hubo la semana pasada en torno a la figura de don Sergio Méndez Arceo, Gabriela Videla y Soila Luna, bueno, también una servidora, hablamos de esa época fascinante en los años 50, 60, 70 y 80, donde un obispo socialista, pero con un gran apego a la iglesia, dejó oír su voz fuerte; pero lo mejor es que la concurrencia a la Sala Manuel M. Ponce fue interesantísima. Ellos hubieran podido estar arriba del escenario, por sus anécdotas. Luego seguiré con el resto de exposiciones del Borda, que bien vale la pena las visiten, pero este próximo domingo no dejen de asistir al Concierto de la extraordinaria pianista Silvia Navarrete, en la hermosísima Hacienda de Cortés, allá en Atlacomulco, a las doce del día.
¡Ah! y, por favor, el lector que me pidió el link de las obras de Gabriel García Márquez mándeme un email, se me desapareció el anterior. Y hasta el próximo miércoles.

Presidenta del Seminario de Cultura
Mexicana Corresponsalía Cuernavaca


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