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Migración y Cultura

¡Qué tal amigos!, fíjense que la colaboración de hoy, que nos la comparte desde Minnesota la compañera migrante oriunda de Axochiapan, Susana de León, es casi toda referente al muy importante tema Migración-Cultura que pocos estudiosos en la materia abordan.

En este espacio de hoy trataremos cómo varios compatriotas luchan por preservar su cultura, literalmente, contra viento y marea. Pero como cada día aumenta el número de paisanos que emigran, se dan fenómenos curiosos como el pueblo purépecha de San Gregorio, que ya cambió su nombre al popular San Gringorio. Aquí en Morelos no cantamos malas rancheras, en Axochiapan tienen su Wall Street. Pero a pesar de los cambios dramáticos que sufre la cultura propia expuesta a otras tan diferentes en todos aspectos, los ya inmigrantes mexicanos allá tienden a recrear aspectos de su vida de origen y con ello han logrado influenciar a la misma cultura americana. Tal es el caso, en el aspecto gastronómico, del taco. La migración morelense, sobre todo la indígena y la que parte de los pueblos con mayores necesidades, se reencuentra con sus orígenes y sus raíces a través de recrear sus festividades patronales o históricas, así sucede muy al norte de los EU, donde morelenses del sur de nuestro estado se han organizado y hoy celebran la danza del Tecuán o la festividad de Santiago Apóstol, o las danzas aztecas con las que preservan mitos y tradiciones orales. A partir de la próxima semana les traeremos, hasta esta sección de La Voz del Migrante, aventuras de cada uno de los municipios morelenses, pero también casos heroicos como el de una abuela de 60 años que cuando su hijo mayor regresó para llevarse a sus pequeños hijos, los acompañó cruzando la “border line” a valor mexicano y atravesando el desierto de Arizona a pie para cuidar de los nietecitos que iba a dejar allá y acompañar al hijo de vuelta a EU. Y tras dos meses, volvió a México, a Morelos, porque aquí la aguardaba una hija enferma que la necesitaba más. Verán qué historias, y es que, cada día, cientos de personas, intentan, con la esperanza a cuestas, rebasar las fronteras de la patria para construir un sueño en un país nuevo, ajeno, desconocido. Algunos lo logran, otros no. Lo que sí, es que los que se quedan sufren ante la ausencia de sus seres queridos; los que se van, lo hacen llevando a su familia y a su pueblo de origen en la memoria. Hasta el próximo domingo.

lyagquintanilla@hotmail.com


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