Mató ‘El Chucky’ a señorón

Ricardo Umaña Hinojosa, como  él confió a  Diario de Morelos, sufrió los  embates de los “señorones”  de prisión, aquellos  que tienen que purgar arriba de 30 años de prisión, a quienes  no les importa asesinar  a alguien y agregar 5  o 10 más  a su condena o “sopa”, como ellos le llaman a la sentencia dictada por el juez; y que a ellos, a los reincidentes peligrosos, en los dormitorios se les conoce como “las mamás”, debido a su antigüedad y peligrosidad en el reclusorio.
“Cuando llegué a población, ‘la mamá’ de mi estancia me interrogó, le confesé que me habían encarcelado por posesión de droga con fines de comercio; él me dijo: ‘vienes cargado, perro maldito, traes el puro varo, andabas bateando coca’, y me amenazó con violar a mi esposa y a mi mamá si no le llevaba 500 pesos a la semana y una carne arrachera para toda la banda. Ya te dije, me cae que no ganaba tanto y mi viejita le daba duro al changarro de relojes para traerme una  feria al reclusorio.
“Le dije al bato éste, le decían ‘El Espectro’, que no tenía tanto varo, que apenas ganaba para ir llevando, que me habían detenido injustamente y que me diera quebrada; él me respondió: ‘¡chinga tu ma…, si no me traes lo que te pido, ya te dije, me voy a tirar a tu vieja y a tu mamá y tú te vas a morir, pinche perro!’.
“Le supliqué que me perdonara, que no le hiciera nada a mi jefecita y  a mi esposita, ella ya estaba embarazada; él se carcajeó y me golpeó en la cara y el cuerpo, me tiró de patadas en las costillas y en el estómago. Al otro día me tuvieron que llevar al servicio médico y de ahí al hospital de traumatología de la Villa para que me internaran durante 4 días. Nadie de los compañeros de la celda confesó algo a mi favor, y regresé al sexto día a mi estancia. Y ‘El Espectro’, burlándose de mí, dijo: ‘ahora van a ser mil varos a la semana, si no aflojas, imagínate a tu mujer y a tu mamá entre mis piernitas, ¿eh, Chucky?’.
“Lo peor de todo es que me seguía drogando, me sentía muy mal que mi mujercita llevara comida, ropa y jabón para la limpieza y yo las vendía a los 20 minutos a la cuarta parte de su valor para seguir metiéndole a la piedra.
“¿Sabes qué, carnal? -interrogó al autor de esta historia-, jamás voy a aceptar que ‘El Espectro’ abuse de mi familia, prefiero morir, pero jamás me voy a enterar de eso; ‘El Espectro’ también duerme”.
Regresé 15 días después al Reclusorio Norte para seguir la entrevista con “El Chucky”, pero fue imposible, Ricardo había sido trasladado a las Islas Marías. Domingo, nuestro contacto, me informó que, tres días después de nuestra última charla, “El Chucky”, utilizando una daga delgada tan filosa como una punta filetera, Ricardo la llamó “estilete”, tardó muchas horas en afilarla y pulirla a escondidas y la enterró en la yugular de “El Espectro” sin derramar una sola gota de sangre. Parecía el crimen perfecto, pero sus compañeros de celda lo delataron y Ricardo tuvo que ser llevado a las temibles Islas Marías, en donde tendrá que purgar una condena de 10 años más.


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