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Las estadísticas

Por ser un padecimiento que requiere atención de alta especialidad, en Morelos no se tiene registro de intervenciones quirúrgicas de la cardiopatía que aqueja a Regina.

Sin embargo, gracias al intercambio de información que Eduardo ha tenido con especialistas mexicanos y estadounidenses, puede hacer un balance.
Dice que del tipo de operación que le practicaron a su hija en Estados Unidos se realizan 600 al año. Expone que, en el hospital de Boston, las intervenciones tienen un 92 por ciento de efectividad, contra las nulas probabilidades que se ofrecen en México.
“Las estadísticas de Boston las tomamos del hospital. Son muy frías y contundentes. Desde que iniciamos todo esto nos han contactado unos cinco padres de hijos que también se les detectó el problema; algunos estuvieron en EU y en México. Pero el resultado de esto es que, de los cinco, hoy todos están muertos”, refiere.
Añade que, al principio, cuando las complicaciones fueron mayores, en el Instituto Nacional de Cardiología ningún trabajador social se les acercó para orientarlos.
“Hubo un doctor que inclusive me dijo: ‘Tenemos que reconocer que estamos como a 20 años de Estados Unidos en lo que se refiere a estas operaciones. Nosotros tenemos que ganar práctica para poder llegar a ese nivel’”.
Eduardo confiesa que no se pudo contener y estalló: “¿Qué es lo que me estás proponiendo? ¡¿Qué me espere 20 años en operar a mi hija, o te la dejo para que practiques?!”.
Los padres de Regina no se confían. Aunque la pequeña ya superó con éxito las tres intervenciones a corazón abierto. Ahora piden y le rezan a Dios para que el 12 de julio todo salga bien y regresen a México para seguirle susurrando al oído a su consentida aquellas palabras que desde que estaba en la cuna siempre pronuncian:
“Estamos convencidos de que en este mundo hay ángeles, lo único que tienes que hacer es abrir bien los ojos, para que, cuando tengas la oportunidad, los veas. Nosotros abrimos bien los ojos y nos encontramos contigo”.


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