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Las argucias

“¡Valiente foro de discusión el que tenemos! Los mismos dueños decidiendo en torno a situaciones que ellos mismos promueven. La Iglesia en manos de Lutero.”
“¡Valiente foro de discusión el que tenemos! Los mismos dueños decidiendo en torno a situaciones que ellos mismos promueven. La Iglesia en manos de Lutero.”

De repente resulta complicado hablar de principios y valores en el convulso mundo en que nos ha tocado vivir. Parecería que hacemos referencia a cuestiones del paleolítico y que lo que rifa en esta época es Don Dinero y todo aquello que se puede adquirir con él.
Me refiero a esa frontera tan difícil de establecer entre lo legal y lo ético, concretamente en el asunto de la multipropiedad de equipos en el futbol mexicano.
Los aficionados de a pie asistimos impávidos a este desfile de personajes que, cargados de lana, salen de compras y adquieren una franquicia en el balompié nacional.
Esta danza no es nueva, ya que es necesario recordar y establecer que fue Televisa, empresa donde tengo el honor de prestar mis invaluables servicios, la primera en poseer más de un equipo en el máximo circuito. Además del América, tuvo a Necaxa y Atlante, hasta que este último fue reemplazado por el San Luis.
Cada vez que se enfrentaban los cuadros de esa televisora, los comentaristas y el público en general miraban con lupa los cotejos buscando algo raro, un arreglo pues, que evidentemente jamás se dio.
Ahora esos mismos críticos aplauden como monos cilindreros que Televisión Azteca maneje los hilos de Monarcas y Jaguares, y de golpe y porrazo se les quitó lo malpensados.
También dan la bienvenida al hombre más rico del mundo y su aportación para asociarse con el poderoso grupo Pachuca, y de esa manera controlar los destinos de los Tuzos y el León.
Estos señores de horca y cuchillo también se hicieron de los Estudiantes Tecos de la división de ascenso, y del Real Oviedo allá en la Madre Patria.
Al ser cuestionado respecto a este fenómeno propio de la sociedad azteca, el inefable Decio de María salta a la palestra para decir que FIFA no prohíbe la multipropiedad, y que deja al criterio de las asociaciones nacionales legislar sobre el tema.
¡Valiente foro de discusión el que tenemos! Los mismos dueños decidiendo en torno a situaciones que ellos mismos promueven. La Iglesia en manos de Lutero y el diablo vendiendo cruces.
Me parece increíble que la Comisión Nacional de Competencia, órgano regulador de la ley en materia de monopolios, se abstenga de intervenir. El futbol es una ínsula donde el Estado parece tener prohibido asomar las narices, so pena de hacer enojar a estos reyezuelos feudales que manejan este deporte.
Los propietarios tienen un doble blindaje: El tomar acuerdos sólo entre ellos que repercuten en todo el futbol nacional, y que el máximo organismo rector del deporte de las patadas impida el libre ejercicio de la justicia a los responsables de aplicar la ley.
Quizá tendremos que acostumbrarnos a estas compras de garaje y a que don Decio siga confundiendo lo legal con lo ético.
Son tan pobres, que no tienen más que dinero.
 


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