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La prisión de Tamayo

Houston, Texas.- El lugar se vibra diferente. El ambiente se permea con una intranquilidad constante. Incluso, algunas personas recomiendan no preguntar a los latinos que se encuentran en los alrededores.
Así es la plaza donde se encuentra el bar Topaz, lugar en el que Édgar Tamayo y Jesús Mendoza departían tras haber asaltado a William Volckers, y en el que el policía Guy P. Gaddis, recién incorporado a las filas de la policía, los detuvo.
El centro comercial cuenta con unos ocho locales: hay una negocio de instalación de autoestéreos, un peluquería y una taquería de nombre ‘Mi ilusión’; en los cristales de las puertas del Topaz Nite Club están pegados unos anuncios en los que solicitan meseras.
Fue en este sitio que Édgar inició su camino hacia la condena que hoy lo tiene a un paso de la muerte. En este intranquilo barrio Gaddis sometió a los asaltantes para conducirlos a la prisión local de San Jacinto; aquí la suerte de Tamayo Arias fue echada: datos confusos respecto a la manera en que Tamayo Arias pudo haber disparado en contra del oficial de policía, negativa la prueba de Harrison (la cual se utiliza para detectar rastros de disparo de arma de fuego en las manos) y un testimonio, el del cómplice del asalto, que terminó por empujar al morelense hacia el paredón.
Mientras Tamayo Arias enfrenta la pena de muerte, Jesús Mendoza fue inculpado por el asalto a William Volckers. Se dice que pudo haber una negociación con Jesús Mendoza para que pusiera el nombre de Édgar Tamayo como el responsable de los tiros en el cuerpo de este policía de Houston.


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