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La fama también es víctima de la codependencia

La distorsión emocional, crea un mundo de personalidades nocivas, entre ellas la codependencia. María de la Villa Moral Jiménez y Carlos Sirvent Ruiz, de la Universidad de Oviedo en España, presentaron  un estudio respecto a la codependencia y redactaron que parte de esa ansiedad es primeramente generada por el autoengaño gestado en los núcleos familiares, para convertirse en un problema social, sumado algunas veces con adicciones. Definen la codependencia como un rol de cuidador/a y persona protectora, capaz de amar sin reservas, abnegada, complaciente, amante incondicional, con capacidad de renuncia altruista; algunos casos rompen los principios morales sociales y personales, lo cual dificulta las labores personales y las de su entorno. Experimentan aislamiento social e intolerancia a la soledad, asociado a un vacío emocional, proyectados en conductas repetitivas de tristeza, culpa, ansiedad, angustia y demás sentimientos de naturaleza nociva. Manifiestan una consistente sensación inhabilitante de inescapabilidad emocional, es decir, se sienten  atrapados/as en la relación, sin visos de poder liberarse o superar el problema.
Fisiológicamente afecta el sistema nervioso y procesos cognitivos, aumentando a una ansiedad crónica e inevitable búsqueda de personas que permitan depositar su vacío urgente. Un ejemplo de ello es la historia de Frida Kahlo, la cual presentaba ya antecedentes caóticos, como estar enferma de poliomielitis, lo que debilitó su salud, así como incidentes que aumentaron los problemas con su salud, como fue el accidente del autobús en el que viajaba, que fue arrollado por un trolebús fuera de control y ella quedó empalada por una barra de hierro. Las heridas incluían la fractura de varias vértebras, una clavícula y dos costillas. La pelvis le quedó destrozada; la barra de hierro había atravesado todo su cuerpo y se sometería a más de 32 operaciones para tratar de corregir o aliviar los dolores que le causaban estas lesiones. Realizó sus primeros cuadros reflejando en ellos acontecimientos de la vida cotidiana y tratando de plasmar las emociones que hacían nacer en ella. Con gran valor, presentó sus primeras obras a Diego Rivera, éste no vaciló, reconoció su gran talento y, como gran conquistador, no tardó en seducirla y convertirla en su nueva pareja; ella apenas tenía 22 años. El matrimonio causó sorpresa en la sociedad mexicana, cómo la pequeña y frágil Kahlo pudo enamorarse de un Rivera que ya era un hombre maduro y además obeso, pesando ciento veinte kilos, pero para ella “Diego es tan amable, tan tierno, tan sabio, tan dulce. Yo lo bañaré  y lo lavaré”, como si se tratara de un niño, atrayéndole a la bañera con juguetes con los que se entretenía el pintor. Tiempo despúes, Frida descubre que Diego está teniendo una relación con su hermana pequeña Cristina Kahlo. A partir de entonces, tomó una decisión: seguirían juntos, pero su matrimonio sería una relación abierta en la que cada uno podría tener otras parejas. Frida llegó a la bisexualidad, lo que despertaba los celos de Diego Rivera, convirtiéndose en una relación codependiente con una ruta destructiva. La admirada y respetada Frida, sin más horizontes de vida, murió deseando nunca regresar. Otros tantos famosos, en otros escenarios de vida, actualmente libran grandes luchas de codependencia para vencerla. Expertos en conducta aseguran que la solución es recordar que son seres humanos y que contamos en el siglo XXI con nuevas alternativas de ayuda, afirman que ya no son tiempos para que los seres humanos solamente conciban que la mejora de las emociones es aceptar, admitir y corregir. La parte física debe atenderse para llegar a una homeostasis; si no hay un cuerpo sano, no puede haber una nueva visión de vida. Hay terapias no invasivas, que bajan los niveles de ansiedad. Para saber más del tema, escriba a dimensionct@hotmail.com.


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